Hubo un tiempo en que toda consola debía tener su mascota, protagonista de un colorido plataforma tridimensional. Fontaneros, erizos y marsupiales a un lado, Microsoft pensó en un felino con malas pulgas para su división de entretenimiento doméstico. Surgió así una exclusiva de peso para Xbox, Blinx: The Time Sweeper, presentada como el primer juego 4D por aquello de manipular sus tempos gracias al disco duro integrado. Pero el minino no terminó de encajar (máxime tras una secuela insustancial), probando suerte Clayton Kauzlaric con un muñeco de vudú.

Voodoo Vince apenas consiguió impacto comercial hace trece años, pero su personalidad arrolladora le aupó a título de culto. Desde entonces, su remasterización ha sido el secreto a voces de Phil Spencer, mandamás de la división Xbox. Algo similar a lo acontecido con Vib Ribbon y el presidente de Sony Interactive Entertainment America, Shawn Layden, quien movió cielo y tierra para traer de vuelta al conejo poligonal. Decisiones motivadas por el corazón antes que la razón.

Sea como fuere, Voodoo Vince Remastered ya es una realidad. Antes de valorar el trabajo de chapa y pintura llevado a cabo por Beep Games, recordemos de qué va la cosa. Nueva Orleans, el rapto de una pitonisa (Madam Charmaine) y un muñeco de trapo que cobra vida gracias al polvo vudú esparcido por los secuestradores. Anda detrás el malévolo Kosmo the Inscrutable, ansioso por dominar el mundo.

VVR_LaunchAnnounceScreenshot_008

El aura de Voodoo Vince sigue atrapando 13 años después.

Como Vince, debemos frustrar su hoja de ruta y rescatar a nuestra ‘creadora’. Para ello atravesamos los escenarios en salto, combatiendo enemigos, resolviendo puzles y recolectando ítems. Cada centenar de vasijas incrementa nuestra vitalidad, mientras que páginas y calaveras granjean contenedores de polvo vudú, con el que infligirnos toda clase de castigos. La gracia del asunto es que también se lo estaremos infligiendo a esbirros y jefes: ¿harto de ese par de surtidores parlantes? Nada mejor que prendernos fuego y acercarnos. Sí, hemos dicho surtidores parlantes, porque lo surrealista es uno de los encantos que encierra el juego. Lástima que los diálogos no siempre estén a la altura, empeñados en el chascarrillo fácil y una ruptura de la cuarta pared ineficaz por lo constante.

El avance en Voodoo Vince es lineal, aunque podemos revisitar fases en busca de ítems esquivos. Los escenarios no son especialmente amplios, pero el diseño de los rompecabezas implica idas y venidas. Por ejemplo, al poco de comenzar aterrizamos en una plaza coronada por un reloj y salpicada de establecimientos. Debemos manipular las agujas para que coincidan con los respectivos horarios de apertura, obteniendo así objetos y habilidades imprescindibles para el avance. Resultan puzles sencillos pero entretenidos en su ejecución, secciones de plataformas mediante. Lástima que los enemigos estén de paso. El ataque de barrido de Vince no siempre acierta, pero tampoco la IA, por lo que uno acaba obviando a ranas, insectos y demás criaturas.

VoodooVince_Stand_Render03_NoBGComo en tantos juegos del género, la dificultad no reside tanto en alcanzar los títulos de crédito como en agenciarnos todos los ítems. Las fases encierran múltiples recovecos, cuando atestiguamos que la cámara no ha mejorado un ápice. Aunque puede ajustarse manualmente, no tanto como nos gustaría. Por no hablar de los modelados geométricos imperantes, por los que algunas plataformas se convierten en obstáculos. Otras veces, el salto a excesiva altura del protagonista (alérgico al agua) dificulta saber si aterrizaremos en tierra firme. Aspectos que Beep Games podría haber corregido sin demasiado problema.

Queda claro entonces que estamos ante un lavado de cara literal. Todo luce con mayor nitidez, a 1080p y unos 60 frames por segundo estables en Xbox One y Windows 10, pero no esperemos cambios en términos de control, niveles adicionales o un pulido de las aristas detectadas en el original. Los más puristas tampoco tolerarán ciertas texturas, pero es que década y media no pasa en balde. Dicho lo cual, esta Nueva Orleans lúgubre sigue enamorándonos como el primer día. Sobre todo al transitarla acompañados por la banda sonora de Steve Kirk, con tintes de jazz, música cajún, blues e incluso marchas funerarias. El doblaje al inglés cumple imprimiendo carácter a los secundarios y los efectos, demos gracias al cielo, no taladran el cerebro a las pocas horas.

Unas diez son las que necesitaréis para completar las 30 fases de Voodoo Vince, salpicadas por anecdóticos enfrentamientos finales, minijuegos e impepinables secciones a bordo de vehículos (lanchas motoras, submarinos, aeroplanos…). Aportan variedad, pero tampoco pasaría nada si se hubiesen quedado por el camino.

Voodoo Vince Remastered arroja nitidez al diseño artístico del original, una de sus principales bazas. Por lo demás, uno de aquellos plataformas tridimensionales basados en el acopio de ítems, cuya vuelta de tuerca radica en los poderes vudú de su protagonista: por una vez no tendrás que huir del peligro, sino correr hacia él. Hubiésemos agradecido una cámara y salto ajustados a los tiempos que corren, pero son factores a pasar por alto tan pronto te sumerges en este universo de jazz a media luz.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.