No hay duda de que en lo que se refiere a consolas de sobremesa, el mayor éxito en la historia de Nintendo es la Wii. Pero en el corazón de un cierto sector de jugadores, y sobre todo, de los jugadores más veteranos, la Wii queda relegada al ostracismo más absoluto. Y es que no es ningún secreto que existe un cierto sentimiento de traición hacia el jugador más hardcore, surgido como consecuencia del éxito de Wii. Pero si echamos la vista atrás, al origen de la compañía de la Gran N, nos encontramos con una carrera inmaculada, con grandes consolas de sobremesa que calaron en lo más hondo de los corazones de la industria. Y por encima de todas las demás, destacan dos: la NES y la Super Nintendo. Este es nuestro homenaje al hombre responsable de su creación: Masayuki Uemura.

El señor Masayuki Uemura nació en 1943, en plena 2º Guerra Mundial. Este hecho provoco que como consecuencia de los bombardeos que sufría su país por entonces, su familia se viera obligada a trasladarse a la ciudad de Kyoto. Como dato curioso, decir que actualmente dicha ciudad alberga las oficinas centrales de Nintendo. Hay que decir que la infancia del señor Uemura fue considerablemente difícil, en lo referente al aspecto económico familiar. Es por esto que se vio obligado a trabajar desde muy joven, compaginando su actividad laboral con la escuela. Curiosamente la labor que Uemura escogió para aportar su granito de arena a la economía familiar fue la creación de juguetes que posteriormente vendía al mejor postor. Con el tiempo sus juguetes se volvieron más y más complejos, y Uemura se percató de que no disponía de los conocimientos técnicos necesarios para la puesta en práctica de la gran mayoría de las ideas que su privilegiado cerebro concebía. Con esto mente, nuestro protagonista decidió centrar sus ulteriores estudios en el campo de la ingeniería industrial. Tal fue su éxito en los estudios y la fama de sus juguetes que la Sharp Corporation decidió contratarlo nada más concretarse su graduación.

Y aquí llegamos al punto en el que todos los caminos se cruzan, aquellos momentos claves en los que el destino llama a la puerta de los protagonistas de “Descubriendo a”. Y es que una de las labores principales de Uemura era el diseño, fabricación y venta de paneles solares. El destino quiso que sus superiores enviaran a Uemura a intentar colocar unos cuantos paneles solares a una empresa que por entonces daba sus primeros pasos en el terreno de la tecnología: Nintendo. Como la gran mayoría de vosotros ya recordaréis, por aquellas Nintendo se dedicaba principalmente a la comercialización de juguetes electrónicos creados en su gran mayoría por Gunpei Yokoi. Y fue Yokoi quien dio el visto bueno para la compra de los paneles que Uemura traía consigo, ya que consideró que podían ser utilizados en futuros proyecto de la compañía. Pero la cosa no quedó ahí. Y es que Yokoi quedó impresionado con los juguetes que Uemura había creado en su juventud. Tanto es así que Yokoi solicitó a la dirección de Nintendo la contratación de Uemura. En una de sus mejores decisiones, la junta apoyó la propuesta de Tokio, y Masayuki Uemura acabó siendo contratado por Nintendo.

El primer trabajo de Uemura en Nintendo fue la fabricación de la ya clásica Beam Gun, junto con Gunpei Yokoi. Uemura utilizó la tecnología de paneles solares que anteriormente había vendido a Nintendo para la fabricación de los paneles reflectantes que daban origen al laser utilizado en el juguete. En 1973 Nintendo daba el pistoletazo de salida a la comercialización de la BeamGun y de sus juegos relacionados. No hace falta decir que el proyecto fue todo un éxito. Esta misma tecnología fue utilizada posteriormente en otro clásico que estuvo destinado al mercado de las recreativas: Wild Gunman, que posteriormente también acabó llegando a NES. Pero Nintendo ya tenía la cabeza puesta en el desarrollo de juegos para televisión, aunque le faltaba experiencia en dicho mercado. Fue Uemura quien sugirió a la dirección de la compañía la posibilidad de que la Gran N se convirtiera en la distribuidora japonesa de la mítica Maganavox Odyssey. Esto permitió a Nintendo y a Uemura cobrar experiencia en el mercado de las consolas de sobremesa. Cuando el gran Hiroshy Yamauchi decidió dividir el departamento de Investigación y Desarrollo en tres grupos, Uemura se convirtió en la cabeza del grupo 2. Este grupo se encargaría principalmente del desarrollo de hardware, y fue aquí donde Uemura comenzó a hacer historia.

El mercado del videojuego comenzaba a explotar por entonces, con consolas altamente exitosas como la Atari 2600, la Intellivision o la Coleco Vision. Nintendo ya había comenzado a hacer sus primero pinitos en este mercado. Y para 1982 ya había cosechado sus primeros grandes éxitos arcade como por ejemplo, Donkey Kong o el anteriormente citado Wildman. Pero desde 1980 Nintendo ya había comenzado a trabajar en su propio sistema para el hogar bajo la dirección de Uemura y su departamento de Investigación y Desarrollo número 2. La idea de Uemura era la de lanzar un sistema que fuera más barato que sus competidores, pero que se mantuviera a la vanguardia tecnológica durante al menos un año. Con el fin de ahorrar costes, elementos como un teclado, un modem, una disquetera, o el uso de CPUs de 16 bits fueron desechados. No obstante, para suplir estas carencias Nintendo hizo uso de una avanzada circuitería que proporcionó un versátil puerto de expansión de 15 pines en el frontal de la consola, que posteriormente fue utilizado para la conexión de todo tipo de periféricos. La consola fue lanzada oficialmente el 15 de Julio de 1983 con notable éxito y con un diseño que hacía que la consola pareciera un juguete, elemento completamente intencionado por parte de Nintendo.

No obstante el lanzamiento de la NES en Japón tuvo un punto negro. Y es que las primeras remesas de la consola fueron lanzadas con un grave problema de manufacturación que provocaba que algunos juegos se colgaran. Nintendo se vio obligado a retirar del mercado dichas remesas y a reponer las consolas ya instaladas. Por suerte, para la primera campaña navideña de la NES todas las consolas defectuosas ya habían sido retiradas y el mercado se encontró rebosante de unidades en perfecto estado. La NES se convirtió en la líder absoluta de la denominada era de los 8-bits, consolidándose así el primer gran éxito de Uemura y su equipo.

Y este éxito no abandonaría a Nintendo puesto que para mediados/finales de los años 80, Uemura y su equipo ya se encontraban trabajando en la sucesora de NES. Durante el proceso de diseño y fabricación de lo que acabaría convirtiéndose en la Super Nintendo, la minimización de costes volvió a convertirse en una prioridad. Tanto fue así, que cuando Hiroshi Yamuchi propuso a Uemura que la Super NES fuera retrocompatible con la NES, nuestro protagonista se negó tras verificar que incluir dicha función encarecería la consola. Siendo exactos, con la retrocompatibilidad incluida, la consola sería 75$ dólares más cara. Se decidió retirar la retrocompatibilidad con el proyecto futuro de lanzar un periférico que haría jugables los juegos de NES en la Super NES. Dicho periférico nunca llegó a ver la luz.

El 21 de noviembre de 1990 la Super Famicom vio la luz en Japón, vendiendo más de 300.000 consolas durante las primeras horas, todo un record para la época. Tanto fue el impacto que el Gobierno Japonés solicitó que los consecuentes lanzamientos de consolas fueran realizados en fin de semana, para que los trabajadores no perdieran horas de trabajo por ir a comprar sus máquinas.  Otra curiosidad de este lanzamiento y de este éxito de Uemura fue que los beneficios de Nintendo por las ventas de esta consola llamaron la atención de la Yakuza, la mafia japonesa.

Para evitar los posibles robos, Nintendo decidió distribuir sus consolas a los comercios durante la noche. Nintendo volvió a liderar el mercado, convirtiéndose en la líder de la era de los 16-bits, y Uemura volvió a ser la pieza clave de este éxito. Pero hay que destacar que el equipo de Uemura no se dedicaba exclusivamente al desarrollo de videoconsolas de sobremesa, sino que también se encargó del desarrollo de periféricos, entre los que destacan el bazokaa de Super Nintendo o el NES Zapper de NES. Y por si fuera poco, también se dedicaron a la producción de títulos para Nintendo, si bien sus juegos no destacaron sobre las franquicias estrellas de Nintendo y de su creador predilecto: Shigeru Miyamoto. En el año 2004, Masayuki Uemura decidió retirarse de la vida activa en Nintendo pasando al puesto de consejero. No obstante permanece en activo como profesor en la Universidad Ritsumeikan, sita en la ciudad de Kyoto.

Como habéis podido comprobar, nos encontramos ante un personaje clave en la historia de Nintendo, y por extensión, en la historia los videojuegos. Sin él, nunca hubiéramos podido echarnos unas partidas en nuestras NES o en nuestras Super Nintendo.

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