Aún no me explico cómo caímos en la trampa de forma tan fácil. Hasta donde mi memoria alcanza, las consolas y los PCs formaban casi un ecosistema de juegos perfecto: decenas de plataformas, beat´em ups y juegos de rol en consola, y grandiosas aventuras gráficas y juegos de estrategia en PC. ¿Lo demás? Títulos compartidos que no molestaban a nadie.

Supongo que la llegada de los gráficos poligonales, junto con el auge de las tarjetas gráficas 3Dfx y el boom del género shooter, cimentaron los inicios de lo que acabaría siendo la ruptura definitiva entre el jugador de consolas y el jugador de PC. Nacía la PC Master Race.

Siendo honestos, la brecha (entre jugadores) no fue realmente significativa hasta la llegada de la segunda PlayStation de Sony y la Xbox de Microsoft. Ambas multinacionales comenzaron entonces la mayor y más efectiva campaña de marketing de la historia del videojuego: corporativizar al jugador, es decir, unir a sus filas a aquel que suelta los cuartos. Ya no se trataba de “consoleros” contra “peceros”. Ahora se añadía una nueva vertiente: los sonyers contra los xboxers.

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La mayor mentira de las multinacionales del ocio electrónico es haber creado una guerra inexistente entre las propias compañías (más allá de la pura rivalidad comercial y económica), en la que son los propios usuarios quienes libran las batallas. No acertaría a saber porque actuamos así, pero me atrevería a aventurar que la elección de plataforma, como hecho en sí mismo, sembró el germen de la ruptura: “lo que yo elijo es la mejor opción y lo de los demás está mal.”

Antes de continuar debemos de matizar varios puntos importantes. Primero, Nintendo se queda al margen. Los nipones siempre han sido diferentes, y en esta suerte de falsa guerra fratricida, la gran N siempre ha escogido su propio camino sin importarle lo más mínimo lo que hicieran o dijeran los demás. Segundo, las compañías imbuidas en el mundo del PC Gaming (fabricantes de tarjetas gráficas, periféricos, etc.) son un mero espectador dedicado a su negocio, y si pueden también meten mano en el mundo de las videoconsolas: ¿acaso éstas no montan procesadores gráficos de ATI o NVidia en su interior? En conclusión, el tercer y último punto a matizar es que esta supuesta guerra la libran, básicamente, dos compañías: Sony y Microsoft.

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