Con el verano a punto de consumirse, empieza el curso futbolístico. En esto Konami es de los madrugadores y suele ser el primero en darnos nuestra merecida ración de deporte rey: PES 2018, que esta edición hace gala de una jugabilidad pulida y certera, santo y seña de la casa.

Konami dio en PES 2017 el salto de calidad que los fans reclamaban y que consiguiera reverdecer sus laureles. Dicho y hecho. Ese salto de calidad se nota en la entrega de este año y consigue volver por los fueros a un PES que quiere asaltar el trono de FIFA.

La principal característica de esta saga es la jugabilidad mezclada con fluidez y realismo a partes iguales. Lo más llamativo es el sistema de control (Strategic Dribling, como lo ha denominado Konami). Resulta excitante manejar el balón con jugadores estrella; notamos cómo todos sus movimientos, giros y regates responden en perfecta armonía con lo que pulsamos en el mando. Consigue que sientas el control total del balón, bien sea disparando, protegiendo o regateando a un contrario.

Este sistema hace que el abanico de posibilidades se despliegue, ofreciéndonos a jugadores que controlan el balón con cualquier parte del cuerpo en función de la trayectoria y nuestra ubicación en el campo. Ver cómo controlamos un pase con el pecho, el muslo o la espinilla es un lujo de realismo y al tiempo un desafío, pues si no estamos bien posicionados fallaremos en la recepción del pase. Tampoco será lo mismo rematar un centro en carrera que de parado, ya que la posición del jugador influirá en cómo ataque el balón. Todo ello se realiza con un solo botón (el de pase o el de tiro), por lo que no tenemos que aprender complicadas secuencias de botones para ejecutar movimientos magníficos.

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Este lujo de detalles no sólo se reflejan en el control del balón, también en los jugadores, mas vivos que nunca: les veremos gesticular, protestar al arbitro, señalar un desmarque e incluso fingir una falta para intentar que el arbitro pique, pudiendo derivar en que lo consiga o que sea amonestado. Otro elemento destacado en la jugabilidad es el contacto físico en la lucha por la posesión del esférico. Los jugadores despliegan un control mayor a la hora de proteger el balón, siendo más físico si el jugador es de envergadura grande o mas técnico si es mas ágil defendiéndose con amagos o giros de balón.

Por su parte, las luchas aéreas se han pulido aún más y reflejan las batallas para ganar la posición al defensa o delantero según ataquemos o defendamos (teniendo en cuenta la altura y fuerza del jugador como factor determinante). Estos contactos funcionan realmente bien cuando vemos el golpeo al balón, sea en pases largos, cortos o disparos a puerta cada vez más parecidos a la realidad y no tan “falsos” como antaño, cuando algunos goles eran poco menos que inverosímiles.

A todo esto ayudan las nuevas animaciones de los porteros, en las que obviamente interviene su calidad: los de poco nivel son más propensos a fallar que los punteros, aunque estos últimos tampoco están exentos de alguna que otra cantada. El resto de cambios que hemos podido comprobar son puramente estéticos o informativos, como la inclusión de estadísticas en tiempo real (kilómetros recorridos, número de pases o distancia regateando por jugador y encuentro). 

En cuanto a los modos de juego no encontraremos nada realmente revolucionario, dado que se mantienen los clásicos Partido Rápido, Copa, LigaSer una Leyenda, Liga Master y MyClub. Un modo historia como el visto en FIFA (“El Camino”) o NBA 2K (“Mi Carrera”) no habría estado mal.

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Como aspecto negativo volvemos a sufrir el problema de Konami con las licencias, algo que trata de paliar reflejando con todo lujo de detalles la puesta en escena de los equipos de los que sí la tiene. Una pena, puesto que a veces nos da la sensación de tener el juego a medias. Jugar con un club a duras penas identificable resta interés y hace que muchos se decanten por la otra opción en el mercado… o por el sistema de importación de datos. Konami deja una pequeña puerta abierta para que la comunidad modder añada todo el contenido que falta (equipaciones, escudos reales) por medio de dispositivos USB. Ahora bien, esta característica no está incluida en la versión para Xbox One por la política de seguridad de Microsoft.

Pese a no contar con las licencias de los equipos, los jugadores sí han sido fielmente reflejados. En el caso del Real Madrid (MAD White en el juego), el sistema Player ID calca las animaciones más características de los deportistas más relevantes. También se ha pulido el sistema de representación de emociones (especialmente el movimiento de la boca), de forma que la celebración de los goles resulta más natural y realista.

La modalidad online es otro punto en auge. Este año la principal novedad es Cooperativo, un modo de juego que nos enfrenta a varios jugadores divididos en dos equipos, teniendo que ganar el partido con estilo, puesto que cada jugador será analizado y comparado con el resto para decidir quién es el vencedor. Para determinar la puntuación se valoran acciones como disparar, interceptar pases, hacer entradas con éxito… Sin duda un modo novedoso y divertido, que también podemos jugar de manera local con hasta seis jugadores.

Más modos de juego online son MyClubdonde construir nuestro equipo mediante cromos; Divisiones en linea, donde subimos o bajamos categorías en función de nuestros resultados; Partido Rápido, donde disputamos un partido en línea contra jugadores aleatorios; Vestíbulo de Juego en Equipo (partidos con hasta 22 jugadores); Campeonatos en linea (ideales para torneos online) y PES Leaguedonde competiremos por ser el mejor jugador de PES del mundo. Señalar por último que no hemos detectado caídas de servidores ni rastro de lag y que las partidas se encuentran con suma facilidad.

Nuestras impresiones con PES 2018 son muy positivas. Celebramos que Konami siga fiel al espíritu de la franquicia, primando el realismo y poniendo todo su empeño en mejorar entrega tras entrega. Con todo, la carestía de contenido licenciado y lo desfasado de algunas modalidades siguen siendo los ámbitos de mejora. El tiempo dirá si PES cuelga de una vez por todas el cartel de segundón.

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