Los orcos

Son criaturas malignas creadas por Morgoth. En la mitología de Tolkien, sólo Eru Ilúvatar tiene el poder de dar vida, así que Morgoth no es capaz de crear más que burlas e imitaciones como estos orcos y otros monstruos como los trolls o los dragones. Son monstruos extremadamente violentos, algunos apenas más altos que un enano, encorvados y con largos brazos como los de un simio; otros tan altos o más que los hombres. Muchos temen la luz del sol, que les ciega y debilita. Su origen no está claro: en algunos escritos de Tolkien, los orcos son en origen prisioneros elfos de Morgoth, torturados y retorcidos mediante su hechicería; en otros son hombres; otras veces se habla de ellos como animales con una inteligencia básica. En cualquier caso, está claro que su existencia está ligada a la del Señor Oscuro: bajo la influencia de Morgoth primero y Sauron después, forman un ejército formidable y un enemigo temible; cuando ambos son vencidos, se desbandan rápidamente y pasan a ser poco más que una vaga amenaza para viajeros solitarios. En la obra de Tolkien los orcos son una masa informe: no se sabe nada de su cultura, más allá de que tienen una primitiva lengua propia, y muy pocos orcos tienen siquiera nombre.

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Sauron

El segundo Señor Oscuro, el gran antagonista de todo El Señor de los Anillos. Fue lugarteniente de Morgoth hasta su caída final en la Guerra de la Furia. Sauron escapó, temeroso del juicio de los Valar, y pronto empezó a conspirar de nuevo para convertirse en el señor de la Tierra Media. Con ese objetivo engañó a los grandes herreros elfos, dirigidos por Celebrimbor: con su ayuda fabricaron los Anillos de Poder, artefactos mágicos capaces de grandes maravillas: siete para los señores enanos y nueve para los hombres mortales. Mientras, él forjó en secreto otro anillo, en el que volcó buena parte de su poder: el Anillo Único, capaz de controlar a todos los demás a su voluntad y esclavizar a sus portadores. Sauron puso tanto poder en el Único que su existencia que ligó a él su existencia: con el Anillo aumentaba enormemente su poder, pero sin él quedaba debilitado, y si se destruía él mismo desaparecería de Arda. Celebrimbor forjó tres anillos más para los reyes elfos sin la ayuda de Sauron, y así estos quedaron libres de su influencia; pero tampoco podían escapar al poder del Anillo Único. Cuando Sauron se puso su creación, los elfos descubrieron quién era realmente y sus intenciones; se quitaron los anillos y juraron no usarlos jamás mientras Sauron portara el Único. El Señor Oscuro mató a Celebrimbor, declaró la guerra contra elfos y hombres, y en los siguientes años casi logra dominar por completo la Tierra Media. Cuando Sauron avanzaba por el reino de los elfos y parecía que su victoria estaba asegurada, el ejército de Númenor desembarcó en la Tierra Media y se alió con los elfos para expulsar al Señor Oscuro de nuevo a Mordor. Allí se dedicó durante siglos a fortificar la Tierra Negra y reunir de nuevo sus fuerzas. Logró recuperar los Siete y los Nueve, y entregó estos últimos a poderosos reyes, guerreros y hechiceros que se convertirían en los temibles Nâzgul. Los enanos no sucumbieron así al poder de Sauron, pero los anillos les corrompieron con una gran avaricia que fue la fuente de muchos males en los siglos venideros. Logró recuperar el control sobre todas las criaturas que una vez habían servido a Morgoth, provocó la caída de Númenor y se lanzó a una nueva guerra de conquista. La llamada Última Alianza entre Elfos y Hombres logró vencer a Sauron. Esta parte ya es conocida por cualquiera que haya visto las  películas: Isildur cortó el dedo en el que portaba el Anillo Único. El Señor Oscuro se debilitó tanto que perdió su forma física y quedó convertido en un vago espíritu; tardaría 2.500 años en recuperar suficiente poder como para despertar de nuevo en Mordor. El Anillo Único acabó perdido, pasó a las manos de Gollum y de él a Bilbo Bolsón en las aventuras narradas en El Hobbit. En este momento se ambienta Sombras de Guerra, con un Sauron de nuevo despierto, reuniendo sus fuerzas en Mordor para intentar recuperar el Anillo Único. Los tres libros de El Señor de los Anillos narran la guerra subsiguiente y los esfuerzos por destruir para siempre el Anillo, y con él al mismo Sauron.  

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Númenor

Fue una gran isla, rica y fértil, que los Valar regalaron a las tribus mayores de la humanidad como premio por sus esfuerzos para derrotar a Morgoth en la Guerra de la Furia, el conflicto final contra él. La historia de Númenor es una versión del mito de Atlantis: en ella también floreció una poderosa cultura humana que acabó cayendo en desgracia por su orgullo y arrogancia. Sauron logró ganarse la confianza de los reyes de Númenor; les transmitió muchos conocimientos, pero también les instiló el miedo a la muerte (que, en el legendarium de Tolkien, no es una maldición sino un regalo de Ilúvatar: las almas de los hombres no están ligadas a la Tierra, y vuelven a Eru cuando el cuerpo muere). Al inspirarles ese temor los numenoreanos dieron la espalda a los Valar, se dedicaron a la adoración de Morgoth, y finalmente reunieron un ejército para marchar sobre Valinor y reclamar para sí la inmortalidad. Esto fue el fin de Númenor: los Valar pidieron a Eru Ilúvatar su intercesión; éste destruyó el ejército numenoreano, hundió la isla y rehízo el mundo. Arda pasó a ser una esfera y Aman quedó inaccesible para siempre: sólo los barcos elfos podrían encontrar el camino de vuelta a Valinor. Un pequeño grupo de hombres y mujeres permanecieron fieles a Eru y los Valar. Liderados por Elendil y sus hijos Isildur y Anarion, huyeron a la Tierra Media, fundaron Gondor y Arnor y se aliaron con los elfos contra Sauron. A través de estos dos reinos, su cultura fue la dominante en la Tercera y la Cuarta Edad. Los descendientes de los numenoreanos leales son llamados dúnedain, “hombres del Oeste”; por el contrario, los que sobrevivieron a la destrucción de la isla son llamados “numenoreanos negros”, y siguen en su mayoría dedicados a servir los intereses de Sauron. Los antagonistas principales de Sombras de Mordor son tres numenoreanos negros.

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Celebrimbor

Era el líder y más hábil de una hermandad de herreros y joyeros elfos, medio artesanos medio hechiceros, capaces de forjar poderosos artefactos imbuidos con su magia. Sauron, disfrazado de alto elfo y asegurando que venía directamente de Valinor para ofrecerle la sabiduría de los Valar, les manipuló para forjar los Anillos de Poder. Al descubrir las verdaderas intenciones de Sauron, Celebrimbor y los demás herreros elfos le desafiaron: enviaron los Tres a los reyes elfos y escondieron el resto de los Anillos. Por desgracia, no pudieron sobrevivir al siguiente ataque del ejército de Sauron. Celebrimbor fue capturado, y aunque confesó bajo tortura la ubicación de los Siete y los Nueve, nunca reveló dónde estaban los Tres anillos de los elfos. Murió al fin tras cuatro años resistiendo la tortura de Sauron. En la saga de juegos de Monolith, la historia de Celebrimbor es ligeramente distinta: el herrero elfo ayuda a fabricar el Anillo Único, pero se lo roba a Sauron y lo utiliza para proclamarse Señor de la Luz de Mordor y alzar un ejército de orcos contra Sauron. El Anillo le traiciona en el último momento, y un Sauron reforzado lo toma prisionero, mata a su familia (en la obra de Tolkien no se les menciona) y lo asesina con su propio martillo de forja.

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Sobre El Autor

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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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