Randal's Monday es una aventura gráfica a la vieja usanza de los españoles Nexus Game Studios. Hace un mes ya fue noticia por la excepcional calidad de su doblaje, pero lo cierto es que Randal's Monday es mucho más que un doblaje bien hecho. Se trata de una oda a los 90, a su cine, sus series, sus cómics y sus videojuegos. Nadie que haya sido niño o adolescente en los 90 debería perderse esta pequeña y desternillante obra maestra.

De hecho, no hay ni un sólo escenario en todo el juego que no merezca la pena observar con detenimiento, a la caza de más y más referencias y guiños a la cultura pop en general y al frikismo en particular. Los diálogos también están llenos de referencias, desde las más evidentes (como el famoso mono de tres cabezas de Monkey Island) a las más rebuscadas (de las que no citaremos ninguna, por no quitaros el placer de descubrirlas por vosotros mismos). Y por supuesto, estos diálogos también están llenos de humor ácido y "rupturas de la cuarta pared".

Precisamente este sentido del humor tan ácido, pasando del castaño oscuro al negro en muchas ocasiones, es una de las principales señas de identidad de la aventura. Uno de nuestros gags favoritos han sido los "consejos" que se nos ofrecen en las ventanillas del metro, que hacen las veces de pantallas de carga cuando cambiamos de zona, y a los que os recomendamos que prestéis mucha atención. Por lo demás, los diálogos son hilarantes y las situaciones a las que nos enfrentaremos serán tan absurdas que no podrán dejar a nadie indiferente.

De hecho, si hubiera que ponerle una pega al guión, sería que a menudo se esfuerza demasiado en ser gracioso. Es tradicional que en las aventuras gráficas conversacionales haya por lo menos una opción de conversación divertida, pero en el caso de Randal todas intentarán ser incisivas y descacharrantes, y eso puede llegar a saturar un poco. A veces, incluso, resulta difícil centrarse en la trama del juego porque no pasan más de dos segundos sin un nuevo chiste. En cualquier caso, hay que reconocer que estamos hilando demasiado fino: no se le puede reprochar a un juego que sea "demasiado divertido".

En cuanto al argumento, preferimos contaros lo menos posible, porque la trama está bien construida y es un placer ver cómo se va desenroscando e hilvanando una situación absurda con la siguiente sin perder en ningún momento la cohesión. Digamos simplemente que encarnamos a Randal, una especie de versión algo más joven de "The Dude" de El Gran Lebowski (y si no sabéis de quién os estoy hablando, tal vez éste no sea vuestro juego). En la fiesta de compromiso de su amigo Matt, se terminará quedando más o menos por accidente con el anillo de compromiso que éste había comprado para su novia… un anillo que es mucho más de lo que aparenta a simple vista.

Si vamos a los gráficos, como suele ser costumbre en las aventuras gráficas, nos enfrentamos a un entorno 2D dibujado a mano. Las animaciones de los personajes podrían ser mejores, pero en realidad nunca les prestaremos demasiada atención porque estaremos examinando concienzudamente el escenario en busca de objetos que robar y, sobre todo, referencias ridículamente divertidas a la cultura pop de hace 20 años.

En cuanto a la banda sonora, aunque la música cumple sobradamente bien, queda en general eclipsada por los diálogos y el excelente doblaje. Sí, hemos intentado no hablar de él hasta ahora porque nos tememos que es lo que más resaltará todo el mundo, y no es ni de lejos lo más importante del juego, pero al final no nos ha quedado más remedio. En español, contaremos con voces tan conocidas como las de Pepe Mediavilla (Morgan Freeman), Ramón Langa (Bruce Willis), David Robles (Leonardo DiCaprio), Mar Bordallo (Kaley Cuoco) o Carlos Ysbert (Homer Simpson).

A fin de que esta crítica no parezca un publi-reportaje, señalaremos aquí otro detalle del juego que quizá no convenza a algunos: la enorme cantidad de diálogos. Obviamente se trata de una aventura gráfica conversacional y los fans del género estarán (estamos) encantados, pero para todos aquellos que no suelan jugar aventuras gráficas y sin embargo quieran disfrutar del magnífico sentido del humor y el incombustible frikismo de Randal's Monday, estáis avisados: hay mucho diálogo.

La duración del juego, según sus propios creadores, "depende de cuántas horas hayas pasado frente a la televisión de niño". El nivel de dificultad no es demasiado elevado, aunque la propia lógica absurda de la aventura nos llevará a veces a tratar de combinar objetos del inventario al azar hasta que consigamos crear algo útil. En cualquier caso, si nos atascamos podemos recurrir a la guía del juego, que está incluida en el propio juego. Pero recordad: por cada pista que pedís, muere un gatito.

En conclusión

Randal's Monday es un juego  indispensable para todos los amantes de la aventuras gráficas tradicionales y el humor irreverente. También lo es para todos aquellos que crecieran en los 90 y consideren que tienen un nivel de frikismo igual o superior a la media. Y por último, también es recomendable para todos aquellos que quieran impulsar el desarrollo de la industria del videojuego en España, porque a la vista está que es muy capaz de sacar productos de gran calidad.

 

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