Ya hemos hablado en otras ocasiones de las elecciones en losvideojuegos, en el sentido de “decisiones”. Esta vez vamos a tratarlo desde el punto de vista de las elecciones políticas y democráticas. Se trata obviamente de un tema mucho más específico, porque mientras que en casi todos los videojuegos se toman decisiones, en muy pocos se trata el tema de la democracia como algo más que un telón de fondo (véanse la mayor parte de shooters). Incluso en los juegos en los que el argumento incluye algún tipo de votación, a menudo el resultado está también guionizado, como por ejemplo en Dragon Age Inquisition, donde hagamos lo que hagamos seremos elegidos inquisidor.

Sin embargo, en algunos videojuegos la democracia y las votaciones se convierten en parte de las mecánicas jugables, y aquí la cosa se pone mucho más interesante. En general nosotros no encarnaremos el papel de votante, sino de fuerza política o candidato que intentará arañar la mayor parte de votos posibles para alcanzar el poder o perpetuarse en él. Uno de los ejemplos más conocidos es la saga Trópico. Puesto que se trata de una saga continuista, las mecánicas son siempre más o menos las mismas: encarnamos al presidente de una república bananera ubicada en una isla de las Antillas, y nuestro objetivo es continuar en el poder todo el tiempo posible.

Aunque Trópico tiene mucho de sátira política, no es exactamente una crítica a este tipo de gobiernos. Si bien es cierto que podemos mantenernos en el gobierno oprimiendo a la población y aplastando a los disidentes, también podemos hacerlo mejorando la infraestructura de nuestra isla y manteniendo a la población feliz. Además Trópico tiene la virtud de ser un simulador político bastante bueno pese a su sencillez: no olvidemos que somos una nación muy pequeña, de modo que nuestras relaciones con las grandes potencias mundiales serán cruciales para mantener nuestra independencia. Pero, ¿qué ocurrirá cuando una potencia aliada nos exija medidas que son perjudiciales para nuestra población? ¿Y cuando los grupos disidentes de nuestra isla reciban fondos de potencias extranjeras para tramar un golpe de estado?

IMG_0139A pesar de su variedad, Trópico es un juego con muchas más facetas aparte de la política y el control de las elecciones (de hecho, está más centrado en la construcción), por lo que su simulación política está bastante simplificada. Si queremos algo más complejo y de mayor profundidad, una de nuestras mejores opciones es Democracy 3, probablemente el simulador político más completo creado hasta la fecha. No es apto para todo el mundo, desde luego: se trata de un juego de estrategia por turnos centrado únicamente en las decisiones políticas de nuestra gobierno y cuyo interfaz está compuesto casi únicamente por gráficas y números. Sin embargo, si eres un amante del juego de la política, difícilmente vas a encontrar algo mejor.

Democracy es básicamente un juego de toma de decisiones. Cada decisión política tiene sus consecuencias en el rumbo del país, en la opinión que la gente tendrá sobre tu gobierno y en los resultados de los próximos comicios, por supuesto. De modo que ten cuidado con cuánto gastas favoreciendo políticas de reciclaje para satisfacer a los ecologistas, o podrías endeudarte por encima de tu capacidad y ver cómo los conservadores se lanzan a tu cuello como hienas. De hecho, a pesar de ser un juego muy alejado de lo que podríamos considerar “juego de acción”, tenemos muchas probabilidades de terminar siendo asesinados.

Es posible que nos gusten las intrigas políticas, pero como única mecánica de un juego nos parezcan un poco limitadas. Si no queremos renunciar a la profundidad político-social pero queremos un poco más de acción, probablemente nuestra mejor opción sean los juegos de alta estrategia de Paradox, especialmente las sagas de Victoria, o mejor aún, Hearts of Iron. Esta última saga va por su tercera entrega y nos permite controlar el país que prefiramos en una época muy concreta: la segunda guerra mundial. Tendremos unos años para prepararnos antes de que estalle el conflicto, y después tendremos que sumergirnos en él (o tratar de permanecer neutrales, lo que prefiramos).

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