Hace tan sólo un día que se filtró la noticia de que un empleado de Apple había vuelto a perder un prototipo (concretamente el del esperado iPhone 5) en un bar de copas. La historia parecía algo extraña por la casualidad de repetir, casi punto por punto, la desaparición de un prototipo de iPhone 4 hace aproximadamente un año. Posteriormente, CNET afirmó que investigadores de Apple, junto a la policía de San Francisco, habían rastreado vía GPS el terminal hasta la casa de un hombre, pero la policía no había podido encontrar nada al registrar su casa.

No ha hecho falta mucho tiempo para que empiecen a surgir detalles cada vez más extraños en la historia de CNET. Para empezar, la revista San Francisco Weekly afirma haber contactado con Sergio Calderón, el ciudadano americano (de orígenes hispanos) que supuestamente recibió la visita de la policía. Éste afirma que, efectivamente, fue visitado por unas personas que se identificaron como policías y enseñaron “una especie de placa”; explicaron que habían encontrado su casa mediante el rastreo GPS del terminal perdido y, tras registrar el domicilio y el coche y amenazarle sutilmente con expulsar a su familia del país, le dejaron un número de teléfono de contacto y se marcharon. SF Weekly explica que al llamar a dicho número descubrieron que pertenecía a Anthony Colon, un investigador privado en nómina de Apple.

Pero los puntos raros de esta historia no terminan aquí: según declaraciones del portavoz de la policía de San Francisco Albie Esparza a San Francisco Weekly, no consta ninguna denuncia por la pérdida del iPhone 5. Según las declaraciones de Esparza que reproduce SF Weekly, no sólo no hay informe de denuncia: tampoco les consta nada de la historia contada por Sergio Calderón. Es decir: si toda la historia de la pérdida del iPhone 5 y el registro de la casa de Calderón es cierta y se confirma que un grupo de investigadores de Apple se hicieron pasar por policías, Apple y su empleado Anthony Colon se habrán metido en un serio problema: hacerse pasar por policía  y registrar una casa sin orden judicial son delitos muy graves. Lo cierto es que, tras tanta información contradictoria y rocambolesca, empieza a ser necesario poner en duda toda la historia desde el principio. Lo único que sabemos a ciencia cierta de esta historia, más allá de filtraciones anónimas, es que Apple no ha confirmado la pérdida de dicho prototipo (y no sería muy lógico perder dos veces un prototipo que vale millones en las mismas circunstancias), y que un responsable de la policía de San Francisco, con nombres y apellidos, desmiente que haya denuncia alguna ni investigación en marcha. Deberíamos poner en cuestión algunos elementos de la historia: ¿es creíble que un alto cargo de Apple (pues no parece lógico que se trate de un empleado de rango bajo) se vaya de copas con un prototipo encima? ¿No presentaría automáticamente una denuncia para remover cielo y tierra hasta encontrarlo? ¿No habría aparecido ya, como apareció el prototipo de iPhone 4 el año pasado? ¿Acaso no es raro que se sepa el nombre y dirección del bar en que se perdió el iPhone 5, pero el resto de fuentes permanezcan en el anonimato?

Hay demasiadas preguntas sin responder para creerse a pies juntillas toda esta extraña historia. No parece que Apple necesite dar la imagen poco profesional que se deriva de todo esto para que se hable del iPhone 5. Tal vez no sea más que uno más de los muchos bulos que se inician en Internet, el afán de notoriedad de un ciudadano anónimo, un intento del dueño del bar en el que supuestamente se perdió el iPhone de hacerse famoso o, mucho peor, el fruto de la imaginación de algún periodista poco ético. El tiempo lo dirá.

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