No hace muchos años perjuraba que jamás caería en la telaraña de la distribución digital. Yo, que no dudé en hacerme con una PSP Go para comprobar de primera mano cómo caía en el olvido comercial meses después. Consideré aquel fracaso la prueba fehaciente de que los usuarios no estábamos preparados para una plataforma enteramente digital, pero el curso de los acontecimientos parece quitarme razón. 

Siempre he sido un amante del coleccionismo y por ende de la copia física. Dispongo de varias estanterías repletas de carátulas ordenadas alfabéticamente para deleite (o asombro) de las visitas. ¿Cómo diantres podría una descarga intangible sustituir al placer del desprecintado? ¿Qué garantía de posesión reporta un cúmulo de datos seguramente perecederos? No, definitivamente lo digital no iba conmigo.

Alguna que otra vez había descargado tal o cual título para darme cuenta, con el tiempo, que apenas lo había ejecutado. Como si apoquinar 59 euros en una plataforma digital 'doliese' menos que acudir al comercio tradicional y soltarlos sobre el mostrador. No concedí validez a mi biblioteca en la nube hasta que, por cuestiones profesionales, comencé a recibir códigos para la crítica de tal o cual novedad. Qué duda cabe de que la distribución digital ha traído consigo un ahorro ingente a las editoras, que poco a poco abandonan la copia promocional física en favor de correos electrónicos con series alfanuméricas. 

Introducir cualquier disco en nuestro lector se ha convertido en un mero trámite de verificación

Con el tiempo se hizo imprescindible adquirir discos duros externos. Todo por evitar el romepecabezas de lidiar con la escueta capacidad de almacenamiento de Wii U. Las instalaciones obligatorias a 50GB por disco en Xbox One y PS4 están socabando, al tiempo, la potestad del formato físico. Introducir un BluRay en nuestro lector se convierte así en un mero trámite de verificación. 

Me ocurrió la otra tarde, cuando me disponía a desbloquear unos cuantos logros en Forza Horizon 2. Encendí la consola y caí en la cuenta de que el disco se encontraba a buen recaudo en su carátula, mientras Dragon Age: Inquistion aguardaba a golpe de botón por tratarse de una descarga. Me pudo la pereza y acabé inmerso en una maratón de cuatro horas por Tedas. Comprendí entonces que mi trazo entre lo físico y lo digital se había difuminado… 

Puede que después de tantos años la distribución digital haya derribado nuestras reticencias y dentro de poco sea lo corriente para toda una nueva generación de jugadores. No se sabe cómo, estamos dibujando un panorama idílico donde lo importante es la experiencia de juego en sí más que el formato o la platafroma que la ejecute. Ahi tenemos si no el concepto de juego remoto y cómo ha ridiculizado cualquier debate sobre divergencias de resolución. Puede, de hecho, que algún día deje de preocuparnos la pérdida de nuestras compras digitales: simplemente disfrutaremos lo jugado y a otra cosa, del mismo modo que pagamos por una proyección cinematográfica que a posteriori permanezca en nuestra memoria. Y es por ello que cobra tanta importancia la preservación del ocio electrónico como patrimonio, que comentaba mi compañero Antonio Santo.

La irrupción de una plataforma enteramente digital está cada vez más cerca, con experimentos como Resident Evil: Revelations 2 evaluando el mercado

No resulta descabellado afirmar que las descargas han llegado para quedarse y cada vez estamos más cerca de un sistema de entretenimiento puramente digital. Tan sólo es necesario un reajuste de precios al que pocas multinacionales se ven dispuestas. Las grandes damnificadas por esta transición serán las editoras tradicionales, que ya miran de reojo a iniciativas como la de Resident Evil: Revelations 2. A nadie se le escapa que su lanzamiento episódico (anterior a la edición física) es una evaluación de mercado en toda regla. El número de lanzamientos 'digital only' se acrecienta igualmente conforme pasan los meses (Life is Strange, White Night…) y supone la única opción para los modestos estudios independientes.

Hay quienes van más allá y pronostican la muerte del mercado de consolas en favor del free to play para PC, smartphones y tablets. Fruto de lo cual nos enterábamos hace unos días de una dolorosa reestructuración en SEGA of America. Sin caer en el alarmismo, lo único cierto es que algo está cambiando en la industria del videojuego, empezando por la mentalidad de los propios usuarios.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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