Bethesda celebró esta mañana su conferencia con la solvencia de quien sabe que no necesita sacar la artillería pesada para ganar su particular partido. Cumplió, aunque fuera a base de confirmar una por una todas las filtraciones de los últimos días. No hubo ninguna gran sorpresa relativa a sus franquicias más importantes: es pronto para pensar en Fallout 5, pero sí que va tocando un nuevo The Elder Scrolls; y los que pensábamos que Bethesda anunciaría algo realmente nuevo para su saga de fantasía épica nos quedamos con las ganas. El sucesor de Skyrim brilló por su ausencia, pero aunque sea un E3 de transición para ellos, la compañía de Maryland no se subió al escenario con las manos vacías.

Bethesda arrancó con un pequeño homenaje a sus trabajadores, a los diseñadores, artistas, programadores y demás profesionales que crean los juegos de Bethesda: un simpático vídeo en el que los hijos de miembros de los distintos estudios de desarrollo explican a su manera a qué se dedican sus padres y madres, mientras estos a su vez cuentan qué hacen y qué significa para ellos hacer juegos. A partir de ese momento arrancó un show relativamente corto (comparado con otras conferencias): unos 40 minutos que quizá no tuvieran grandes sorpresas, pero sí mucho ritmo, imágenes reales de juegos y unos cuantos anuncios concretos.

Pete Hines, vicepresidente de Bethesda Softworks (máximo responsable de relaciones públicas y marketing), se puso bajo los focos para presentar las novedades. La realidad virtual fue la primera protagonista de la noche con el anuncio de dos nuevos juegos. El primero fue Doom VFR (mi apuesta es que VFR quiere decir Virtual Fucking Reality), un shooter de realidad virtual; es imprudente juzgar algo así por unas imágenes (y más con la realidad virtual, todo un nuevo campo aún por explorar). Parece ser que saldrá para PC (sólo con HTC Vive: Bethesda sigue de broncas con Oculus Rift) y PS4, aunque las imágenes que vimos tendrán que bajar unos cuantos puntos de calidad para poder correr sobre PS VR. El siguiente juego de realidad virtual fue un Fallout 4 VR, éste sí sólo para PC.

El atractivo de Fallout 4 en VR es obvio: sumergirse en primera persona en un mundo inmenso y vivo como el Páramo de Fallout puede ser algo increíble… o no. El reto es, más que tecnológico, de experiencia de usuario: habrá que ver si logran que sus diferentes mecánicas y sistemas de juego (combate, exploración, construcción de bases, manejo de inventarios y menús…) se pueden adaptar de forma cómoda a la realidad virtual. Si no pasan de ser un engorro, Fallout 4 VR se quedará sólo en la emoción de recorrer sus paisajes, que no es poco; si lo resuelven bien, puede ser un juego histórico para la realidad virtual.

El reto en el caso de Doom es otro: que sea realmente un Doom sin teclado y ratón / mando. Parece difícil jugar con la velocidad y el ritmo de Doom en VR sin que a uno le den ganas de vomitar en una bolsa, y la gracia sería poder sentir que estamos sujetando el arma y apuntando nosotros mismos, como en Farpoint VR. Por otro lado, si es sólo un shooter sobre raíles, como un Time Crisis con cacodemonios y gore, quizá sea un producto con un atractivo bastante limitado. En los escasos segundos del trailer de presentación se intuye un sistema de movimiento curioso, en el que señalamos a un punto y nos desplazamos ahí, moviéndonos a saltos entre puntos estáticos; parece un compromiso entre el movimiento libre de un FPS y la necesidad de mantener cierto control de la realidad virtual. En ambos casos, si Bethesda resuelve bien la papeleta Doom VFR y Fallout 4 VR pueden ser dos killer apps capaces de convencer al mercado de que la realidad virtual sí que merece la pena.

El siguiente capítulo de la conferencia de Bethesda fue el anuncio de que Morrowind ya está disponible en The Elder Scrolls Online. La provincia septentrional de Tamriel, el continente en el que transcurre la saga de juegos de rol, es una de las favoritas de los fans. Tras este anuncio, Bethesda anunció Creation Club, una iniciativa que está llamada a causar polémica. Se trata, a grandes rasgos, de un sistema de curación de contenidos oficial de mods: Bethesda seleccionará nuevos contenidos y mods, creados tanto por la comunidad y estudios de terceros como por la propia compañía. Estos contenidos pueden adquirirse en el Creation Club con “créditos”… que, suponemos, se adquirirán con dinero real. En resumidas cuentas: mods de pago. En el lado positivo:  al pasar por el filtro de Bethesda, todos los mods comprados serán compatibles con las partidas salvadas y con todas las plataformas. En el lado negativo… mods de pago. Algo que ya se ha intentado varias veces y que nunca ha salido bien. ¿Cobrarán los creadores de contenido externos un porcentaje significativo de las ganancias? ¿Se limitará Creation Club al contenido habitual de los mods (detalles estéticos, marcianadas y experimentos varios), o reproducirá las peores costumbres de los DLC y las microtransacciones? No es un pecado que Bethesda haya cometido hasta ahora, pero hay muchos detalles de este Creation Club que habrá que conocer antes de quedarse tranquilos del todo. Pronto saldremos de dudas: Skyrim y Fallout 4 serán los primeros juegos en recibir contenido con este sistema a lo largo de este verano.

El juego de cartas de The Elder Scrolls, Legend, recibió también unas cuantas novedades: el anuncio de un nuevo pack de contenido, Heroes of Skyrim. Y Skyrim se mantuvo en escena aún un poco más, concretamente con su versión para Switch; de un modo u otro el juego lleva apareciendo en las presentaciones de Bethesda desde su lanzamiento en 2011. La versión para Switch tiene buena pinta, con el simpático guiño de que el Amiibo de Link permite vestirse y armarse como el Héroe del Tiempo en Breath of the Wild (Espada Maestra y Escudo Hyliano incluidos). No obstante, uno ya pensaría que va siendo hora de pasar a otra cosa, pero a la vista está que la gente no se ha cansado de dragones. Por eso decía al empezar que un nuevo The Elder Scrolls brilló por su ausencia: con tanto protagonismo de Skyrim, a veces daban ganas de mirar el calendario, no fuera que me haya caído en una máquina del tiempo sin darme cuenta y ya no esté en 2017.

La segunda parte de la conferencia de Bethesda tuvo más novedades. Arkane Studios prepara un nuevo capítulo de Dishonored 2 (Death of the Outsider), uno de los juegos más brillantes no ya del año pasado sino de los últimos tiempos. Según vimos en el trailer, este nuevo capítulo (independiente de la historia principal del juego) nos pone en la piel de Billie Lurk, a la que conocimos en la expansión del primer juego, El cuchillo de Dunwall. El hilo central del argumento de este nuevo capítulo, que saldrá a la venta el 15 de septiembre, no es cualquier cosa: el objetivo es nada más y nada menos que matar al Extranjero, la criatura sobrenatural, representación física del Vacío, que granjea poderes especiales a Corvo y Emily.

Bethesda continuó acercándose al mundo de los esports y el multijugador competitivo con Quake Champions. Aunque no hay muchas novedades que ofrecer al respecto, más allá de presentar un nuevo campeón (el carismático Blascowicz de Wolfenstein), se anunció el primer torneo de Quaje Champions, con una bolsa de premios de 1.000.000 de dólares. Parece que será un espectáculo digno de ver: este Champions aspira a recuperar la personalidad del Quake original; las imágenes dejan claro que podemos esperar un ritmo elevadísimo, armamento exagerado (vivan los juegos en los que repartes misilazos en el pecho y puedes hacer rocket jumping) y escenarios épicos y laberínticos.

The Evil Within 2 fue el siguiente juego en anunciarse. La vuelta de Shinji Mikami al terror no llegó a ser un juego brillante, aunque sí tuvo algunas ideas interesantes: un buen diseño de monstruos y escenarios, una narrativa fragmentada, apoyada en el simbolismo y lo onírico. En esta segunda parte volvemos a controlar a Sebastian Castellanos, el detective de policía protagonista de la primera entrega. Según descubrimos en la información adicional publicada por Bethesda (el trailer no da para contar tanto), Castellanos se embarca en una misión para rescatar a su hija Lily, a la que creyó haber perdido tras un incendio años atrás. No daré más detalles para no desvelar la trama; puedes leer el resumen del argumento en este enlace, pero contiene spoilers del primer The Evil Within. A saltos entre el mundo real y nuevas regiones del mundo onírico que conocimos en el anterior juego, en The Evil Within 2 alternaremos entre escenarios lineales cerrados y otros más abiertos, con posibilidad de exploración. El nuevo juego de Mikami saldrá a la venta el viernes 13 de octubre de este año.

Y en la recta final llegó el plato fuerte de la noche: el anuncio de Wolfenstein II: The New Colossus. Tras sobrevivir de milagro al final de Wolfenstein: The New Order, el cabo Blaskowicz (que no gana para disgustos) se encuentra con unos Estados Unidos bajo dominio nazi. Nuestro héroe matanazis favorito se lanza a organizar en condiciones la resistencia, armado hasta los dientes con un espectacular arsenal y el habitual humor negro de la saga. Como él mismo dice en cierto momento, ahora que va a ser padre no está dispuesto a que sus hijos crezcan en un mundo dominado por los nazis; y si para eso hay que subirse a robots gigantes que escupen fuego y pegarle escopetazos en la cara a un montón de gente, pues se hace y punto.¡ El trailer de anuncio no tiene desperdicio, desde los falsos anuncios con actores reales que nos muestran esta ucronía en la que los nazis ganan la II Guerra Mundial a las escenas cinemáticas en las que todo es tan voluntariamente over the top (la maldad de caricatura de los villanos, el valor suicida y el patriotismo un poco ridículo de los buenos, la violencia de cortometraje de de Rasca y Pica) que es imposible reprimir la sonrisa. Wolfenstein no engaña a nadie ni pretende ser lo que no es: un shooter sin complejos sin más intención que ser rabiosamente divertido, que no es poco.

Puede que Wolfenstein no sea una de las sagas principales de Bethesda, pero este The New Colossus tampoco es un mal primer plato para un menú. Los Wolfenstein son un prodigio técnico, y en ese aspecto esta segunda parte no baja ni un escalón: el minuto y medio de imágenes de juego que vimos es para quedarse con la boca abierta, con unas físicas de partículas y efectos de luz y fuego asombrosos, un ritmo implacable y escenarios y modelos de personaje espectaculares. The New Order y su expansión The Old Blood son de los mejores shooters de la década por muchas razones; esta continuación parece que va a estar a la altura. Wolfenstein II saldrá a la venta el próximo 27 de octubre; no nos falta mucho para ver si Blasko sigue tan en forma como parece.

Tras este vídeo Peter Hine se despidió desde el escenario y cerró una conferencia que, como decía unas líneas atrás, no ha tenido sorpresas y se ha limitado a confirmar punto por punto la escaleta que se había filtrado. Bethesda no ha dado un puñetazo como para romper la mesa, pero demuestran que saben lo que hacen y están dispuestos a  mantener el ritmo de buenos lanzamientos al que nos han acostumbrado en los últimos años. Habrá que esperar un año más para otro The Elder Scrolls.

Sobre El Autor

Director de contenidos
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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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