Con sus resultados financieros encima de la mesa, Nintendo promete un año de coexistencia pacífica entre Nintendo Switch y su portátil estereoscópica. En los últimos meses, ésta se ha nutrido de otrora exclusivas para Wii U, plataforma que acaba de cesar oficialmente su producción. A Hyrule Warriors y Super Mario Maker sumamos ahora Poochy & Yoshi’s Wolly World, inscrito en la franquicia del dragón antropomórfico.

Nos encontramos ante un conversión cuasi directa, por lo que buena parte de su valoración beberá de la que publicamos allá por julio de 2015, centrándonos en las novedades que justifiquen (o no) volver a jugarlo. Good Feel recupera el estilo gráfico de Kirby’s Epic Yarn, sólo que cambiando hilos por madejas de lana: “Woolly World es uno de esos juegos que disfrutas tanto mirando como controlando […] Lo descrito a continuación podría considerarse spoiler flagrante, pues parte de la gracia reside en descubrir cómo Takashi Tezuka implementa las diferentes técnicas en el diseño de fases. Porque los descosidos, la felpa o el velcro son algo más que recursos visuales, impactan significativamente en la jugabilidad. Yoshi no dudará en tirar de cualquier hilo saliente, colgarse de lianas lanudas e incluso trazar plataformas algodonosas previa absorción enemiga. ¡Hasta tricotamos a Chomp Cadenas y los vergonzosos Boo en propio beneficio!”. 

El lanzamiento de huevos sigue resultando esencial, sólo que aquí nos sigue una hilera de ovillos, con los que tejer plataformas invisibles, aniquilar amenazas o desentrañar las habituales nubes interrogantes. Muchas se ocultan a conciencia, al igual que los coleccionables diseminados por unos escenarios en ocasiones laberínticos, repletos de áreas recónditas“.

Editar y compartir diseños, una de las novedades de esta versión.

Editar y compartir diseños, una de las novedades de esta versión.

“Alcanzar la ruleta de final de nivel supone rascar la superficie del juego. En una segunda vuelta haremos bien en localizar flores (desbloquean un nivel adicional por cada uno de los 6 mundos), madejas (todas las de una fase conforman un Yoshi con sus colores, seleccionable) y gemas con las que adquirir insignias (ayudas tales como disponer de ovillos gigantes o evitar las caídas al vacío). Adicionalmente se nos pide completar cada recorrido con nuestro indicador de corazones intacto. Tan sólo si afrontáis dichos retos, entenderéis Woolly World un desafío más que un paseo”.

Hasta aquí las semejanzas con el original: un plataformas bidimensional de niveles exquisitamente diseñados, salpicados de retos contrarreloj y jefes un tanto anecdóticos. La clave de esta versión es el mayor protagonismo de Poochy, can lanudo que nos llegará en forma de Amiibo junto al juego, este mismo viernes. Podemos incorporarlo a la partida en cualquier momento pasándolo por el lector NFC de la portátil, aunque cuenta además con su propia modalidad: “Estampida de Poochy“. Comprende niveles de desplazamiento automático (a lo Super Mario Run), donde tan sólo debemos concentrarnos en los saltos. También como en el primer juego móvil del fontanero, encierran más chicha de la que parece, al disponer un listado de retos y coleccionables. Las cuentas que consigamos aquí podrán usarse en el modo principal.

Sobre este último, retorna la opción de “juego relajado”, donde Yoshi puede volar a placer, duplica su número de corazones y se acompaña de los llamados Poochitos. Además de tomar buena cuenta del enemigo, éstos evidencian nubes aladas e hilos de los que tirar. Sí, el software pierde parte de su gracia, pero los más pequeños tendrán la garantía de completarlo (saltándose niveles incluso).

Yoshi y Poochy protagonizan 30 simpáticos cortos stop-motion, incluidos en el juego.

Yoshi y Poochy protagonizan 30 simpáticos cortos stop-motion, incluidos en el juego.

Por las fases se diseminan igualmente parches de lápiz, con los que obtenemos materiales para personalizar a Yoshi. La confección discurre en el “Alfiletero de Yoshi“: seleccionamos una parte del protagonista (cuerpo, brazos, pies o cabeza), coloreamos su cuadrícula con el stylus (o seleccionamos un patrón) y listo. Más tarde podremos compartir nuestros diseños mediante StreetPass, así como jugar con los Yoshi de otros usuarios.

El “Alfiletero Amiibo“, por su parte, roba los colores de buena parte de las figuras interactivas disponibles. A las 40 compatibles se suman ahora las series de Splatoon y Animal Crossing (Yarn Poochy también puede emplearse en la versión para Wii U). Otro añadido curioso es el “Cine de Yoshi“, una colección de 30 cortos stop-motion que desbloqueamos a diario, rematados por preguntas que podrán a prueba nuestras dotes de observación.

Pero la gran inquietud que despertaba esta versión era su rendimiento técnico. Tratándose de uno de los juegos más vistosos para la sobremesa, ¿haría justicia el panel de 3DS? La respuesta es afirmativa, con una cámara más cercana a la acción e idénticas animaciones. Se pierde nitidez claro, pero se gana en tasa de frames: 60 fps en New Nintendo 3DS frente a los 30 de Wii U y la 3DS original. Inmejorable noticia, por último, el que se haya respetado la banda sonora de Tomoya TomitaMisaki AsadaKazumi Totaka (Animal Crossing), agradable y muy variada.

Poochy & Yoshi’s Woolly World es uno de los mejores plataformas de los últimos años, además de una entrega más que notable en su franquicia. La conversión nos llega repleta de novedades, aunque tal vez no con el suficiente peso. El grueso del juego sigue siendo el mismo, por lo que resulta una compra obligada para quienes no lo disfrutasen en Wii U.

Pese al colorido envoltorio, una aventura apta para todos los públicos, pues ofrece retos y horas para aburrir.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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