En cualquier ámbito de la vida profesional, nos dediquemos a lo que nos dediquemos, uno puede destacar por muchas y variadas razones. En lo que se refiere a la industria del videojuego, lo normal es que a un desarrollador se le recuerde por sus aportaciones en forma de novedades a lo largo del a veces desesperante proceso de creación videojueguil, o bien por dar vida a un personaje o saga que llegue a millones de personas en todo el mundo, o que redefina un género en particular. Pero también puede darse el caso que un desarrollador se le recuerde, más que por sus aportaciones, por su carisma, por su forma de ser, por su forma de dirigir un estudio y, por qué no decirlo, por sus escándalos. No obstante, existe un caso y por ende un personaje en la industria en el que se aúnan tanto un trabajo excepcional y merecidamente recordado, con una personalidad explosiva y tremendamente carismática. Su nombre es Tomonobu Itagaki.

Orígenes

Si habéis estado siguiendo esta sección desde sus orígenes, os habréis dado cuenta de que muchos de sus protagonistas, todos grandes leyendas del videojuego, no estaban demasiado interesados en los videojuegos en su infancia. Pero el caso de Itagaki no era ese, puesto que desde muy joven, su pasión eran los videojuegos. Tomonobu Itagaki nació 1967, y como ya hemos dicho, su interés por los videojuegos venía de muy atrás. De hecho, se sabe que durante su etapa escolar llegó a desarrollar dos videojuegos basados en las sagas Gundam y Zaku. Para este trabajo, contó con la ayuda de su hermano, que se encargó de escribir el código del ensamblador. Por su parte, Itagaki se encargó del diseño y creación de los píxeles que poblaban la pantalla. Como véis, nada que ver con los casos que os hemos comentado al principio.

Itagaki cursó sus estudios escolares en la Escuela de Waseda University Senior en marzo de 1985. Y poco después se matriculo en la misma Universidad para cursar la carrera de abogacía. Aunque pueda extrañar esta elección dada su pasión por los videojuegos, lo cierto es que, tras matricularse, esta afición comenzó a ser dejada de lado por el propio Itagaki a favor de otra afición bastante más perniciosa: el juego. Itagaki decidió pasarse la mayor parte de su tiempo en la Universidad apostando y jugando a cualquier juego de azar que se le pasara por en medio. A pesar de ello, consiguió compaginar esta adicción con los estudios, puesto que consiguió licenciarse en Marzo del año 1992, aunque no ha trascendido si lo consiguió justito, o con honores. Sea como fuere, Itagaki era ya todo un abogado con ciertos problemas de adicción al juego. Como véis, la personalidad conflictiva del creador comenzaba ya a asomarse.

Hay que decir que su nueva pasión por el juego no hizo que Itagaki abandonara los videojuegos. Simplemente, el desarrollador había trasladados los videojuegos al segundo lugar en su preferencias. Pero seguía estando al tanto de todas las novedades y continuaba realizando sus pinitos como diseñador. Pero la providencia se cruzó en el camino de Itagaki cuando hizo que un empresario y dueño de una desarrolladora de videojuegos al que Itagaki ya conocía anteriormente, se reuniera con él para hablarle de sus proyectos y contarle su vida. Los rumores afirman que fue tras esta reunión que Itagaki decidió dedicarse a los videojuegos de manera profesional.

Primeros trabajos en la industria

Itagaki comenzó a buscar trabajo en diferentes desarrolladoras, pero la gran mayoría le rechazó debido a su escasa formación y a su pasado como jugador empedernido. No obstante, y tras muchos rechazos, Tecmo decidió contratarlo en 1992, el mismo año de su graduación universitaria, a pesar de su pasado y de su personalidad, altamente abrasiva, la cual, en el futuro le llevaría a más de un problema legal. Sea como fuere, el primer trabajo de Itagaki fue la de programador gráfico en el videojuego Tecmo Bowl. En dicho título, Itagaki se dedicaba principalmente a diseñar y colorear píxeles, aprovechando de ese modo su experiencia con los proyectos con su hermano, de los que ya os hemos hablado al comienzo de la sección. Tras este primer trabajo, le siguieron otros de menor calado. Pero la débil situación económica de Tecmo le daría Itagaki la oportunidad de destacar y de convertirse en alguien en el estudio, y en la industria del videojuego en general.

Efectivamente, Tecmo se encontraba por aquel entonces en una extremadamente débil situación financiera, cercana a la bancarrota y necesitaba desesperadamente de un hit que le hiciera recuperarse. Itagaki no se arrugó y según afirma la leyenda, se saltó todos los protocolos y jerarquías de la compañía, y se plantó en el despacho del señor Mr. Nakamura, que era el presidente en aquel momento, para decirle que él podía crear un juego que levantara a la empresa económicamente si le ofrecían los medios y un equipo de personas a su disposición para trabajar. Evidentemente, nunca sabremos lo que se dijo aquel día en ese despacho o qué es lo que realmente ocurrió, pero lo cierto es que Nakamura creyó a Itagaki, confió en él, y decidió darle lo que pedía.

Dead or Alive

Tras conseguir los medios, Itagaki comenzó a dar forma a su proyecto. Y para ello se basó en uno de sus géneros favoritos: la lucha. Y particularmente, Itagaki se planteó un reto. Y es que es de sobra sabida la animadversión que Itagaki sentía ante la saga Tekken. Célebres son sus frases “Tekken es una mierda” o “Tekken apesta”. Nunca sabremos de dónde viene ese odio a Tekken, aunque las malas lenguas aseguran que en el fondo todo viene de la mala relación que Itagaki tenía con la gente de Namco. Sea como fuere, Itagaki se planteó el reto de superar en todos los aspectos a Tekken, para demostrar que, efectivamente, “era una mierda”.

Hay que decir que la compañía no se sintió inmediatamente entusiasmada con la idea de que el juego que les iba a sacar de la ruina fuera un juego de lucha. Y es que por aquellas, más que Tekken, el referente era el todopoderoso Virtua Fighter, y veían muy difícil superar e incluso igualar el trabajo de Yu Suzuki y sus chicos de Sega.

Sea como fuere, Tecmo cumplió su palabra y le ofrecieron a Itagaki las mejoras herramientas. A nivel humano, Tecmo hizo que contara con el apoyo de Akihiko Shimoji y Yoshiaki Inose, auténticas leyendas por sí mismos que ya tenían a sus espaldas títulos como Solomon’s Key, Bomb Jack, Rygar y el primer Ninja Gaiden. A nivel técnico, Tecmo se hizo con la licencia de, curiosamente, Virtua Fighter, aunque Itagaki no contó con ninguna supervisión por parte de Sega. Tras meses de desarrollo, devolvió con creces la que la compañía le había dado con la creación de la saga Dead or Alive, una de las más laureadas de la historia de los videojuegos, a la que Itagaki le supo dar su toque personal con unas luchadoras altamente voluptuosas y con grandes personalidad todas ellas. Cinco entregas, varias películas y millones de copias vendidas avalan la creación de Itagaki. El creador, ya era leyenda.

Un elemento curioso de la génesis de este juego es que su nombre, Dead or Alive, proviene directamente de la situación económica en la que se encontraba Tecmo. Y es que parece ser que en aquella reunión entre el señor Nakamura e Itagaki, el presidente denominó la situación de la empresa como de vida o muerte. Según parece, Itagaki se quedó con el nombre. Y puesto que era su juego el que estaba destinado a sacar del atolladero a Tecmo, decidió utilizar ese nombre para el proyecto. De ahí nace la denominación Dead or Alive.

Ninja Gaiden

Pero como no podía ser de otra manera, no podemos dejar de hablar del otro gran proyecto de Itagaki: Ninja Gaiden. El increíble éxito de la saga Dear or Alive llevó a Itagaki a ser agasajado con multitud de ascensos dentro de la jerarquía de Tecmo. Para 2001 ya era la cabeza visible del tercer departamento creativo de Tecmo, y posteriormente, del Team Ninja. Entró en el departamento ejecutivo en 2004. Así las cosas, no es de extrañar que para Ninja Gaiden el creativo tuviera vía libre para hacer lo que quisiese. Itagaki pretendía crear el juego de acción/aventura definitivo con un alto contenido violento, evolucionando de este modo frente al título original, que por si no lo sabíais, apareció en Super Nintendo en el año 1990. El éxito volvió a sonreír a Itagaki, y Ninja Gaiden y su secuela y ports para PlayStation 3 resultaron ser todo un éxito. 

No obstante, esta sería la última saga en la que Itagaki trabajaría en Tecmo. Y es que en 2008, poco después de que Ninja Gaiden 2 saliera a la venta en Xbox 360, Itagaki abandonó la compañía por supuestos impagos de bonuses. No obstante, lo cierto es que la situación de Itagaki con sus superiores no era demasiado buena. Como hemos dicho en varias ocasiones, Itagaki cuenta con una personalidad altamente conflictiva, y no sólo con sus superiores, sino también con sus compañeros de profesión. Critica abiertamente y sin tapujo: celebres son sus críticas Heavenly Sword por considerarlo poco directo y artificial. Además, como superior es considerado como una persona altamente controladora, y bastante egocentrista. Él siempre ha dicho que la única fuerza creadora en sus juegos es él, menospreciando en cierta manera el trabajo de sus compañeros. No obstante, su mimo en su trabajo es legendario, puliendo sus juegos al máximo y controlando, quizás excesivamente, todos sus aspectos.

Personalidad y polémicas

También es de destacar su mal perder. No aguanta las críticas, y las considera, más que un elemento a considerar para mejorar, un obstáculo a superar y destruir. Y para poner la guinda, no podemos olvidarnos de las denuncias por acoso sexual que una trabajadora de Tecmo interpuso contra él. Lo cierto es que la justicia le absolvió y Tecmo consideró que la denuncia no era más que una venganza de la susodicha trabajadora por su frustración ante su affair con Itagaki. Y es que Itagaki admitió haber besado a la compañera, pero siempre con su consentimiento.

Pero a pesar de que le dieran la razón, el cúmulo de situaciones que ya os acabamos de comentar hicieron que la situación se hiciera insostenible para la relación Tecmo/Itagaki. Y con la excusa de los bonuses impagados, Itagaki, como ya os hemos dicho, abadonó Tecmo en el año 2008. Para que os hagáis una idea de lo importante que se había convertido Itagaki para Tecmo, tras su marcha, las acciones de la compañía bajaron un 11% con respecto a su valor original, aunque hoy por hoy la situación se ha mantenido estable.

Sea como fuere, para bien o para mal, parece que nos queda Itagaki para rato, puesto que como ya sabéis, el creador formó su propio estudio de desarrollo tras su abandono de Tecmo: Valhalla Games. Y ya tienen un proyecto en desarrollo: Devil´s Third, que realmente pinta muy bien. Y para completar la jugada, Itagaki será un personaje jugable en el nuevo Saints Row: The Third. De modo que aún nos quedan polémicas, declaraciones abrasivas, denuncias, y sobre todo, muchos buenos videojuegos de la mano de este polémico desarrollador.

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