Trece años han pasado desde que la segunda obra de Team ICO viera la luz en PlayStation 2. Los de Fumito Ueda iniciaron este peculiar y preciosista universo allá por 2005, viendo ampliado su alcance con el reciente y muy esperado The Last Guardian. Siempre he dicho que a lo máximo que puede aspirar cualquier desarrollador es a trabajar en un equipo como Team ICO. Sus videojuegos recuerdan a la primera etapa como cineasta de Terrence Malick: una película por década; todas ellas obras maestras.

Sin duda, uno de los títulos que más se ha hecho esperar esta generación (y la pasada) fue The Last Guardian. Las desventuras de Trico han cautivado a miríadas de jugadores pese a sus apartados técnico y jugable. Es irrelevante: Team ICO nunca ha pretendido juegos perfectos. Sus títulos están pensados para tocar lo más profundo de nuestro ser.

La llegada del remake de Shadow of the Colossus ha sido muy bien recibida por la comunidad, máxime tras un The Last Guardian que nos dejó con ganas de más. Si a esto sumamos que Bluepoint Games ha hecho un trabajo sobresaliente en todos los apartados (salvo, quizás, el control), nos queda un título grandioso que, si bien no actualiza en lo jugable al original, sí lo acerca a una nueva generación de jugadores.

original-2

Por si has vivido encerrado en una cueva durante la última década, Shadow of the Colossus es un juego de aventuras donde nuestra misión es derrotar a una serie de Colosos, que buscamos a lo largo y ancho de un gigantesco (y precioso) mundo abierto. De inicio, puede parecer una premisa repetitiva. Creedme aquellos que no lo hayáis jugado: no lo es. En SotC siempre hay rincones nuevos que explorar, elementos que coleccionar y, por supuesto, colosos a los que estudiar para derrotarlos. Todo ello en el marco de una historia tremendamente onírica, en la línea de las producciones de Team ICO.

Lo primero que debemos resaltar es lo bien que responde, a nivel jugable y en cuanto a sensaciones, un juego que se lanzó hace más de una década. Al menos para quien esto suscribe, volver al universo de SotC se ha sentido igual que la primera vez que cayó en mis manos, durante la segunda generación de consolas de sobremesa de Sony.

La banda sonora guarda toda la fuerza y la magia del primer día. Lo mismo podemos decir de las animaciones, sublimes en todos los sentidos salvo, quizás, cuando estamos subidos en uno de estos gigantes (al igual que pasaba con Trico, los movimientos se notan más bastos). Pero sin duda, escenas como cabalgar a lomos de nuestro querido Agro, viendo la hierba bailar al son del viento, es una de las más bonitas que podemos revivir en un videojuego.

Pagaría por borrar la huella que me dejó el original y así disfrutarlo por primera vez

Es curioso como ahora, con perspectiva y una vez culminado The Last Guardian, podemos observar las similitudes entre los títulos del equipo japonés y el universo que comparten. Es fácil encontrarnos con elementos, tanto artísticos como jugables, que son una clara evolución de lo que vimos en la versión de Playstation 2 de SotC o el mismísimo ICO.

La base de la obra de Bluepoint Games es soberbia, está claro. Esto ha permitido al estudio estadounidense crear un remake a la altura. Una obra que nos permite reflexionar sobre los condicionantes que encumbran un título como obra maestra de los videojuegos. Que un juego con más de una década a sus espaldas consiga transmitir las mismas sensaciones que en su día le convirtieron en un grande, es todo un síntoma de, precisamente, la grandeza de una producción que rezuma calidad y magia por cada uno de sus poros.

Al jugador que le entusiasmó en su día, esta nueva versión le va a encantar. Quien (por el motivo que fuera) no disfrutase con la obra de Ueda, tampoco lo hará ahora. Es más, ni siquiera trae más alicientes que la pertinente revisión técnica, controles adaptados y un nuevo tipo de coleccionable. Todo lo demás es idéntico a lo visto en Playstation 2. De hecho, lo único que realmente me falta en este remake es poder jugar a la versión original con solo pulsar un botón, como podíamos hacer con los remakes de Halo 1 y 2, por ejemplo.

El verdadero aliciente de este remake de SotC radica en la posibilidad que tienen todos los jugadores de revivir la épica historia de uno de los videojuegos más grandes jamás desarrollado. Pagaría por borrar la huella que el original dejó en mi memoria. Así volvería a Shadow of the Colossus como si fuera la primera vez; una de las experiencias más satisfactorias que he disfrutado a los mandos.

Sobre El Autor

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.