The amazing odyssey of growing up: dentro de una indie game jam

Hace unos meses coincidí con varios desarrolladores españoles en alguna de las charlas sobre videojuegos que se imparten durante el año en Madrid. Entre ellos estaba Luis Díaz Peralta, Ludipe, uno de los responsables de Missing Translation y la cabeza visible de AlPixel Games. Por alguna razón, la conversación giró hasta que acabamos hablando de las jams de videojuegos. Ludipe me estuvo informando de ese mundo tan desconocido para mí.

Y os preguntaréis: ¿qué es una game jam? Pues básicamente un encuentro de desarrolladores para hacer un juego en un periodo de tiempo muy corto. Las hay de muchos tipos: presenciales o desde casa, con un tema fijado o sin fijar, con 48 horas de margen o solamente una hora y con infinitas variables al gusto del consumidor. La game jam más famosa posiblemente sea la Ludum Dare, por su comunidad e historia.

Aquella conversación despertó mi interés. Ludipe me contó que a principios de noviembre iba a organizar una jam en las oficinas de Made in Spain Games, la Alt Jam. Así que decidí no faltar y confeccionar un reportaje fotográfico de todo el proceso, que empezó la noche del viernes y acabó el domingo. En ella participó Ludipe como programador y diseñador, AC Ojeda como diseñador y Rubén Calles como artista y animador. Se les unió  la colaboración musical de Alex Zarzalejo, este último desde casa.

Fueron 48 horas de comer ‘mal’, dormir poco y trabajar mucho. Pese al esfuerzo que requiere una jam, todos parecían encantados de acometerlo. Al parecer, esto de las game jam tiene algo de droga que engancha y después de probar por primera vez quieres más. Pero hay otros aportes a considerar, como el aprendizaje )¿para aprender a hacer juegos qué mejor que hacerlos?) o el factor desintoxicante frente a proyectos de largo recorrido.

Alt Jam 2015-38

Antes de comenzar la jam, el equipo se fue a cenar y a charlar sobre lo que iban a hacer durante esos dos días. Parte de la idea ya la tenían clara, para empezar querían usar cartulinas y papel para crear los gráficos del juego, un trabajo artesanal poco habitual. La idea principal del proyecto era una reflexión en torno a la infancia y la madurez. Sacar un juego de ahí no es fácil. En las oficinas el brainstorming fue dirigido por Ludipe, quien iba plasmando ideas en una pizarra. Se fue cerrando poco a poco el diseño, los personajes, el arte, el material que se iba a necesitar. Una vez perfilado el proyecto, cada uno marchó a casa. Aquella noche sí durmieron fuera de la oficina.

A la mañana siguiente lo primero que había que hacer era salir a comprar el material que necesitaban para ‘elaborar’ los gráficos. Sirvió un breve recorrido por las tiendas del barrio. A partir de ahí, Rubén empezó a dibujar y a recortar personajes y partes del escenario con cartulinas y papeles. Un trabajo muy diferente al que está acostumbrado un grafista. Como me reconoció, fue un alivio dejar por unos días el ordenador. Para digitalizar las creaciones tenían una cámara con un trípode. La foto realizada se pasaba al ordenador y se ajustaba según las necesidades. La parte más difícil vino en la creación de los tres personajes, que debían articularse y animarse a la vieja escuela, frame a frame. Mientras tanto, Ojeda se afanaba en un documento de diseño más detallado y Ludipe programaba a toda prisa.

El juego fue cogiendo forma a lo largo del sábado. Fue un día intenso: desayunaron en la oficina, comieron en la oficina, cenaron en la oficina y acabaron durmiendo en la oficina. Todo el proceso fue retransmitido por streaming y Ludipe se encargaba de contestar las preguntas que se hacían a través de Twitch.

El domingo, ya con el cansancio acumulado del día anterior, tocaba terminar el juego. No faltaron las visitas de amigos y de otros desarrolladores para ver qué estaban haciendo. Ojeda se dedicó a grabar sonidos también por lo artesanal, con un simple móvil y en el baño, para evitar que se colaran ruidos. Para la noche dejaron los últimos retoques, cerrar el último nivel e incluso poner un nombre muy largo a su nueva criatura: The amazing odyssey of growing up. Concluyeron cerca de medianoche. Mientras lo subían a Internet fueron recogiendo toda la basura que habían generado esos dos días. Habían sobrevivido a otra game jam y, sin duda, no iba a ser la última.

Podéis jugar a The amazing odyssey of growing up de forma gratuita.

Alt Jam 2015-76


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Ricardo Lázaro: Historiador del arte, operador de cámara y fotógrafo. Cuenta con amplia experiencia en el sector del ocio electrónico, como co-fundador (Gamikia) y colaborador de medios especializados (La Gran N, Ecetia, The Vault, Deus-Ex Machina).

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