El amor trasciende fronteras y no entiende de sistemas. ¿Cuántas veces hemos fantaseado con pedirle matrimonio o una cita a la persona que nos gusta, siempre de la forma más original y alocada? Pero, ¿cuántas veces se ha quedado en un simple deseo?

Matt Gilgenbach, un joven norteamericano cansado de las típicas artimañas para pedir matrimonio, ha ido un paso más allá y, durante tres meses, ha desarrollado un videojuego con el que pedir matrimonio a su novia.

La premisa es sencilla, un juego de puzles para dos personas (él y su novia), llegados a un punto, el mando de su chica se quedará sin batería, por lo que ella deberá reponerla cogiéndola de la caja donde él guarda, siempre, las baterías de repuesto; en dicha caja, escondido, hay un anillo de pedida… pero mejor os dejamos con el vídeo que grabó del momento, que no tiene desperdicio.

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