A Pendulo Studios hay que reconocerles, sin duda alguna, su constancia. Nacieron a mediados de la década de los noventa, cuando el género de las aventuras gráficas aún estaba en pleno apogeo, especialmente en PC. Para prácticamente cualquier jugador y, obviamente, para los amantes de las aventuras gráficas tradicionales, títulos como Hollywood Monsters o Runaway han quedado en el imaginario videojueguil como clásicos de un género que, todos lo sabemos, vivió épocas mejores. Aún así, los chicos de Pendulo han seguido fieles a sus ideas.

En 2012 surgió Yesterday (comercializado en España por FX con el nombre de New York Crimes), un título que nos narraba la historia en la que se ve envuelto John Yesterday, contratado por el filántropo Henry White para investigar los asesinatos de mendigos que se suceden en la ciudad de Nueva York. Detrás de esta premisa se escondía un título con una historia mucho más rica y compleja de lo que a primera vista cabría pensar.

La ambientación de la aventura, un thriller adulto, rompía con los estándares del estudio, de corte ligero y humorístico. El estilo visual, aún conservando ese característico cell shading, también resultó muy innovador, influenciado por el cómic en la composición de planos y escenas.

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Una apuesta diferente y un tanto arriesgada la del estudio patrio que, por desgracia, fue recibida con cierta tibieza. Pero Pendulo es conocedora de su situación, o para ser más específicos, saben que, en una época donde las aventuras gráficas son sinónimo de Telltale-like, sus productos tienen un nicho muy concreto de jugadores.

Sin arrugarse un ápice, cuatro años después han vuelto a la carga con la segunda parte: Yesterday Origins. Por resumirlo en una frase: mejora todo lo visto en el anterior título y lo eleva varios enteros. Empezando por Josué Monchan y su increíble guión (al fin y al cabo ¿qué es una aventura gráfica sin una buena historia?) que tiene prácticamente de todo: profundidad, una trama compleja y llena de matices (nos llevará desde la Santa Inquisición hasta un presente con un protagonista amnésico e inmortal), personajes bien desarrollados, muchos guiños a otros videojuegos y películas… En definitiva, un cóctel muy completo que, sin embargo, tal vez intente abarcar demasiado, haciendo que el jugador pierda el interés en ciertos momentos por sobresaturación o altibajos de ritmo.

Aunque no es estrictamente necesario, sí muy recomendable haber jugado a Yesterday (New York Crimes) para entender perfectamente esta secuela (y a la vez precuela) del original, basada en saltos temporales a modo de flashbacks.

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Yesterday Origins demuestra que la aventura gráfica tradicional encaja formidablemente en consolas.

A nivel técnico se mantiene el estilo del primer juego, pero mejorando modelados y diseños, especialmente a la hora de examinar objetos o realizar ciertas acciones, presentadas mediante animaciones 3D muy bien trabajadas. Esto facilita el rebuscar hasta en el último rincón de cada estancia, beneficiándose el aspecto jugable y haciéndonos perdonar unos escenarios demasiado pequeños, pero muy elaborados artísticamente.

También se ha cuidado el apartado sonoro, con una partitura sobresaliente y no poca polémica por la falta de doblaje a nuestro idioma. Eso sí, la historia puede seguirse cómodamente gracias a los subtítulos en castellano. Debe comprenderse que el doblaje no es siempre un negocio rentable, máxime si tenemos en cuenta que el mercado español representa un porcentaje mínimo dentro de la gran tarta de la distribución de videojuegos. De todas formas, os invito a leer este post del propio Monchan, donde explica el porqué de que el juego no haya llegado doblado a la lengua de Cervantes.

Siguiendo con la jugabilidad, ésta es muy clásica: escudriñamos los escenarios con el fin de recabar cuantas más pruebas e ítems mejor, amén de entablar conversaciones que faciliten la resolución de cada puzle. Puzles que, dicho sea de paso, nos obligarán a estrujarnos la sesera e invertir ingentes cantidades de tiempo.

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Puede que muchos os preguntéis cómo ha encajado el formato point & click en consolas. La respuesta es muy sencilla: sensacionalmente bien. Movemos a nuestro personaje con el stick (a veces el posicionamiento es un pelín tosco) y con un par de pulsaciones de botón controlamos los objetos de nuestro inventario, las pistas de las conversaciones y la interacción con las mismas. Sin duda, un punto a favor de Pendulo, su juego y el género en particular.

Yesterday Origins está pensado para un tipo muy concreto de jugador, pero a su vez, aspira a demostrar que hay cabida para el género en el mercado actual. Mejora prácticamente todo lo visto en la anterior entrega, aunque sigue faltando concreción en la trama. Igualmente, el control en consolas funciona, pero admite pulido.

Desde estas líneas no puedo sino alabar el trabajo de Pendulo Studios, no ya por Yesterday Origins en sí, sino por seguir ‘ahí’ tras más de veinte años lidiando con uno de los géneros más maltratados por el paso del tiempo.

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