Electronic Arts acaba de anunciar que no tendrá stand propio en el próximo E3. La distribuidora organizará su propio evento, EA Play, un show abierto al público de tres días que se celebrará en el Club Nokia (un teatro cerca del Convention Center donde se celebra el E3). Desde el 12 al 14 de junio, los fans podrán descubrir allí las novedades de la distribuidora. Su conferencia de prensa se ha celebrado junto a la de otras compañías (el año pasado fueron Ubisoft o Bethesda) en el día anterior a la apertura de puertas del E3, en lo que se consideraba el prólogo de la feria angelina; este año se pasará al 12 de junio, una semana antes de que dé comienzo la feria. Además, se celebrará un evento similar en Londres ese mismo día.

Que una de las distribuidoras más importantes de la industria del videojuego “cierre” su stand (que a su vez lleva tiempo siendo uno de los más grandes de la feria) es un duro golpe para el E3. El malestar entre los organizadores es palpable, tal y como muestran las declaraciones que recoge la revista Polygon, en las que aseguran que EA “subestima el E3 como plataforma global para el lanzamiento de noticias y anuncios de [la industria del] videojuego”. Cada vez más grandes compañías se van ausentando del evento, y cabe preguntarse si el E3 como formato de feria empieza a mostrarse obsoleto. Es cierto que el E3 sigue teniendo una innegable potencia comunicativa y atrayendo millones de miradas, pero cabe preguntarse hasta qué punto es necesario concentrar todas las noticias y anuncios en una semana y en un lugar, con el desembolso económico y el riesgo de saturación que conlleva, cuando Internet permite a las compañías dirigirse directamente a sus fans a lo largo de todo el año. ¿Debería reinventarse el E3 para mantener su vigencia y asegurar su futuro?

Sobre El Autor

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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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