Nacho Vigalondo se dio a conocer en 2004 con su corto 7:35 de la mañana, que fue nominado a los premios Oscar; cuatro años más tarde estrenó su primera película, Los Cronocrímenes. Con ella fue reconocido por crítica y público como director de culto y recibió varios premios en festivales de Italia y EEUU. En 2010 estrenó Extraterrestre, también aplaudida en citas como Sitges o el Fantastic Fest; actualmente trabaja en su próxima película, Open Windows, con Elijah Wood y Sasha Grey como protagonistas. Vigalondo ha sido el padrino de esta tercera edición del Fun & Serious Game Festival; hablamos con él justo antes de la mesa redonda sobre cine y videojuegos.

¿Qué hace un director como tú en un festival como éste?

Lo primero, recibir una especie de recompensa simbólica por haber perdido tantas horas jugando a videojuegos desde que era chico [risas].

¿Cómo surgió tu vinculación con el Fun & Serious?

Cuando me llamaron estaba en mitad del fregado de la postproducción de Open Windows… fregado en el que sigo, que tampoco me he escapado de ahí. Fue muy sencillo, la verdad: acepté la propuesta sin hacerme un poco a la idea del tamaño de todo el conjunto, porque había oído hablar del festival pero no había podido visitarlo ni formar parte de él. Y claro, llego aquí y de repente me doy cuenta de que es un buen pitote y estoy en mitad de él, o sea que muy bien…

Vienes a formar parte de la mesa de cine y videojuegos con otro director, Jaume Balagueró. ¿Hasta qué punto crees que hay similitudes en el lenguaje?

No hay tantas como parece. Sí que hay muchas similitudes en el aspecto último, en el acabado; puede que haya muchas similitudes en los modos de producción. Ahora vemos los créditos de un videojuego y los cargos neceasrios son casi los mismos qwue en una película: directores de arte, guionistas, actores… Pero yo creo que en lo esencial, en lo básico, es donde radica la diferencia. No se trata de dos tipos de medios que al final, de repente, divergen un poco en la forma en que se relacionan con el público, sino que el punto de partida ya es opuesto. Y el punto de partida para el videojuego es que tú estás presente como consumidor y tus acciones tienen consecuencias. La clave del cine es que tú, como consumidor, lo último que quieres es estar presente. Tú ves El Padrino y no quieres tomar decisiones. De hecho, la película perfecta es aquélla en la que tú desapareces como espectador, dejas de pensar y de existir. Para mí el cine y la literatura se parecen muchísimo a ese nivel, por ejemplo, pero el cine y los videojuegos no se parecen en nada.

Nacho Vigalondo

¿Qué te parecen entonces los intentos de equiparar cine y videojuegos, de que los juegos sean cada vez más cinematográficos, por parte tanto de la prensa como de muchos desarrolladores?

Es un maquillaje externo. Como el cine alude a un montón de cosas que como consumidores nos excitan mucho, que un juego pueda parecer una película resulta muy excitante. A mí como consumidor me atrae GTA V, pero también un juego para iPad que consigue ser terrorífico con cuatro píxeles. Las dos cosas me atraen por igual, y creo que en eso no soy extraordinario, es lo normal.

Desde hace unos años, lo que antes eran subculturas o cultura pop hace muchísimo más dinero que la cultura "oficial". ¿Cómo ves tú ese movimiento? ¿Es pura cuestión de oferta de mercado o está cambiando la sociedad?

Ni lo uno ni lo otro: yo lo que veo es un movimiento constante que se ha dado siempre y se dará para siempre. Siempre va a ser así. Siempre va a suceder que el mainstream se agote tal y como lo conocemos y que los nuevos contenidos estén ya "testados" por parte de las subculturas. Es un movimiento que no para. Un lector de cómics sabe qué tipo de mainstream se dará dentro de diez años, porque un cómic de éxito se publica a los dos meses de haberse escrito, mientras que una película se estrena (si es que se estrena) cinco años después de haberse concebido. Son unos ritmos diferentes. Por ejemplo, cuando caen las Torres Gemelas, esa misma semana ya un cómic hablaba de eso, mientras que ha habido que esperar cinco años para una película.

Y si cambia la ola, ¿te llegará el momento de pasar de la "contracultura" a hacerte rico?

Pues no lo sé; yo de todas maneras voy a intentar hacer lo mío hasta que se me acabe el chollo [risas]. Porque lo mío es un chollo, quieras que no. Igual va a ser como esa frase de Lewis Carroll de que un reloj averiado da la hora dos veces al día… Pues a ver si doy la hora [risas]. Hasta el momento convertirme un director masivo no es tampoco algo que esté buscando ni haya buscado nunca…

Pero si te ofrecen una de Indiana Jones la coges…

Sssssí, pero como algo me dice que lo haría mal… [risas] Me da miedo el suicido, pero no el profesional, el suicido real: me daría miedo estar implicado cuatro años en una producción de Indiana Jones y en el segundo año cortarme las venas al ver lo que me espera. Prefiero la supervivencia.

Volvamos a los videojuegos… ¿Ahora mismo a qué estás jugando?

Ahora mismo con el iPad estoy jugando al Device 6, un libro interactivo en el que la trama avanza según tu capacidad para resolver puzles. Suena muy coñazo en principio, pero el desarrollo es increíble. Vas leyendo el libro y te describe cómo alguien avanza por el pasillo, y tal y como lo lees vas avanzando por el pasillo porque el texto tiene forma de pasillo… Es una cosa muy de poesía visual. Y hay puzles integrados. Es de una compañía que ha hecho juegos estupendos para el iPad. Con esto cumplo yo el cupo de consumidor indie, pero en la consola estoy con el GTA V dándolo todo. Aparte estoy tardando mucho porque, claro, yo llego a casa y tengo un ratito, y luego tengo que hacer un viaje y vuelvo a currar… Me he quedado a la cola: todo el mundo sabe cómo acaba y yo estoy ahí…

Si te pidieran que hicieras una película de un juego, ¿cuál sería?

Estoy en contra de las adaptaciones, pero reconozco que haría una película sobre Portal. Es el único juego sobre el que he fantaseado con hacerle una película. Me atrae mucho la idea de hacer un 2001 interior: en vez de hacia el cielo hacia abajo, hacia el interior de la Tierra en un complejo subterráneo. Y con el protagonista sometido por una computadora enferma que le hace superar una serie de pruebas a cambio de un pastel. Fíjate que te hablo de las cosas que me interesan y ni siquiera he empezado a hablar de la pistola de portales, para que veas hasta qué punto ese juego me excitó la cabeza.

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Sobre El Autor

Director de contenidos
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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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