Si ampliamos el concepto de monstruo como el propio autor realiza a “cualquier ser en cuya existencia actual no se cree de acuerdo con la ciencia contemporánea” conseguimos abarcar la práctica totalidad de videojuegos de terror. Este monstruo debe ser considerado amenazador e impuro para mantenerse dentro del criterio del terror-arte. Por último, Carroll añade una tercera característica, que es extremadamente frecuente pero no necesaria: el rechazo a ser tocado por el monstruo. El propio autor aclara que ese rechazo puede derivar del miedo a morir o ser dañado.

En el terreno del videojuego encontramos innumerables elementos que nos dañan o matan durante nuestras partidas. Sin ir más lejos, a lo primero que se enfrenta Mario en el primer nivel de su dilatada carrera es a un extraño ser con forma de seta cuyo contacto le fulmina en el acto. Sin embargo, Miyamoto no diseñó un ser repugnante y amenazador sino un elemento con cierta estética cercana a lo kawaii que nos elimina cualquier lectura dentro del marco del terror. Por lo tanto estamos de acuerdo en que no todo lo que nos elimina en un videojuego es un monstruo según los parámetros observados por Carroll.

El no querer ser tocados por un monstruo debido a la amenaza (y la repugnancia) que representa se ve reflejado en gran parte de los videojuegos de terror. Si tomamos Alone in the Dark como un punto de partida dentro del género denominado survival-horror encontramos la necesidad de evitar el contacto con las criaturas para no ser eliminados. Resident Evil lleva esto a un terreno más directo al llenar la pantalla con un claro mensaje indicando que hemos muerto. La simple eliminación se lleva a la muerte directa del personaje llevando la amenaza de los enemigos a otro nivel en busca de esa manida identificación con el personaje.

resident

Podemos concluir, hasta cierto punto, que el monstruo amenazador y peligroso para nuestro personaje es imprescindible a la hora de crear terror (entendido como lo entiende Carroll, terror-arte), también en el videojuego. Sin embargo, desde hace años el género se encuentra en una encrucijada de cambios. La desaparición del survival-horror como concepto omnipotente derivado de una catalogación marketiniana parece haber dejado descorazonado al género y en vías de cambios radicales. Por un lado tenemos a determinados creadores que parecen aferrarse a las antiguas reglas del juego y vuelven a sus orígenes, como Mikami con su The Evil Within; por otro lado encontramos nuevas fórmulas dentro del propio terror.

Una de las ramas más extendidas de lo que podríamos denominar hasta cierto punto nuevo terror es la normalizada por Frictional Games y su primogénito Penumbra y su posterior, y más reconocido, Amnesia. La fusión, y perdónenme los puristas, de los posteriormente denominados walking simulators con el género de terror ha multiplicado las opciones y nos ha dado un puñado de títulos más que interesantes. La deriva y escalada militarista que había sufrido la saga insignia del terror parecía augurar la desaparición del género mismo. Las oleadas de enemigos en África de Resident Evil 5 (además del olor a rancio y colonialista) nos dejaban con una terrible sensación de pérdida.

La deriva y escalada militarista que había sufrido Resident Evil parecía augurar la desaparición del género mismo.

El terror había descendido a medida que aumentaban las posibilidades de sobrevivir a los enemigos. No importa el tipo de personaje que manejemos: está muy manida la concepción de que el terror sólo es posible con personajes normales. Un STARS nunca había sido nadie normal y los protagonistas de Silent Hill por ser americanos ya dejaban de serlo (por el saber usar todo tipo de armas, no nos confundamos), pero sí es cierto que la pérdida del miedo a la muerte parecía repercutir negativamente. El monstruo, por muy grande y asqueroso que fuera, dejaba de ser amenazador si contábamos con un bazooka (a pesar de haberlo tenido siempre en Resident Evil y ser ese Deus Ex Machina salvador) y decenas de sprays.

1 2 3

Sobre El Autor

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.