Los héroes viven para siempre.

Angela Ziegler, “Mercy”

Hemos dicho muchas veces, tanto en FS GAMER como en el podcast Level Up!, que en la industria del videojuego existen una serie de compañías (contadas con los dedos de la mano) que permanecen en lo más alto del corazón de los jugadores y cuyo nombre es sinónimo de calidad máxima. Tenemos la suerte de que 2016 esté repleto de lanzamientos de estas grandes compañías, que nos recuerdan por qué los videojuegos se han convertido en lo que son ahora: un éxito entre el gran público. Parte de ese éxito ha sido posible gracias a una de las mayores virtudes de la industria actual: su gran variedad en cuanto a estilos y géneros, capaz de satisfacer las necesidades de cualquier usuario.

Blizzard es una de esas compañías que nunca defrauda. El cuidado minucioso hacia sus compradores se traduce en una comunidad muy fiel que ha demostrado con World of Warcraft que un juego puede pasarse una década entre los más jugados del mundo. Sus virtudes son muchas: una base jugable sólida, un modelo de negocio que ha ido variando y adaptándose a lo largo de los años y, sobre todo, una renovación y actualización constante con parches, actualizaciones y expansiones de calidad.

Blizzard es una de esas compañías que nunca defrauda. El cuidado minucioso hacia sus compradores se traduce en una comunidad muy fiel

WoW no es una excepción: Starcraft 2 se ha convertido en el videojuego de deporte electrónico más profesionalizado y con una curva de aprendizaje mucho más seria, para un público más exigente y “hardcore”. Es una obra maestra redonda, con una campaña épica, modos en solitario para la práctica y un multijugador que se mantiene gracias a torneos y un buen sistema de ligas, además de dos expansiones que hacen justicia a cada una de las facciones seleccionables.

Diablo III, a pesar de que tuvo un lanzamiento complicado por ciertas decisiones que no gustaron del todo a la comunidad, con el tiempo ha ido adaptándose y evolucionando hasta que la tercera entrega de la franquicia más famosa de los dungeon crawlers ha llegado al nivel que de ella se esperaba. También consiguió una versión en consolas impoluta, que hace olvidar totalmente el control con teclado y ratón.

Lo que Blizzard nos ha demostrado es que siempre son capaces de alcanzar su propio estándar de calidad, independientemente del género que toquen. ¿Hay que hacer un buen juego de estrategia? Ahí tienen Starcraft. ¿Los MOBA se han puesto de moda? Sacamos Heroes of the Storm. ¿El rey de los MMO? El imbatible World of Warcraft.

Overwatch surge para complacer las demandas de un perfil de jugador muy concreto, antes minoría, ahora gran masa: el puramente competitivo

Y ahora pasa exactamente lo mismo con el renombrado género Team Based Shooter. Counter Strike es el segundo juego más jugado del momento y disfruta de un crecimiento de jugadores aún mayor que League of Legends. Team Fortress 2 está de capa caída desde hace ya una buena temporada, y parece ser que las últimas entregas de Call of Duty ya no hacen tanta gracia a la comunidad de jugadores. En ese contexto, y de las cenizas del difunto Titan, surge Overwatch, para complacer las demandas de un perfil concreto de jugador, que se expande y crece como legión, y que se encuentra en estos momentos en su época dorada.

Ese gran target que ha crecido y se ha instaurado con la llegada al trono de League of Legends, antes minoría, ahora gran masa: jugador puramente competitivo, que obvia completamente o relega a un segundo plano los modos monojugador, historia o campaña, y se centra únicamente en potenciar habilidades no declarativas en el online, con partidas informales, subiendo Elo (puntuación de rendimiento en juegos competitivos) en igualadas o ascendiendo en la clasificación de un elaborado sistema de ligas propio.

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