En 1990 el filósofo Noël Carroll asentaba su pensamiento alrededor del terror en su libro Filosofía del terror o paradojas del corazón. En él, y a través de la utilización de la filosofía analítica, busca acercarse al terror para tratar de responder dos preguntas básicas que plantea en su introducción, a saber: ¿cómo puede uno tener miedo de aquello que sabe que no existe? ¿por qué habría de estar alguien interesado en el terror, dado que estar aterrorizado es tan desagradable? Para ello parte de la premisa de que el terror es un género que se entrecruza con diferentes medios y formas de arte y considerando como propio del terror aquello que ha sido diseñado para causar un determinado efecto emocional en el público.

Lo primero que hace en su obra es trabajar sobre el propio concepto o definición de terror separando en dos lo que podemos entender comúnmente como terror. Por un lado, mantiene Carroll, tenemos el denominado terror-natural; por otro, el terror-arte. El primero es aquel ligado al terror de lo cotidiano, al terror del día a día o a los derivados del mundo real. El terror-arte, lo que verdaderamente aborda y trabaja Carroll, es aquel producto cristalizado alrededor de Frankenstein, una intención de aterrorizar buscada por los autores. Por lo tanto, y en palabras del propio autor, “no todo lo que puede llamarse terror en el arte es terror-arte”.

En las obras de terror los monstruos son considerados anormales, perturbaciones graves del orden natural

Para Carroll hay una condición sine qua non para entender el terror-arte y que lo separa directamente del anteriormente mencionado terror natural: debe tener un monstruo. La presencia del monstruo permite diferenciarlo del miedo, “especialmente, de aquel que está enraizado en los cuentos acerca de psicologías anormales” especifica el autor. Sin embargo, decenas de relatos contienen monstruos en ellos, desde cuentos infantiles hasta los mitos fundacionales de culturas como la griega o la romana clásica. ¿Qué diferencian esos relatos de aquellos que denomina terror-arte? La actitud de los personajes frente a los monstruos. En las obras de terror los monstruos son considerados anormales, perturbaciones graves del orden natural de las cosas a diferencia de lo que sucede en, por ejemplo, los cuentos de hadas donde los monstruos y entes sobrenaturales están dentro de la normativa de su universo.

amnesia

Si trasladamos esta somera introducción al concepto del terror-arte al terreno del videojuego podemos encontrar similitudes. En el terreno del videojuego el terror ha sido eminentemente campo del terror-arte, ya que pocos ejemplos hay que exploten el terror natural como propia base. Así pues, es normal encontrar una mayoría de títulos que se apoyan en la presencia del monstruo como elemento de terror. Estos monstruos son tomados como elementos discordantes con el orden natural de las cosas y provocan reacciones negativas en nuestros personajes. La aparición del primer zombi en la Mansión Spencer de Resident Evil resume a la perfección el primer momento de choque entre la realidad del equipo STARS y el zombie.

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