Pepe Larraz estudia en la Escuela nº 1 de Madrid Bachillerato Artístico y posteriormente Historia del Arte en la UCM. Comienza su trayectoria en fanzines, como otros tantos artistas, siendo su origen como dibujante de comics profesional la obra “Cristi y sus movidas” (2005). Tras un periodo de tiempo en el que compagina trabajos de publicidad con publicaciones en varias revistas (Diez Dedos, Dos veces breve, Arruequen, Gato Negro, Lunatico, Lovexpress etc…) da el salto a los EEUU en 2010 para comenzar a dibujar para Marvel un número de New Avengers: Luke Cage. Tras esa primera toma de contacto se sumerge en colecciones como Spidergirl, Thor o Wolverine and the X-Men.

La quinta edición del Fun & Serious Game Festival también cedió espacio a profesionales del entretenimiento en papel como Pepe Larraz, dibujante madrileño trabajando para la excelsa Marvel Comics. Quisimos saber más sobre sus comienzos, modus operandi y relación con el sector del ocio electrónico:

¿Cuándo te diste cuenta de que querías ser dibujante?

“Todos dibujamos de pequeños. Es una manera de dar rienda suelta a nuestra imaginación. El problema es que la mayoría para. Lo único que hice fue continuar, seguir contando historias que era lo que me apasionaba”.

prueba1¿Cómo consigue uno incorporarse a ese gigante que es Marvel?

“Siempre digo lo mismo. La gente con talento lo tiene muy fácil; la gente como yo, dando mucho la brasa. Marvel es como una rueda dentada, estipula un autor para cada uno de sus títulos. Aunque seas un dibujante de primer nivel, necesitas una vacante para entrar: aprovechar el surgimiento de una serie (generalmente porque se haya cerrado otra) o que un artista falle en las entregas y tengan que buscar a uno de relleno”.

“En mi caso me llevó un tiempo el que llegaran a conocerme. Vas a salones, entrevistas, les gusta tu trabajo, les machacas a emails… Llegué a enviarles un correo electrónico por semana, porque reciben miles al cabo del día y debes estar encima del montón. Manifestaron su interés en darme trabajo, pero no tenían qué… hasta que falló uno de mis autores favoritos, Eric Canete. Ahí entre yo”.

“Mi consejo para cualquier autor novel es: no seas tímido, insiste”.

¿Podrías describirnos tu día a día de trabajo?

“Lo bueno de trabajar con cómics es que haces lo que te gusta. Dibujar a los personajes que admiras desde la infancia es algo de ensueño, como si te dejasen toquetear los juguetes del escaparate. Lo malo es que es un trabajo muy duro, estás todo el día sentado y conlleva una exigencia tremenda en cuanto a creatividad y autoestima… Si no consigues dar todo lo que quieres, te puede llegar a minar. Hay gente que no aguanta”.

“Le echo al día entre 10 y 12 horas, desde que te despiertas hasta que te acuestas. Compaginar eso con una relación de pareja, con ver a los amigos y tomar unas cervezas es complicado. En cualquier caso tiene sus ritmos, hay veces que pasas semanas sin saber de nadie y otras que tienes más espacio entre números. También es cierto que puedes trabajar desde donde quieras: he vivido en Praga, Barcelona, Canadá…”.

A quienes empezáis: insistir es la clave

¿Alguna herramienta que debas llevar contigo además del ordenador?

“En mi caso trabajo con una tableta Cintiq, un mamotreto de 22 pulgadas. Cuando fui a Canadá la facturé en el avión y me pasé el vuelo rezando porque llegase de una pieza. Tal así que mandé un mensaje a la familia al aterrizar: ‘He llegado bien. La tableta también’ -risas-“.

arrival¿Cuánta libertad te ofrecen al trabajar con franquicias de largo recorrido?

“Con Star Wars, por ejemplo, hay patrones para cada personaje y la propia narración: rentabilizar los fondos, emplear planos cinematográficos…”.

“En los superhéroes está el tema de la violencia. Debe ser más o menos explícita pero sin llegar a lo gore, pues las páginas pueden acabar en manos de un niño. Tampoco acostumbro a hipersexualizar”.

“Todos esos códigos te son inherentes como dibujante, aunque también recibes correcciones. Cuando comencé a dibujar Thor me advirtieron de que era mucho más grande: ‘Tienes que hincharlo‘ -risas-. A nivel de diseño sí que suelen dejarte más libertad y es entonces, al dar rienda suelta, cuando disfrutas de verdad”.

¿Eres jugador habitual, ocasional…?

“No suelo jugar. Soy muy torpe y me frustro enseguida, pero mis hermanos son muy hábiles. Ellos juegan y yo miro. ¿Por qué? Porque el lector de cómics es videojugador en el 99% de los casos. Mis diseños deben ir acorde a lo que se esté viendo en videojuegos; tengo que ser competitivo, estar pendiente de qué se está haciendo, qué está gustando…”.

“Los diseños años 60 pueden encantarme, pero no a un lector contemporáneo, acostumbrado a dibujos más complicados”.

Así que la confluencia entre cómic y videojuego es absoluta… al menos en tu obra.

“El cómic provee buenos personajes y buenas historias, sobre todo porque es un medio más barato y abierto a la experimentación que el videojuego o el cine. Ahí tenemos si no el Batman: Año Uno, después convertido en serie”.

“Respecto a los juegos, hace unos años se utilizaban técnicas narrativas como el viñeteado, dejado a un lado en favor de las cinemáticas tridimensionales. En cualquier caso, siguen nutriéndose de las tramas exploradas en papel”.

“A nivel más personal, uno de mis títulos favoritos es Assassin’s Creed. Me fascinan las recreaciones históricas en mundo abierto y muchos de sus planos terminaron trasladándose a mis trabajos con Star Wars. Recuerdo haber copiado tal cual unos matorrales de Assassin’s Creed 4 para una viñeta en la que uno de los personajes se escondía”.

Copié unos arbustos de Assassin’s Creed para Star Wars. Fue mi particular homenaje

¿Alguna adaptación reciente a la que des el visto bueno?

“Injustice hizo un buen trabajo, al igual que la trilogía Arkham”.

¿Te han encomendado alguna vez trasladar el universo de un videojuego a las páginas? 

“Conozco a dibujantes que han trabajado con Halo y Angry Birds, pero aún no he tenido oportunidad”.

“Si me lo proponen me dedicaría a sesiones maratonianas de juego, pero no tanto para captar la estética como para empaparme de la historia. Saber qué estás contando. A partir de ahí, lo demás sale solo: cómo mover al personaje o plasmar sus reacciones. Los dibujantes también ejercemos de directores en cierto sentido”.

THORSO2012032_jpeg¿Qué opinión te merece el universo cinematográfico con que Marvel ha reflotado el cine de superhéroes?

“Disfruto como un enano (y no es corporativismo). Algunas películas han sido magníficas, por ejemplo Guardianes de la Galaxia. Incluso la segunda de Thor, que fue un poco más denostada, me encanta. Me recuerda al personaje de mis trabajos”.

Opinó Álvaro Martínez en su charla de la Fun Zone Academy que Marvel tiene mejores coloristas que DC Comics, ¿está de acuerdo?

“El tema del color siempre es controvertido. Este es un mercado claramente rotacional: los dibujantes que hoy están en Marvel mañana pueden estarlo en cualquier otra casa y viceversa. Valorar a según qué profesionales por la firma para la que trabajan es un tanto arriesgado”.

Entiendo entonces que el vuestro no es un sector de rivalidades.

Para nada. Todos nos leemos y aprendemos unos de otros. Además siempre sigo el precepto de que ‘donde como, no cago’. Lo siento, vas a tener que transcribirlo -risas-.”

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