¿Cansado de llegar al avión y que te toque alguien poco aficionado a la ducha? ¿Harto de sentarte al lado de un grandullón que te aplasta contra la ventana? ¿Loco por no volver a compartir viaje con un roncador de campeonato? Pues ya ha llegado una solución a tus problemas: la aerolína holandesa KLM ha lanzado una curiosa iniciativa para que puedas elegir con quién vas a sentarte en tu próximo vuelo gracias a las redes sociales.

El servicio, al que han llamado “Conócete y siéntate”, tiene un funcionamiento muy simple: al realizar la reserva cada cliente puede elegir hacer visible su perfil de Facebook y LinkedIn y ver el de los demás. De este modo (y siempre que los pasajeros del avión hayan transigido en mostrar su perfil públicamente) podrás ver quién está sentado en qué sitio, y elegir en consecuencia.

Claro está, esto no sólo puede servir para evitar situaciones incómodas como las que planteábamos unas líneas más arriba: también puede servir para intentar sentarnos al lado de alguna persona que nos guste… O simplemente alguien que nos parezca que no nos va a dirigir la palabra en todo el vuelo (muy útil, por ejemplo, en viajes transoceánicos). Otras compañías están comenzando a implementar ideas que utilizan las redes sociales de un modo parecido: por ejemplo, Malaysia Airlines permitirá comprobar si alguno de tus amigos de Facebook va a coger el mismo vuelo que tú (u otro vuelo hacia el mismo destino).

Con esta iniciativa el debate, sin embargo, también está servido: ¿están yendo demasiado lejos las compañías a la hora de utilizar datos privados de sus clientes? En este caso no se puede echar la culpa a la empresa, dado que es el usuario quien decide en todo momento si publica su perfil o no; pero muchísimos internautas no son conscientes de la importancia de nuestra privacidad y se toman a la ligera estos asuntos, ignorando los peligros que puede acarrear publicar datos personales.

A la hora de permitir el uso de nuestro perfil de una red social como Facebook tenemos que tener en cuenta muchas cosas, y no desdeñar sin más el posible perjuicio que puede acarrearnos. Por ejemplo, hay personas que publican muchos datos privados en sus cuentas porque sólo suelen interactuar con personas conocidas; publicar el perfil no sería, pues, la idea más coherente para ellos. En algunos casos puede ser más que una cuestión de pudor: ya se han conocido historias de criminales que han rastreado las cuentas de redes sociales de un posible objetivo para saber cuándo estaría fuera de casa para entrar a robar…

Se trata, en fin, de que a la hora de participar en una promoción de este tipo tengamos siempre en cuenta qué datos tenemos públicos en las redes sociales y si nos importa que estos se conozcan. Habrá personas para las que esto no suponga mucho problema (por ejemplo, cualquier persona que utilice sus redes sociales por cuestiones profesionales o de promoción de su trabajo); para otras puede ser inaceptable. Además, es conveniente recordar que las redes sociales suelen tener diferentes configuraciones de privacidad: por ejemplo, Facebook puede configurarse para elegir qué datos se muestran en público y cuáles sólo a amigos. Nuestro consejo es bien simple: no cuelgues en una red social (al menos, no sin limitar el acceso a tus amigos) nada que no pudieras contar a tu madre en televisión. ¡Así nunca tendrás ningún problema!

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