Al hablar de Rainbow Six Siege podríamos llenar párrafos desgranando los diferentes agentes desbloqueables, o bien comentando toda la equipación que tanto defensores como atacantes pueden portar y utilizar. Pero eso, aparte de repetir lo que decenas de webs generalistas, sería enumerar veleidades rascando apenas la profundidad táctica del juego.

Es tremendamente importante que no confundamos un shooter táctico, como lo es este nuevo Rainbow Six, o como en su día lo fueron los SWAT (3 y 4), con un clásico juego de infiltración y sigilo. Aquí, toda la carne se pone en el asador a la hora de planificar la defensa (o ataque) del objetivo establecido; y, en no pocas ocasiones, irrumpir de forma salvaje será de las pocas opciones factibles para solventar el escenario de forma correcta.

Pero antes de analizar estas tácticas en profundidad, existen una serie de puntos clave que sí debemos explicar. Para empezar, los agentes especiales (SWAT, GIGN, Spetnaz o el grupo especial que fuere, tristemente a excepción de los GEOS españoles) se dividen en dos grupos (defensa o ataque) y cada uno engalana una característica especial, que puede ir desde la capacidad de desplegar gas nervioso, hasta portar un escudo desplegable antibalas, pasando por diferentes sistemas electrónicos para confundir al enemigo.

Este detalle resulta de vital importancia por el que sin duda es el factor más importante del juego: el juego cooperativo. Rainbow Six Siege basa prácticamente toda su experiencia jugable en unos duelos por equipos donde, objetivos aparte, deberemos compenetrarnos como si fuéramos uno solo para salir victoriosos. Curiosamente, este hecho se convierte en la mayor virtud del título a la vez que en su peor hándicap.

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Si no contamos con un buen grupo de amigos para jugar, ya podéis olvidaros de vivir este nuevo Rainbow Six de la manera en que ha sido concebido. Sí, ganareis algunas partidas y realizareis algunas “jugadas” maestras dignas del mejor cine de acción, pero poco más. Sin embargo, si contáis con un equipo que os respalde (y al que respaldar) la cosa cambia radicalmente. De hecho, el juego es tan exigente en este sentido que no extraña acabar compenetrándote con desconocidos foráneos.

Una vez superados unos iniciales (y desconcertantes) problemas de conexión con los servidores del juego (al menos en consola) podremos jugar aleatoriamente en distintas modalidades. Este hecho, aunque obviamente tiene su punto, tampoco es del todo importante (al menos no al 100%) ya que, bien tengamos que liberar un rehén, bien tengamos que desmantelar una bomba química (por poner dos ejemplos), siempre se podrán ganar las rondas eliminando al equipo contrario.

Pero volvamos a lo que comentábamos al principio. Rainbow Six Siege es un juego extremadamente táctico y realista (dentro de lo que cabe) en sus acciones que, de un simple tiro puede acabar contigo; o, por poner otro ejemplo, el retroceso de tu arma por tenerla en modo automático en vez de en semi, puede hacerte perder un objetivo. Además, contaremos con decenas de equipaciones para que, en cuestión de segundos, debamos idear una estrategia plausible para defender al target o atacarlo.

Los defensores pueden desplegar minas, gas, protecciones en las paredes (para evitar incursiones), alambradas que ralentizan el paso y hieren… Los atacantes cuentan con escudos de protección, drones de vigilancia, granadas de fragmentación, flashbang y las cargas de demolición, que se despliegan en una superficie destructible y abren un boquete por el que entrar a tiro limpio (si es menester, claro).

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Como antes comentaba, este texto no pretende hacer un repaso de todas las combinaciones posibles de agentes y equipamientos. Pero sí quiere resaltar que esta cantidad de opciones hacen que el lema del juego, “la negociación ha terminado”, cobre más sentido que nunca. Los movimientos que realicemos son igual de importantes: andar o correr hará que nos detecten antes, cosa que no ocurrirá si nos desplazamos agachados o, si estamos defendiendo, nos tumbamos en el suelo reduciendo al mínimo la zona de impacto de nuestro cuerpo… salvo incursiones superiores, claro. ¡El rapel, ese gran invento!

También podremos reducir la exposición apuntando de forma lateral, aunque cuidando de no parapetamos tras una pared  de madera sin reforzar, donde ser fundidos por escopetas de gran calibre. Creo que entendéis el concepto ¿verdad? Sea como fuere, hemos querido mostraros visualmente diferentes tácticas y consejos para salir airosos de cualquier peliaguda situación en el siguiente video.

Fuera del multijugador (el juego no dispone de modo campaña), nos encontramos con diez misiones de entrenamiento que recomiendo encarecidamente, no solo por los conceptos y tácticas que podamos aprender, sino porque superarlos nos otorgan muchos y jugosos puntos para desbloquear nuevos agentes. También tenemos tres tutoriales en vídeo, que se ven en un par de minutos y también ofrecen unas jugosas recompensas.

Por último podremos jugar en solitario o con amigos en un modo llamado Caza al Terrorista, pensado más como un entrenamiento intensivo contra la IA del juego que como modo offline al uso. Aun así, muy divertido en grupo.

Es obvio que Rainbow Six Siege está pensado para los e-Sportscon una arriesgada apuesta por el shooter táctico. No puedo evitar pensar en títulos que han intentado algo “parecido” como EVOLVE y que, hoy por hoy, están prácticamente relegados al ostracismo. Esperemos que Ubisoft dé continuidad a su nuevo juego y lo mejore tanto como sea necesario (ampliaciones incluidas) para que no caiga en el olvido dentro de unos pocos meses. ¡Por cierto! Si podéis elegir plataforma para jugarlo, que sea en PC, la versión de consolas es inferior técnicamente y tiene un control resolutivo pero muy inferior al que ofrece, para este juego, un ratón y un teclado. ¡Equípense señores, vamos a entrar!

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