Todos hemos soñado alguna vez con ello: crear una aplicación para Android, que se convierta en viral, y poder vivir de las rentas el resto de nuestra vida. Ser los genios tras el nuevo Flappy Bird o Candy Crush. Sin embargo, ¿cómo de realistas son estos sueños? ¿Es sencillo ganar dinero con Google Play, o por el contrario es necesario invertir ingentes cantidades de dinero y tiempo, como en otros sectores, para tener unas expectativas de éxito razonables? Vamos a verlo.

Para empezar, vendría bien definir cuánto dinero consideramos "ganar dinero". Si nos referimos a hacernos ricos y ganar millones, sentimos romper vuestras ilusiones: es francamente difícil. De lo contrario, el mundo estaría lleno de millonarios. Sin embargo, si nuestra pretensión es ganar el suficiente dinero como para "vivir de ello", nuestra posibilidades son bastante mejores. Para calcularlas más exactamente, vamos a fijarnos en un estudio publicado recientemente por el portal Vision Mobile, en el que se analiza la distribución de los ingresos en el market de aplicaciones Google Play.

Lo primero que nos llama la atención del estudio es que casi la mitad de las aplicaciones (un 49%) generan unos ingresos mensuales de menos de 100$. Es decir: la mitad de las aplicaciones fracasan estrepitosamente, si tenemos en cuenta el tiempo y el dinero que puede llegar a costar desarrollar una aplicación. El estudio marca los 500$ al mes como el "límite de pobreza", por debajo del cual la app es inviable comercialmente, y resulta que el 64% de las aplicaciones móviles de Google Play están en ese rango. Si nos vamos a límites superiores, podemos ver que sólo el 16% produce más de 5.000$ de beneficios mensuales, y unícamente el 6% genera más de 25.000$.

Por supuesto, todo depende del coste que haya tenido desarrollar la aplicación. Si un desarrollador independiente crea una aplicación en una semana, invirtiendo unas pocas horas cada día, y consigue monetizarla por 100 euros al mes, puede darse por más que satisfecho. Pero si una startup desarrolla un videojuego con un equipo de 10 personas a lo largo de un año, y después no consigue generar más de 15.000 euros al mes, no habrá cubierto ni siquiera el sueldo de sus trabajadores.

El problema en el mercado de las apps para Android, igual que en todos los demás mercados y sistemas económicos del mundo, es que el pastel está mal repartido. En el caso concreto de Google Play, un 1.6% de los desarrolladores supera la frontera de los 500.000$ al mes. No sólo eso: ese 1.6%, combinado, gana mucho más dinero que el 98.4% restante combinado. Como vemos, los markets de Android son también un reflejo del mundo en que vivimos: los ricos son muy ricos y los pobres, en general, muy pobres.

Aún así, es posible que nuestro objetivo no sea "dar el pelotazo", sino simplemente ganar lo suficiente como para vivir de ello como desarrolladores independientes. Ahí nuestras posibilidades son algo mejores: suponiendo que podamos vivir con 1.000 dólares (unos 800 euros) tenemos, en teoría, un 31% de posibilidades de lograrlo. No está mal, ¿verdad?. Pero no nos dejemos engañar por la estadística, que es muy traicionera: estas cifras no tienen en cuenta la diferencia de calidad que pueden tener las aplicaciones desarrolladas por un programador freelance y por un gran estudio, ni su diferente capacidad para lanzar campañas de márketing.

Aún así, no nos desanimemos. Supongamos que queremos ponernos manos a la obra, ¿qué sería mejor desarrollar, una aplicación o un juego? Volviendo a las cifras, vemos que menos de la mitad (un 40%) de las descargas son de juegos, sin embargo, éstos producen un 80% de los beneficios de Google Play. Así pues, podemos concluir que los juegos generan mucho más dinero que las aplicaciones. También hay que tener en cuenta que, en general, desarrollar un juego requiere mucho más esfuerzo que una aplicación, así que nuestra es la decisión.

Por último, tengamos en cuenta una particularidad importante de Google Play: no existe filtro previo para dar el visto bueno a las aplicaciones. Esto quiere decir que, cuando enviamos nuestra app a Google, podemos verla colgada en el market en cuestión de un par de horas. Esto no significa que no haya normas en la creación de contenidos: las hay, y además muy estrictas y arbitrarias. Sólo Google decide, en general, no aplicarlas al principio, para favorecer la velocidad de actualización de su App Store.

Esto puede parecer bueno para los desarrolladores, pero no lo es en absoluto. En general, las aplicaciones son validadas o bien cuando alguien las denuncia por contenido inapropiado, o bien cuando empiezan a generar una cantidad significativa de dinero. Y aquí viene el problema: es posible que creemos una aplicación que funcione perfectamente, y cuando empiece a darnos dinero, Google decida que prefiere borrarla y dejar de pagarnos. Dado de que las directrices de creación de contenidos son muy vagas, prácticamente cualquier aplicación estará siempre al borde de quebrantarlas, y por lo tanto Google Play tiene toda la potestad (y el derecho, puesto que la plataforma de distribución es suya) de eliminar nuestras aplicaciones cuando le plazca.

Más aún, Google puede decidir unilateralmente borrar nuestra cuenta y todos nuestros desarrollos, sin previo aviso, en el momento que lo estime oportuno. Llegados a este punto, uno puede preguntarse ¿pero esto pasa mucho? Pues básicamente, lo suficiente para que muchos desarrolladores estén huyendo masivamente de Google Play, en pos de otros markets de aplicaciones (por ejemplo Amazon AppStore) u otras plataformas (iOS, Windows Phone). Aunque, todo sea dicho, este éxodo está pasando casi desapercibido debido al gran número de nuevos desarrolladores que intentan, cada día, hacerse ricos en Google Play.

En resumen: hacerse rico desarrollando aplicaciones en Android para Google Play es muy difícil. Ganar un poco de dinero, en cambio, es relativamente sencillo (comparado con la dificultad de emprender en otros campos). Sin embargo, debido a las terribles políticas de gestión de contenido de Google, esos ingresos nunca podrán darse por sentados. Por tanto, lo que recomendaríamos a los desarrolladores es que no renuncien a Google Play, pero tampoco se centren exclusivamente en él: hay muchos más markets y plataformas que ofrecen un mejor trato al desarrollador.

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