Volviendo a la historia, tenemos un personaje al que debemos prestar atención en las primeras horas de juego (las más caóticas y difíciles hasta que le coges el punto). Se trata de Amy, la mecánica. Sus pruebas pueden reportarnos piezas vitales, imposibles de obtener de otra manera. Aunque, obviamente, cada personaje nos mueve por un tipo de prueba diferente con sus consecuentes créditos de recompensa.

Pero la diversión de este nuevo Need for Speed no termina ahí. Correr por la ciudad nos permite cumplir desafíos diarios y, a su vez, coleccionar ítems. De esta manera, podemos buscar miradores para obtener las mejores vistas de Ventura Bay, zonas de “donut” donde hacer trompos a quema rueda e incluso camiones cargados de piezas gratuitas. Amén de la posibilidad de retar o ser retados por otros corredores en pruebas aleatorias. Sin duda un montón de horas de diversión.

De todas formas, si no queremos perder el tiempo yendo de aquí para allá por todo el mapa (que no es excesivamente grande, dicho sea de paso) tenemos una opción de teletransporte para acudir directamente al punto deseado de la ciudad. Una pena que no se haya incluido la opción de retar a otros jugadores desde el mapa, sin tener que esperar a cruzárnoslos por las carreteras. Como decíamos, tener que retornar a menudo al garaje y la repetición de pruebas puede hacerse repetitivo con el tiempo.

NeedForSpeed-4

Es en el apartado técnico donde el juego deja mas que desear. No es para nada un mal título, pero luce igual que Rivals, un juego que se lanzó al mercado hace ya mas de dos años. Su nocturnidad es en parte una trampa alevosa para tapar los defectos que el motor gráfico pudiera mostrar. Me explico: el juego tiene una profundidad de campo muy limitada. Esto hace que, a grandes velocidades, nos encontremos de golpe con una curva cerrada, un paso elevado o las columnas de un puente sin apenas tiempo para reaccionar. Se nos echan encima, literalmente. No encontraremos popping ni nada parecido, pero a costa de destrozar el coche en mas de una carrera. Tampoco ayuda el abuso de condiciones climatológicas adversas, vistosas pero molestas. Si a esto le sumamos el tan manido “filtro sucio”, ese filtro granulado que viene a imitar el aspecto de la película de cine, ya tenemos el combo perfecto para ver menos que un gato de porcelana. Eso sí, el ciclo noche y día, que aquí se limita en el paso del anochecer al amanecer, es de lo mejorcito visualmente.

Hacía tiempo que un arcade de conducción no me transmitía tan buenas sensaciones

Por supuesto hablamos de Need for Speed así que sí, el juego hace trampas en múltiples ocasiones. En nuestras horas de ludopatía hemos podido observar de todo: coches que desaparecen, contrincantes a dos ruedas que retoman la trazada de forma milagrosa, vehículos que cambian de carril justo al pasar nosotros y, mi preferido, conductores kamikazes que cambian de sentido (literalmente, 180 grados) por el artículo treinta y tres. Intentad no estampar el mando contra la televisión o el PC.

EA sí que vuelve a marcar un tanto con una playlist brutal, acorde al juego: cien por cien Need for Speed, cien por cien espíritu arcade. En cuanto a los efectos sonoros, nada destacable o poco habitual en la saga. También hay que resaltar el buen doblaje al castellano, que viene de perlas cuando los colegas nos llaman al móvil para ofrecernos pruebas en las que correr y estamos metidos en harina a 300 kilómetros por hora. Por cierto, todo el juego presume de una estética “social”, donde un sistema de mensajes al más puro estilo Twitter nos permite ver lo mucho que estamos impresionando (o no) al resto de corredores.

Una auténtica sorpresa este nuevo Need for Speed, más por sus buenas intenciones y novedades jugables que por su calidad técnica. Un golpe en la mesa por parte de EA (y Ghost Games) para decir bien alto que ellos siguen siendo los reyes del tuneo. Ahora más que nunca. Te costará empezar, vas a necesitar toda tu destreza en la carretera y tendrás que preparar el mejor coche que puedas imaginar para ser el número uno de las speedlist. Hacía tiempo que no jugaba un título de conducción arcade que me transmitiera tan buenas sensaciones y, sobre todo, satisfacción cuando ganas. ¡Os dejo, que la poli me pisa los talones!

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