LEGO Star Wars: El Despertar de la Fuerza acaba de llegar al mercado. Se trata de la enésima adaptación cinematográfica al videojuego con los populares bloques entremedias. Qué duda cabe que la compañía danesa y Traveller’s Tales encontraron todo un filón hace una década, con el lanzamiento (precisamente) de LEGO Star Wars.

Esta es la historia de cómo el plástico se hizo videojuego, revitalizándose al tiempo la explotación de licencias.

“Jugar bien”

LEGO resurgió de sus cenizas en dos ocasiones. El que hoy es uno de los gigantes de la industria juguetera nació, de hecho, a manos de un carpintero. Kirk Christiansen abrió su negocio de mobiliario a comienzos de 1918, obteniendo un éxito inmediato por sus labores de miniaturización. Confeccionaba escaleras o tablas de planchar a escala para ayudarse con los diseños finales, lo que le inspiró a confeccionar juguetes propiamente dichos.

El incendio de su taller en 1924 fue determinante para este nuevo enfoque comercial, con la producción de camiones y aviones de madera. Gustaban, pero no lo suficiente como para mantener el negocio a flote. Su nomenclatura a posteriori, LEGO, surgió al combinarse los términos daneses “leg” y “godt” (“jugar bien”).

El popular bloque de LEGO surgió en 1949 como “ladrillo de enlace automático”

Todo cambiaría en 1946, cuando el hijo de Christiansen (Kirk Kristiansen) descubrió el modelado de plástico en una feria industrial germana. Cuatro años antes, la familia sufrió las consecuencias de un segundo incendio, por lo que se hizo necesario confiar en nuevos materiales.

El famoso “bloque” de LEGO no llegó así hasta 1949: piezas acoplables de cuatro y ocho pernos con las que confeccionar a placer del consumidor. Se denominaron “ladrillos de enlace automático” y fueron acogidos con tremendo entusiasmo, hasta el punto de exportarse a Suecia, Alemania, Francia, Gran Bretaña y Bélgica en el lustro siguiente.

La compañía se convirtió en multinacional, con sedes también en Estados Unidos, Canadá, Oriente Medio e incluso Japón. Se impuso a quienes desconfiaban del plástico (acetato de celulosa primero; plástico ABS hasta la actualidad) como futuro del juguete y mejoró sus bloques con tubos huecos en la cara inferior, concediéndoles mayor versatilidad.

El resto de la historia es sobradamente conocida, con hitos como la apertura de LEGO Land en 1968 (todo un parque de atracciones con recreaciones en miniatura de las principales urbes) o la llegada de las series DUPLO (infantil) y Technic (se incorporaron engranajes, palancas y ejes). Ascensión imparable hasta el periodo comprendido entre 2001 y 2005, cuando las nuevas formas de entretenimiento obligaron a una severa reestructuración.

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A.T.: antes de Traveller’s Tales

Lo cierto es que LEGO se asomó al ocio electrónico mucho antes de que éste amenazase su modelo de negocio. La compañía engendró  propiedades intelectuales como LEGO City o Bionicle, todas ellas adaptadas al videojuego con resultado generalmente insatisfactorio.

El primer videojuego LEGO documentado fue LEGO Island, aparecido en 1997 para Windows. Una aventura de acción en primera persona con tremendas opciones de personalización y variedad de minijuegos (reparto de pizza, carreras en jet ski e incluso persecuciones policiales).

A LEGO Island siguieron títulos de estrategia (LEGO Chess), simulación (LEGO Creator), puzles (LEGO Alpha Team), musicales (LEGO Fiends), educativos (LEGO My Style), deportivos (Soccer Mania) e incluso carreras locas. LEGO Racers fue así el primero en llegar a consolas (PlayStation, Nintendo 64 y Game Boy Color) allá por 1999.

Con “Bionicle”, LEGO quiso apelar a un público adolescente entusiasmado con la ciencia ficción. Los juegos resultantes (LEGO Bionicle, Matoram Adventures, Bionicle: The Game…) utilizaron algunos de los ingredientes que Traveller’s Tales insuflaría a sus producciones tiempo después: saltos, disparos y recolección.

Complementariamente, en los últimos años hemos recibido producciones como LEGO Knights’ Kingdom, LEGO Battles, LEGO City Undercover, LEGO Legends of Chima Online y LEGO Ninjago: Nindroids, en cualquier caso menos exitosas.

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Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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