Vaya por delante que exigí con ansia la salida de las grandes franquicias FPS (Call of Duty, Battlefield, Medal of Honor, etc.) de la manida 2ª Guerra Mundial.

El 7 de noviembre de 2006 se lanzó Call of Duty 3. Como bien indica su nombre, tercera iteración de la mítica saga de Activision que, una vez más, repetía como escenario la 2ª Gran Guerra. Y aún nos quedaría por ver la peculiar visión del frente del Pacifico que atesoró World At War (Treyarch ).

Entre medias hubo decenas de títulos con la misma temática. Por su pugna directa con Call of Duty destacó Medal of Honor, saga ahora relegada al ostracismo. Incluso Ubisoft se subió al carro con Brothers in Arms, IP antológica basada en la novela Hermanos de Sangre de Stephen Ambrose, asesor de Steven Spielberg durante el rodaje de Salvar al Soldado Ryan.

Por supuesto existían ya (o llegaron algo más tarde) juegos como The Saboteur o Sniper Elite. ¡Demonios!  Si hasta la mítica saga patria de estrategia, Commandos, acabó teniendo su propio FPS llamado Destination Berlin.

De igual manera, también fui el primero en congratularme ante títulos como Modern Warfare o Battlefield 3 (e incluso antes, los Bad Company). Por fin los grandes estudios y editoras dejaban atrás la segunda gran guerra y acercaban los shooters bélicos a conflictos más modernos… hasta que, una vez más, el abuso y la falta de ideas  acabaron por quemar la fórmula (los últimos Call of Duty parecen spin-offs de la Guerra de las Galaxias).

NGL3---Call-of-Duty-3-PS3

Llegados a este punto es probable que recordéis el revuelo que se formó justo antes de la presentación de Battlefield 1. Todo eran especulaciones sobre el contexto histórico de su gameplay: había quien apostaba por conflictos actuales, quien pensaba que avanzarían en el futuro como su saga competidora y quienes apostaban por un retroceso a la Segunda Guerra Mundial o incluso a la primera. Al final resultó ser esta última opción la elegida y la gran mayoría del público (y la prensa) se alegró; muchos afirmaron que este año sería Battlefield quien se llevaría el gato al agua frente a la propuesta de Infinite Warfare (que nadie se lleve a engaño, Battlefield triunfará, pero Call of Duty seguirá vendiendo lo que no está en los escritos).

Y es precisamente en este contexto, y tras haber repasado este fin de semana películas como El Día más Largo y juegos como Brothers in Arms Hell´s Highway o Call of Duty 2, que he llegado a una conclusión: debemos regresar a la Segunda Guerra Mundial. Antes de que nadie se me tire a la yugular, permitid que me explique.

Los avances técnicos deben aprovecharse en beneficio de tramas grandilocuentes y un gameplay menos pasillero

Lo primero que quiero dejar claro es que conflictos menos explotados, como la guerra de Vietnam (guardo buenos recuerdos de títulos como Vietcong o Black Ops), incluso menos “conocidos” como la guerra de Korea, serian interesantísimos para explorar en la actual generación. Todo lo que pueda llegar en dicho sentido, bienvenido sea. Dicho esto, la tecnología ha evolucionado lo suficiente para volver a explorar momentos históricos como el desembarco de Normandía, el ataque a Pearl Harbor o la batalla de las Ardenas. Tecnologías actuales, como la fotogrametría (usada en juegos como The Vanishing of Ethan Carter) permitirían un realismo sin parangón en los escenarios, como si realmente estuviéramos en primera línea del frente.

En títulos como Assetto Corsa se utiliza tecnología de escaneado láser para copiar hasta el último e insignificante detalle de los circuitos. Esta misma técnica podría usarse, por ejemplo, para reproducir de forma fidedigna localizaciones claves de la 2ª Guerra Mundial como el famoso pueblo de St. Marie Eglise, la base naval de Pearl Harbor o las calles de Berlín. Aplicarse también a vehículos, objetos y armas, bajo motores como Unreal Engine 4, Unity o Cry Engine.

maxresdefault-7

Igualmente debería variarse el enfoque del gameplay para que el retorno a la segunda guerra mundial fructificase. Ya no se trataría de crear un título pasillero donde acabar con todo enemigo que se cruce por nuestro camino. Creo, honestamente, que la clave del éxito radicaría en buscar una fórmula cinematográfica con escenarios abiertos: me imagino un desembarco en Normandía con un mapa abierto, con nuestro personaje saliendo de una barcaza mientras sus compañeros caen abatidos sin piedad. Imagino un mapa de la playa sin una ruta clara, que nos desconcierte y nos obligue a buscar cobertura y el camino más seguro posible hasta los riscos de la playa, antes de tomar los bunkers alemanes. Todo ello acompañado de una IA a la altura y cinemáticas de calidad, con opciones de juego cooperativo para experimentar la sensación de ser un grano de arena en un conflicto que no terminamos de comprender.

Incluso me atrevería a jugar con la estética, imaginando un juego en blanco y negro al más puro estilo La Lista de Schindler; o donde sólo destaquen tonos como el rojo, imitando la fachada de Blues & Bullets.

Estamos en el momento adecuado para retomar la Segunda Guerra Mundial, pero para hacerlo de una forma mucho más seria, realista y cruda; dejando de lado los FPS hipervitaminados y buscando experiencias de juego más intimistas y crudas como la que pudimos vivir en Spec Ops The Line. Podemos armar un gameplay cinematográfico que trabaje sobre un gran guión, con rigor histórico, permitiéndonos vivir en primera persona algunos de los momentos claves de una guerra que cambió el mundo para siempre. Incluso puede metérsenos en la piel de un soldado u oficial nazi, con la mente absorbida por las grandilocuentes ideas de superioridad aria que Hitler predicaba.

La madurez tecnológica, la creciente oleada de estudios a cada cual más atrevido y la caída del velo que hacía ver los videojuegos como unos simples “mata-mata” suponen un caldo de cultivo perfecto.

Brothers-in-Arms-1

Sobre El Autor

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.