A veces, los cambios más pequeños son los más importantes, y un saltito de nada puede ser más poderoso que el mayor golpe crítico imaginable. Un pequeño salto para Geralt, un gran salto adelante en la inmersión del jugador.

La demo que CD Projekt ha mostrado estos días en Gamescom deja con la boca abierta. Su mundo es 35 veces más extenso que el de The Witcher 2. Su jugabilidad, mayor de 100 horas. Los efectos gráficos de los que es capaz su mejorado motor propio, REDengine 3, superan con mucho a los de sus predecesores. Los diálogos de su cientos de personajes comprenden más de medio millón de palabras. Más misiones que nunca, formas alternativas de completar el mismo objetivo… Y sin embargo, puede que el cambio más sustancial sea que el legendario asesino de monstruos por fin puede saltar vallas de medio metro.

“Por tonto que parezca, era absolutamente necesario”, comentaba ayer Péter Gelencsér, diseñador de niveles del juego. “Era una cuestión de verosimilitud. Pese a su premisa fantástica, el mundo de The Witcher es profundamente realista. No es Dragon Age.” En otras palabras: todo tiene que ser verosímil y anclado en la realidad o el folclore popular. Hay monstruos y poderes, sí, pero lo que realmente importa es el realismo en el comportamiento de los personajes. Geralt no es el superhéroe grandilocuente que salva el mundo porque sí, sino un ser humano con su propia agenda, motivaciones y dudas. “Que un personaje tan humano y real fuese incapaz de saltar no tenía ningún sentido y rompía la verosimilitud”.

Pero ese pequeño salto aporta algo más que realismo: “Como jugador, poder controlar el salto de mi héroe también me aporta libertad, e incluso colabora en que el juego sea más divertido de jugar. Recuerdo esa sensación de mi época de jugador de World of Warcraft. Incluso cuando no había nada que hacer, había algo que hacer… ¡saltar!”, bromea Gelencsér.

¿Será este pequeño salto lo que tanto ha retrasado el desarrollo de The Witcher 3? A juzgar por las imágenes, seguro que no. El juego, que saldrá a la venta el 24 de febrero de 2015, promete más (mucho más) que sus anteriores episodios. Visto lo visto, la posibilidad de que nos decepcione es ridículamente baja.

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