Con los productos Apple liderando de largo el mundo de la telefonía móvil inteligente y las tabletas, un nuevo duelo en la cumbre de la industria tecnológica se saldó ayer con la compra, por parte del gigante de Internet Google, del legendario fabricante de teléfonos celulares Motorola por 12.500 millones de dólares (unos 8.700 millones de euros). Se trata de una operación de gran calado que propiciará profundos cambios en la industria, a la vez que multiplicará las opciones para los consumidores. Es el equivalente, según algunos analistas, del impacto que tuvo la aparición del Windows en la industria informática cuando los productos creados por Steve Jobbs -el fundador de la empresa de la manzana- dominaban el mercado.

Tras la adquisición de Motorola y sus 17.000 patentes, Google estará en condiciones inmejorables de impulsar su sistema Android y utilizarlo como plataforma de innovación que compita con esa fuente inagotable de ideas asociadas a los productos Apple, el gran tótem al que todos miran. El segundo rival a batir en la lista es Microsoft, que ha dado pasos importantes en los últimos tiempos para diversificar su oferta.

Aunque Google no ha dejado de absorber empresas para fortalecer su estructura, la de ahora es la compra más importante de la historia del buscador y marca su debut en el mundo del hardware, lo que representa toda una revolución. Hasta ahora, sus objetivos se habían limitado al sector de los programas y servicios. «La adquisición de Motorola Mobility, un socio fiel a Android, permitirá a Google impulsar el ecosistema de Android e intensificará la competencia en la informática móvil», se congratuló el grupo estadounidense.

A la caza de patentes

La compra permitirá además a Google «proteger mejor Android contra las amenazas anticompetitivas de Microsoft, Apple y otras compañías», subrayó el presidente del grupo de Internet, Larry Page. Recientemente, la compañía con sede en California denunció una «campaña hostil» contra el sistema de explotación de Microsoft, Oracle, Apple y otros que usan «patentes falsas», por lo que busca nutrir su propia lista de patentes.

A principios de julio, Google fracasó en su intento de comprar las patentes de la empresa canadiense de telecomunicaciones Nortel, en quiebra, porque un consorcio creado por Apple y Microsoft se le adelantó. En esa batalla sin cuartel, Google adquirió a mediados de julio más de mil patentes a la sociedad informática IMB.

Dada la evolución del mercado, la compra de Motorola constituye la mejor maniobra que podía hacer el buscador. Su negocio -el software y la publicidad- es más lucrativo que la construcción de equipos, pero también es más volátil. Con la cultura de ingeniería de Motorola y su capacidad de fabricar dispositivos, Google se coloca en una posición mucho más robusta.

Google ya trató de hacer sus propios teléfonos inteligentes -los Nexus- y no le fue bien; no porque fueran malos equipos, según apuntan los medios especializados, sino porque entonces no estaba familiarizada con el negocio de los móviles. Motorola le aportará ahora sus casi cuarenta años de experiencia en este terreno. Quizás lo más importante es que Google se coloca en una posición de relativa igualdad para competir con Microsoft, Facebook y Apple. A su demostrada pericia para atraer millones de clientes con sus servicios se une ahora una poderosa sección para mantener su hegemonía en el cambiante mundo tecnológico.

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