No. La simulación “granjera”, el poder gestionar una granja en todos sus aspectos, no es para nada un concepto nuevo en la industria del videojuego. Desde el Harvest Moon de Super Nintendo hasta el más actual Stardew Valley, parece que los videojuegos siempre han tenido cierto encanto para hacernos sentir como Jonathan y Martha Kent (sin hijos con superpoderes, claro) en su granja de Kansas.

Estos títulos, que podemos englobar en juegos de gestión de recursos (por simplificar mucho el concepto), distan bastante de los complejos simuladores como el que hoy nos ocupa y que, a pesar del nexo común de la agricultura y la ganadería, se centran en intentar recrear la vida en el campo de la forma más fiel y realista posible.

Esto que puede parecer una obviedad, no lo es tanto en cuanto descubrimos que, en su afán por lograr la simulación perfecta, podemos llegar a encontrarnos periféricos como el Saitek Farming Simulator, que sirve tanto para tractores como grúas, y cuyo precio medio no baja de los 220€, a pesar de haberse lanzado al mercado hace ya tres años. Y no olvidemos que, aquí sí, literalmente hablamos de un nicho de mercado muy exclusivo (aunque bastante más amplio de lo que en un principio cabría esperar).

Pure Farming 2018, que debió llegar a nuestras manos el año pasado pero que, por decisión de Techland se ha quedado “en barbecho” casi un año, se estrenó hace apenas un mes como el gran competidor de Farming Simulator, sin duda, el gran estandarte de la simulación agraria en videojuegos.

El título propone tres modalidades desde sus primeros compases, aunque las diferencias entre ellas son mínimas. La única que se distancia del resto es aquella que nos propone retos a cumplir en un determinado tiempo, como aquel F1 de 2012 pero con vehículos agrícolas.

Por su parte, el modo historia hace las veces de tutorial, indispensable para conocer los entresijos de un juego complejo y repleto de opciones. Para muestra un botón: mientras trabajamos con nuestra cosechadora o nuestro tractor podremos sintonizar diferentes emisoras de radio y, lo que es más interesante, cargar una lista de canciones en mp3 que amenicen nuestras largas jornadas.

Esto a nivel de curiosidades. Si nos centramos en la simulación pura y dura ya podemos prepararnos: Pure Farming 2018 no deja nada al azar y nuestra única ayuda será una tableta que nos permitirá acceder de forma más o menos rápida a prácticamente cualquier aspecto de la gestión de nuestra granja: desde compra de maquinaria hasta gestión bancaria, pasando por estadísticas de todo tipo. Aviso para neófitos: durante las primeras horas se nos bombardea con decenas de emails que nos explican prácticamente cada paso que damos dentro del título. Paciencia.

Si hay algo en lo que destaca Pure Farming 2018 es en su ambientación y su buen hacer en general. Es un título muy relajado que bien puede servir para desconectar y pasar un rato apacible disfrutando de la naturaleza y, por qué no decirlo, de nuestro legado. El que literalmente nos estamos labrando en la granja de nuestra familia. Eso sí, Pure Farming 2018 no sirve para partidas rápidas. La más sencilla de las tareas puede suponer horas de juego. Si vas a jugar a Pure Farming, asegúrate de tener tiempo.

En Pure Farming 2018 no hay atajos, tan sólo simulación realista y exigente

Dentro del juego podremos desempeñar todas las tareas imaginables de un granjero: llevar diversos tipos de cosecha, fumigar, vender grano, comprar aparejos, arreglar averías en nuestra maquinaria, comprar fertilizante o combustible… ¡Incluso podemos limpiar el barro de nuestros vehículos con un chorro a presión! Por supuesto, también podremos criar animales, aunque hay que admitir que esta es la pata más floja o automatizada de todo el proceso: el grueso de la acción se centra en la agricultura.

Otro de los puntos fuertes del juego es el modo “vía libre”, que te permitirá empezar donde tú quieras y expandir tu imperio agrícola a otros países como Italia o Colombia. No, Pure Farming no se queda en casa. El juego pretende (y consigue) estar a la última gracias a la inclusión de marcas reales como Gomselmash, Gregoire, Mitsubishi, Skybury o McCormick, entre muchas otras. Todas ellas representadas de manera magnífica en un juego muy solvente a nivel técnico, especialmente si tenemos en cuenta su género y público objetivo.

Además, de cultivos, vacas, cerdos, invernaderos o árboles frutales, uno de los puntos más interesantes a desarrollar en Pure Farming es el de las nuevas tecnologías: desde molinos de viento, hasta drones pasando por paneles solares para abastecer de energía ilimitada a nuestra granja. La gestión económica, tanto a nivel de préstamos como de inversiones, pagos y compras “físicas” es la guinda para un título cuya simulación no se limita a conducir tractores, sino que, además, te hace responsable de toda la economía de tu negocio.

Pure Farming 2018 es un título muy relajante, sí, pero también requiere de muchísima paciencia, implicación y responsabilidad. Muchas veces abusamos de la expresión “este juego no es para todos los jugadores”, pero en el caso del título de Techland es toda una realidad. Pocos jugadores apreciarán el mimo impreso en el desarrollo; menos aún serán capaces de aguantar su tremendo realismo: no te van a regalar nada, ni vas a tener atajos. Cual granjero virtual, sudarás la gota gorda y te deslomarás por tus tierras
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