El mejor Sniper Elite hasta la fecha, ni más ni menos. Al menos desde esa segunda parte que sirvió de reinicio a un título magistral de hace ya dos generaciones. En el papel de Karl Fairburne, tirador de élite del bando aliado, continuaremos las andanzas de Sniper Elite 3, esta vez saltando del desierto africano a la Italia de la Segunda Guerra Mundial. Recreada con todo lujo de detalles he de añadir.

La tercera parte de la saga ya resultó llamativa; al fin y al cabo se trataba de la primera para la nueva generación. Aún así, nos encontramos con un título divertido, pero algo justo técnicamente hablando. En esta ocasión, los chicos de Rebellion han conseguido redondear un producto que aúna a la perfección una jugabilidad equilibrada y un aspecto técnico soberbio.

El título consta de diez operaciones diferentes, más una extra en DLC que ya es todo un clásico: Matar al Führer. Se nota que a Rebellion no le ha importado en demasía la polémica generada por la inclusión de esta misión ya en la segunda parte del juego. Tras cuatro iteraciones, la siguen incluyendo en todos sus juegos (cambiando el contexto de la situación, eso sí) y oye, yo que me alegro. No todos los días tienes la oportunidad de eliminar a uno de los mayores genocidas de la historia, aunque sea virtualmente, claro.

Pero la polémica en Sniper Elite no se termina con la manida misión de matar a Hitler. Otro de sus rasgos de identidad, la mítica Kill Cam de rayos X, sigue presente (y de qué manera) en esta cuarta entrega. En este sentido, esta cámara de muerte sigue manteniendo todo el gore de sus muertes pero añadiendo algunos extras: ahora, si disparamos a una caja explosiva tras la que un inocente soldado alemán se ha parapetado, veremos una muerte extremadamente violenta, observando como la explosión llena de metralla, literalmente, el cuerpo de nuestra víctima. Incluso si realizamos efectivos ataques cuerpo a cuerpo desde una cobertura en la que estemos escondidos, veremos otra de estas cámaras cuando atravesemos el pescuezo o el corazón de nuestros enemigos. Sí, Sniper Elite 4 es un juego tremendamente explicito, el mayor de toda la saga hasta el momento.

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Matar al Führer, un clásico de la serie.

4vzDE4P3F9HXRrRcGCt6Pc 1465833953-se4-2Pero, como antes decía, las grandes novedades del juego llegan en cuanto a la jugabilidad y su apartado técnico. Me ha encantado la forma en que, por fin, el juego ha sabido mezclar de forma funcional todo el sigilo que se le presupone a un francotirador, con los momentos de mayor acción al más puro estilo shooter en tercera persona. En anteriores entregas, ser descubierto era sinónimo de estar prácticamente muerto. Tenías la opción de combatir con tu Thompson, por supuesto, pero los esquemas jugables no estaban bien implementados y, o huías mientras pegabas algún que otro tiro, o caías en combate.  

Ahora no, ahora tienes la opción de preparar tu estrategia de forma minuciosa y, una vez metidos en harina, sacar nuestra ametralladora o escopeta y terminar el trabajo aprovechando el caos creado. Ejemplo: Depósito de transporte que debemos eliminar para cortar los suministros alemanes. Localizamos a cuantos más enemigos mejor con nuestros amados prismáticos, diseñamos una estrategia de ataque llamando la atención de varios soldados hacia un mismo camión (lanzando una piedra, por ejemplo). Disparamos al camión, nos llevamos a tres por delante y al resto, aprovechando el caos, los rematamos a base de ametralladora. Delicioso. Ojo con los operadores de radio: han de ser los primeros en caer o pedirán refuerzos y la cosa se pondrá muy peliaguda.

Lo mejor de todo es que este ejemplo es literalmente un objetivo secundario. La variedad de éstos es abrumadora: liberar puestos de control, eliminar oficiales, destruir vehículos blindados, volar por los aires arsenales ocultos… Encontramos incluso objetivos terciarios, como acabar con ciertas estatuillas del famoso aguilucho fascista repartidas por los diferentes mapas (lo que otorga mayor experiencia) o eliminar al francotirador enemigo de turno. La variedad hace que el juego, no solo no sea para nada aburrido, sino que alarga su vida útil considerablemente. Más aún teniendo en cuenta las decenas de coleccionables que podemos encontrar en cada mapa. Incluyendo los objetivos principales, una misión te puede durar apenas media hora si vas a piñón, o casi dos si quieres completar todos los objetivos. Si te pones en serio con el juego y seleccionas una dificultad normal o superior, su duración supera fácilmente las 15-20 horas.

A esto ayuda una extensión de mapas mucho más grande que sus antecesores. No llega al ámbito del sandbox, pero son lo suficientemente grandes como para encarar cada situación a nuestro gusto. Además, los diseñadores de Rebellion han sido muy “puñeteros” y nos obligaran a recorrer los mapas de cabo a rabo buscando atajos, esquivando campos de minas o atravesando cuevas escondidas. Sin duda, lo mejor del juego.

Jugar a Sniper Elite 4 es toda una experiencia. Abordas cada misión como si de un juego independiente se tratase

Jugar a Sniper Elite 4 es toda una experiencia. Te tomas cada misión casi como si de un juego independiente se tratase (dentro del contexto de la historia: ayudar a los partisanos en su lucha contra los Nazis), evalúas el mapa, los objetivos secundarios, el principal y después lo llevas a cabo, siempre teniendo en cuenta que, por el camino, encontrarás sorpresas que te obligaran a amoldarte a las circunstancias. Te lo tomarás con calma, esperarás a que ese cañón o aquel motor hagan ruido antes de disparar para poder enmascarar tu disparo. Tendrás tus momentos de acción, pondrás trampas y crearás emboscadas. Todo dentro de una sola misión y un mismo mapa cambiante: zonas rocosas, elevaciones, campamentos, poblados, lagos, bosques, cuevas y un largo etcétera para convertir Sniper Elite 4 en tu campo de tiro particular.

Por supuesto, no es oro todo lo que reluce y, aunque mejorada, la IA se muestra como el elemento más flojo del título. Especialmente en las distancias cortas. Desde lejos, las rutinas de los soldados enemigos funcionan de forma bastante decente. Con la distancia suficiente pueden incluso no oír un único disparo (si haces varios sin usar munición silenciada o el ruido ambiente para enmascararlos, te descubrirán), pero se alertarán ante la caída de un compañero o el descubrimiento de un cadáver. Si se repite la situación, los soldados se pondrán en alerta y comenzarán a buscarte de forma más o menos efectiva: algunos de frente, otros rastreando, intentando flanquear tu posición… El problema viene cuando los soldados se te echan encima. Si ya te han descubierto, toca tirar de granadas y ametralladora, y moverte mucho para intentar despistar, pero si no lo han hecho, ya pueden pasar a tu lado que con estar entre unos matorrales no podrán detectarte… incluso aunque mates a uno a cuchillo justo delante de su compañero de patrulla. Pasado un tiempo la alarma se reduce a “todo despejado” aunque hayas dejado un reguero de cadáveres en una zona donde aún quedan soldados patrullando.

Altura y distancia al objetivo, velocidad y dirección del viento, rotación de la bala, dureza de los materiales a atravesar… todo cuenta al apretar el gatillo.

A nivel técnico podríamos alabar muchos de sus aspectos generales, pero sin duda son la iluminación, la profundidad de campo y el colorido de las texturas lo que más llama la atención. Realmente parece que estemos en pleno mediterráneo… aunque sea en mitad de la guerra. El sonido del juego es otro aspecto clave. Más allá del loable trabajo de doblaje, todo lo referente a efectos de sonido se convierte en algo primordial para poder llevar a cabo nuestras misiones: escuchar los pasos de las patrullas, estar atentos al paso de un avión que silencie nuestros disparos, las diferentes alarmas, nuestro propio ruido al caminar, agacharnos o correr, todo, absolutamente todo se ha de tener en cuenta si queremos llevar nuestra misión a buen puerto.

Si sois unos enfermizos de la simulación balística, seleccionad las dificultades más altas y veréis cómo las físicas entran en juego: altura y distancia al objetivo, velocidad y dirección del viento (atentos a los diferentes objetos de referencia estratégicamente situados en los escenarios), rotación de la bala, dureza de los materiales a atravesar… Una locura.

La guinda del pastel lo pone un completo multijugador, tanto online como cooperativo, donde jugar la campaña con un amigo o misiones prediseñadas en grupos de hasta cuatro personas. Respecto al juego en línea, Sniper Elite 4 permite hasta 12 jugadores por partida en un popurrí de modos clásicos donde, bajo mi opinión, destaca aquel en que no puedes pasar al lado contrario: todas las bajas se han de realizar desde ambos frentes. Muy entretenido. Además, Rebellion ya anunció que ampliaría su multijugador con nuevos modos y mapas de forma gratuita.

El de los shooters de francotiradores es un género muy específico, cuyos seguidores pueden congratularse este año. Recibirán este Sniper Elite 4 y un prometedor Sniper Ghost Warrior 3. Dos franquicias muy dispares en cuanto a contexto histórico, que han adolecido de los mismos problemas (más acusados en el caso de City Interactive) hasta sobreponerse y asentarse.

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