Desde el lanzamiento de GTA V las redes sociales hierven con comentarios sobre Trevor, el sociópata coprotagonista del nuevo éxito de Rockstar. Nada más descubrir el personaje nos dimos cuenta de que era nuestra obligación hacer lo imposible para hablar con él y acercarlo a nuestros lectores. Tras una ardua investigación que nos ha llevado a recorrer los más insólitos lugares (concretamente, de la estantería de licores del supermercado al bar de la esquina), hemos conseguido encontrar la forma de contactar con el mismísimo Trevor Philips en persona. Nos plantamos en su casa armados sólo con una grabadora, un micrófono (y media docena de botellas de whisky por si acaso). Trevor nos recibió bailando una jota con un mapache muerto; tras enseñarnos amablemente su casa e indicarnos dónde estaba el baño para vomitar comenzamos la entrevista.

Buenos días, señor Philips.

Buenos días tu puta madre.

Hombre, no se ponga así. Que sólo es por saludar.

Ya, ya. Se empieza diciendo buenos días y se acaba tomando té con la jodida reina de Inglaterra. Sois todos unos rancios, eso es lo que os pasa. Si os soltárais un poco más seríais más felices y cagaríais mejor.

Ssssí, bueno. Si le parece, vamos a empezar con la entrevista. Usted se crió en Canadá…

Eso fue algo incidental. Nadie me pidió permiso y antes de darme cuenta ya estaba ahí, naciendo. Y al lado de la frontera, además. Prácticamente en América. Estaba tan cerca que me despistó; si me llego a dar cuenta me agarro ahí con uñas y dientes y no salgo hasta que mi madre no cruce la frontera. Un despiste lo tiene cualquiera, joder.

¿Por qué le tiene tanta manía a Canadá?

 ¿Quién iba a querer nacer en un país de follaalces? Además, América es maravillosa. Amo este país. Amo los Estados Unidos de América. ¿Cómo no admirar un país en el que es legal torturar a un tío si llevas una placa? ¿Cómo no amar un país en el que cualquier perturbado psicópata y politoxicómano con ataques de ira  puede comprar explosivos en un supermercado? ¡Esto es el puto paraíso! Además, aquí hace menos frío.

Sufrió usted una infancia difícil.

A mí me gusta pensar que mi infancia sufrió un Trevor difícil.

¿Cree usted que esa época de su vida ha sido determinante en su actual, digamos, personalidad?

Y a ti, ¿te ha afectado mucho que tus padres fueran primos? No, no me contestes, ya me doy cuenta yo solo.

Oiga, er… ¿Se está usted… er… tocando el pene?

¿Prefieres tocármelo tú?

¡No! ¡Prefiero saber por qué se ha bajado los pantalones y está haciendo el elefante!

Joder, es que me estoy aburriendo. Algo tendré que hacer con las manos, ¿no?

Algunos dicen que es usted un peligroso psicópata violento. ¿Qué tiene que contestar a estas acusaciones?

Que están faltos de perspectiva crítica, de profundidad de análisis. La violencia que ejerzo es de un refinamiento exquisito. Me considero un auténtico avatar del superhombre nietzschiano, una criatura sin límites morales algunos, entregado a sus más bajas pasiones y a sus instintos primarios. A través de mis actos ofrezco una auténtica catarsis purificadora al observador.

¿Lo dice en serio?

Qué va. Soy un hijo de puta violento y punto.

¿Cómo definiría su relación con Michael Townley?  

Bueeeeeno, yo le quiero mucho. Concretamente le quiero empujar mucho por un barranco, después bajar y atropellarlo mucho, tirotear su cadáver, mearle encima y clavarlo en una pica para que sirva de ejemplo. Mucho. Digamos que ahora mismo estamos en una etapa de sana relación odio-odio. Pero oye, que mañana igual se me olvida y otra vez amiguitos. ¡La vida está llena de sorpresas!

¿Cuáles son sus planes de futuro?

No te los pienso contar. Eso sería un spoiler. Y si te parece que yo doy miedo, haz un spoiler sin avisar y siéntate a esperar la reacción de los fans.

Bueno, señor Philips, ha sido un placer hablar con usted. Más o menos.

¿Hemos terminado ya? Gracias a Dios. ¿Te importa si me follo tu micrófono?

Sobre El Autor

Director de contenidos
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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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