La lista de juegos independientes no para de crecer semana tras semana, regalándonos infinitas horas de ocio virtual más allá de los grandes y aclamados títulos. En este goteo constante de nuevas y variadas experiencias, innovar y sorprender se hace extremadamente difícil. Afortunadamente, los estudios nacionales están logrando un merecido reconocimiento gracias a obras originales y más que excelentes.

Finalboss Games, equipo que aúna a experimentados profesionales del mundo del videojuego, vuelve a colarse en nuestras consolas con Vesta. Los de Lleida estrenaron a mediados de enero esta aventura de puzles, donde la alternancia de personajes y el control de la energía pondrán a prueba nuestra destreza.

El título tiene como protagonista a Vesta, una niña de seis años que se despierta en un planeta aparentemente deshabitado, con la intrigante misión de investigar y atravesar una fábrica controlada por autómatas. La pequeña pelirroja comparte sus andaduras con el imponente robot de guerra Droid, que la protege y ayuda, y con Bot, un droide que hará las veces de guía y consejero a lo largo del camino.

Las tres protagonistas se irán adentrando en las peligrosas instalaciones automatizadas, dirigidas por una inteligencia artificial llamada MUM. Combinando sus fuerzas lograremos resolver los numerosos rompecabezas, mientras hacemos frente a las innumerables trampas mortales y a los incansables enemigos robóticos.

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La idea central es sencilla: completar rompecabezas, avanzar y descubrir. Sin embargo, las bien introducidas mecánicas de colaboración entre los dos personajes hacen que las aproximadamente 6 horas de juego no caigan en la monotonía. Y es que, cada uno de ellos tiene habilidades especiales que deberemos complementar tras analizar los diferentes escenarios y exprimir nuestro ingenio en busca de la solución correcta.

Por un lado, Vesta tiene la capacidad especial de extraer y manipular la energía de los nodos y bots enemigos para almacenarla, de forma limitada, y usarla para bloquear o desactivar cintas transportadoras, puertas o plataformas elevadoras. Para abrirnos paso a través de la oscura fábrica deberemos tener presente cuántas cargas de energía tenemos disponibles y hacer un uso inteligente de ellas. Por otro lado, Droid puede mover pesadas cajas que nos bloquean el camino, lanzar a la pequeña exploradora por huecos aparentemente inaccesibles o aturdir enemigos con el gran arma de su brazo.

Ambos personajes son controlados por el jugador, de manera simultánea cuando Droid lleva a Vesta, o alternando el control de cada uno de ellos con el toque de un botón. Es aquí donde Finalboss Games introduce el componente cooperativo, pero individual. Sin duda éste es el gran atractivo del título y a su vez una decisión ciertamente cuestionable, porque teniendo en cuenta el gran potencial de estas mecánicas, no entendemos por qué no se han decidido a introducir un modo multijugador.

Un indie patrio rebosante de personalidad, aunque no del todo ambicioso

En el contexto de Vesta la historia es un pilar importante: aunque no sobresale por profundidad, sí resulta entretenida y atractiva. Además del guión principal, podremos extraer más información hablando con algunos autómatas o gracias a los diarios coleccionables, con lo que merece la pena detenerse unos segundos. No obstante, la clave en este sentido viene dada por la manera de narrar cada uno de los pasajes principales. Éstos se introducen a través de viñetas de cómic dinámicas, de corte americano y muy bien dibujadas, recurso que junto con el estilo cartoon de Vesta aportan al título personalidad y carácter. El coloreado congenia los tonos oscuros y misteriosos con subrayados vivos y brillantes; una mezcla bien escogida. El apartado sonoro, por su parte, cumple su función de acompañamiento y redondea la obra.

El diseño del mapeado es destacable en lo gráfico pero peca de repetitivo en algunas ocasiones. Los rompecabezas van aumentando su complejidad a lo largo de los más de 30 niveles, revirtiendo en una curva de dificultad más que adecuada. El reto existe y es desafiante, lo que resulta satisfactorio, pero no llega a sobrepasar al jugador. La combinación entre la acción y los enigmas tiene sentido dentro de las reglas del juego y los posibles callejones sin salida son sólo provocados por una mala lectura del escenario, lo que frustra lo justo y necesario para incitar a la auto superación.

Finalboss Games ha logrado crear un título personal y completo en lo general. Sin embargo, detalles como la carencia de modo multijugador (con tanto potencial en una consola como Nintendo Switch); el tosco manejo del disparo de Droid o la falta de diversidad en los escenarios, desmerecen lo que significa Vesta. La intención es buena y el resultado merece la pena, pero la propuesta pudo dar más de sí.

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