Suena una rotunda campanada y vuelves a despertarte, aturdido y desorientado, a los pies de un antiguo reloj de péndulo. Es el mismo sábado una vez más en el The Sexy Brutale, el casino propiedad del enigmático Marqués. El día se repite sin cesar en un bucle eterno, y como ocurre en cada repetición, los invitados a la fiesta serán asesinados, uno a uno, por los sirvientes de la mansión… a menos que tú encuentres la forma de romper el ciclo. Y así quizá puedas, como te pidió la Ensangrentada, una extraña mujer como un fantasma vestido de rojo sangre, descubrir el misterio de esta mansión y del oscuro poder que habita en ella.

The Sexy Brutale es una aventura creada al alimón por los madrileños Tequila Works y los ingleses Cavalier Game Studios. En ella nos ponemos en la piel de Lafcadio Boone, uno de los invitados a un baile de máscaras celebrado en el que nada es lo que parece: Boone y los demás asistentes están atrapados en un bucle temporal, repitiendo una y otra vez el macabro día en el que todos son asesinados. Sólo Boone es consciente del bucle y de lo que está ocurriendo; ayudado por la misteriosa Ensangrentada, deberá encontrar la forma de salvar a todos los invitados y usar los poderes de sus máscaras para llegar hasta el corazón de la mansión del Marqués y de los secretos que ésta esconde.

The Sexy Brutale es una pieza de relojería finísima, con todas sus piezas encajadas a la perfección

En esta peculiar coproducción, Tequila se ha encargado principalmente de la dirección artística y el diseño de niveles, mientras que Cavalier ha llevado las riendas del diseño de juego y la narrativa. Ambas empresas han estado inspiradísimas en este desarrollo para dejarnos esta joyita, una aventura con un toque originalísimo y llena de sorpresas. El equipo de arte de Tequila demuestra una vez más un talento arrollador y un estilo muy personal; y aunque Cavalier debute como estudio con este juego, se nota que sus principales figuras, Jim y Charles Griffith y Tom Lansdale, cargan con una amplísima experiencia a sus espaldas en empresas como la desaparecida Lionhead. En lo jugable y narrativo esta opera prima es una inmejorable carta de presentación para el estudio: The Sexy Brutale es una pieza de relojería finísima, con todas sus piezas encajadas a la perfección.

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Como aventura gráfica, The Sexy Brutale es bastante particular. Como hemos dicho, repetimos una y otra vez el mismo sábado fatídico que acaba convertido en matanza; no podemos evitar todas las muertes en un sólo día, pero sí al menos salvar una vez a cada invitado para poder obtener su máscara. Y para ello tenemos que saber no sólo cómo es cada asesinato, sino también reconstruir todo el día hasta ese punto con el objetivo de encontrar el momento en el que podemos intervenir para cambiar el curso de los acontecimientos. El problema es que no podemos interactuar, ni siquirae coincidir en la misma sala, con ningún invitado ni con el servicio: la especie de conjuro que afecta a la mansión también hace que las máscaras que todos los asistentes portan cobren vida propia y nos ataquen.

En ese juego del gato y el ratón para reconstruir los hechos, en la exploración de la mansión, sus rincones y secretos, reside el gran interés de The Sexy Brutale. Empezamos el juego en un rincón de la mansión, y poco a poco vamos conociendo el entorno, aprendiéndonos los caminos (afortunadamente, no hay minimapa que nos quite este placer; el mapa está en un menú, fuera de la pantalla de juego). Los ruidos y eventos que al principio nos parecen un misterio van cobrando sentido: descubrimos por qué suena un disparo a tal hora, por qué tiemblan las luces a tal otra, por qué tal o cual personaje se pasea de aquí para allá. Los puzles en sí, el usar tal objeto en tal otro para abrirnos paso, no son difíciles, y una vez sabemos todo lo que ocurre normalmente resultan evidentes; a veces incluso intuimos la solución mucho antes, sólo que tenemos que descubrir el momento y la forma adecuada de aplicarla.

El verdadero puzle a completar es el del relato de los acontecimientos, una auténtica coreografía de invitados de aquí para allá, como si participaran en una danza macabra con sus asesinos. Tenemos que espiar a los personajes, con el morboso interés de que sabemos que van a morir a determinada hora, y descubrir cómo llegan hasta esa situación. Pero uno no sabe siempre dónde están: a veces ves morir a un invitado sin haber podido averiguar de dónde viene, y tienes que ir repitiendo el día, siguiendo sus pasos hacia atrás, para ver qué causa precede a cada efecto.

El verdadero puzle a completar es el del relato de los acontecimientos. El resultado es una historia detectivesca apasionante en la mejor tradición del suspense y el misterio británicos, como si Alfred Hitchcock dirigiera un guión de Alan Moore

Incluso si tienes suerte y les ves nada más empezar a cotillear, no podrás seguirlos a una prudente distancia durante todo el día: siempre hay impedimentos, lugares por donde no puedes pasar o cruces con otros invitados que te fuerzan a buscar otros caminos, atajos, rodeos. O simplemente a atar cabos, relacionar conversaciones oídas, objetos encontrados o ruidos de fondo con la secuencia temporal que ya conocemos y el mapa de la mansión que tenemos en la cabeza. El resultado es una historia detectivesca apasionante en la mejor tradición del suspense británico, como una mezcla entre la tensión de los Diez Negritos de Agatha Christie, el encanto tenebroso de las historias de misterio victorianas, con sus bailes de máscaras y sus asesinatos en la oscuridad, y la truculenta cultura pulp con sus historias de detectives paranormales. Como si Alfred Hitchcock dirigiera un guión de Alan Moore.

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The Sexy Brutale no se sostendría si el diseño narrativo flaqueara, si esa “danza macabra” que he mencionado no tuviera una coreografía planeada al segundo. Cada bucle de un día dura exactamente 9 minutos, y en ese tiempo siempre está pasando algo en algún lugar; como las áreas de la mansión se van abriendo según avanzamos, es casi imposible quedarse atascado del todo, sentirte perdido sin saber siquiera por dónde deberías estar mirando. En las descripciones de objetos, los textos coleccionables que desbloqueamos al encontrar cartas de una baraja francesa y los diálogos podemos ver la capacidad como escritor de Jim Griffiths. La panoplia de personajes está también escrita con tanto mimo como talento: cada uno de los invitados nos transmite su personalidad única en apenas unas frases, y todos logran hacerse inolvidables. Tras verles morir unas cuantas veces ya no sólo quieres salvarles para poder avanzar y descubrir el misterio final, sino porque realmente sientes que no merecen sus horribles finales; te da pena verles andar una y otra vez hacia su muerte como un cordero camino del matadero, completamente inconscientes de haber recorrido ya sus últimos pasos un número incontable de veces.

Las influencias visuales con las que ha trabajado Tequila han sido de lo más variadas: desde la tradición marionetística inglesa de Punch y Judy al macabro Grand Guignol, del dibujo animado a la línea áspera de Dave McKean

Probablemente, el juego también se caería sin el fantástico trabajo visual realizado por Tequila Works. Si crear la arquitectura narrativa y jugable de The Sexy Brutale es un complejo ejercicio de relojería, no lo es menos la labor artística que acompaña la historia. Las influencias visuales con las que ha trabajado Tequila para desarrollar el personalísimo estilo visual de The Sexy Brutale son de lo más variadas: desde la tradición marionetística inglesa de Punch y Judy al macabro Grand Guignol, del color vivaz del dibujo animado infantil a la línea áspera y desasosegante de Dave McKean… Cada área de la mansión del Marqués, y casi cada habitación, presenta un estilo diferente: tenemos interiores de mansión de terror victoriano, neoclásicos, casino de madera y tapete verde como de club inglés, arquitectura neogótica, jardines versallescos… Con el enorme nivel de detalle de los escenarios, nos parece estar levantando el tejado de una siniestra casa de muñecas o un teatro de títeres; la perspectiva isométrica, al estilo de las videoaventuras del motor Filmation de los 80 como Knight Lore, acompaña esa idea de los personajes como marionetas. Y por encima de todo, un brillante diseño de personajes que se da de la mano con el fantástico guión. El vestuario, los andares y la máscara de cada invitado nos hablan de su personalidad con sólo un vistazo. Debo hacer una mención final, por breve que sea, a la pegadiza banda sonora de electro-swing, que captura el humor negro y el espíritu burlón y vivaz del juego y del casino Sexy Brutale.

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Sólo se me ocurre un punto que poner en el debe de The Sexy Brutale: que sabe a poco. Aunque es cierto que el concepto de juego no habría aguantado un desarrollo de 20 horas (al menos no sin introducir mecánicas más complejas), creo que podría tener más puzles y más trama sin que su ritmo se resintiera. Habría que mirar a razones no creativas para ello, seguramente: Cavalier es un nuevo estudio, y un juego más largo habría requerido de una mayor inversión (y por tanto de mayor riesgo), pero uno acaba el juego queriendo saber más: sobre los personajes y sus historias, sobre la mansión y sus recuerdos, sobre el Marqués y sus misterios… Quizá incluso tener la posibilidad de hablar con algunos personajes (aunque eso habría exigido ampliar el catálogo de secundarios o cambiar ciertos principios del juego: recordemos que no podemos coincidir con nadie enmascarado). De todas formas, si todo lo malo que puedo decir es que me habría gustado poder jugarlo más tiempo, ¡bendito problema!

Que Tequila Works es ahora mismo el estudio de desarrollo más inspirado de nuestro país no acepta discusión posible; gracias a su alianza con Cavalier Game Studios hemos descubierto a estos veteranos del AAA recién desembarcados en la escena indie. El resultado de este inusual encuentro, The Sexy Brutale, es una fantástica aventura, brillante en todas sus áreas, visualmente atractiva, estimulante para el ingenio y la imaginación y con una historia que te deja dándole vueltas cuando apagas la consola para irte a dormir. Sorprendente hasta el final, como un buen truco de magia, como la bolita que sigue saltando de casilla en casilla cuando la ruleta está a punto de detenerse. No dejéis de visitar el casino Sexy Brutale. Llevad vuestras mejores galas y no os olvidéis de la máscara: si os encuentra la muerte, que sea con elegancia…

Sobre El Autor

Director de contenidos
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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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