¿Por qué cruzó el pollo la carretera? Obviamente, para llegar al siguiente nivel. La premisa de Crossy Road es sencilla: tenemos que conseguir que la criatura que controlamos (que irá cambiando a lo largo del juego) llegue sana y salva al otro lado de la carretera, río o lo que sea que estamos cruzando. No tiene más, y precisamente en su simpleza está su genialidad: es perfecto para jugar en ratos muertos, puede aprenderse su manejo en unos 10 segundos y aún así es desafiante y requiere una gran habilidad.

Nuestros lectores más vetustos ya se habrán dado cuenta de que no es más que un Frogger reinventado, y llevan toda la razón. Sin embargo, el juego de Hipster Whale sabe coger lo mejor del clásico y adaptarlo a los gustos de los jugadores casual actuales. Los gráficos son tremendamente sencillos y efectivos, y hay una cantidad de guiños a otros juegos y cultura pop suficientes para mantener al frikerío entretenido. En resumen, una apuesta divertida, sin pretensiones y free-to-play.

 

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