Últimos días del año. Tiempo para recapitular las horas jugadas y emitir veredicto sobre los títulos que más nos han encandilado. Seguid leyendo para conocer la opinión de cada uno de los integrantes de FS Gamer, quienes os agradecen habernos acompañado (y leído) estos meses. ¡Felices fiestas!

 

Alfonso Gómez

Director

¡Ah, llega el Fin de Año! y es hora de mirar atrás y repasar las incontables horas de juego que he dedicado a decenas de videojuegos este 2016 que se acaba. No me gustan mucho las listas, tienen algo de injusto… y, además, soy bastante malo para decidir qué es mejor o peor o qué me ha gustado más o menos.

Creo que este año he disfrutado como un enano con los juegos que he podido probar, pero voy a elegir unos pocos como mis favoritos del año. El orden es completamente aleatorio, por supuesto:

Oxenfree: No sabía qué esperar de la opera prima de NightSchool, pero tenía claro que viendo el currículum de algunos de sus integrantes me iba a gustar casi seguro. Después de haberlo jugado tres veces, puedo decir que es una de las gratas sorpresas del año. Sí, los adolescentes protagonistas no se callan ni debajo del agua, pero ahí está la magia de Oxenfree. Además, es muy interesante esa mecánica de diálogos y respuestas mientras caminamos, algo que no se ha visto hasta la fecha en un juego del género. Una pena que no esté traducido al castellano para que pueda disfrutarlo todo el mundo.

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Oxenfree, de Night School Studio.

The Division: No le he metido tantas horas como Aimar o Julen, pero he disfrutado enormemente con mi compinche Raúl, recorriendo las desoladas y peligrosas calles de Nueva York. Tengo momentos increíbles en la Zona Oscura grabados en la memoria. Escaramuzas en las que Rulo y yo salvamos el pellejo por los pelos.

Uncharted 4: Mi pasión por la franquicia de Naughty Dog es de sobra conocida. Lo que hace esta gente está a otro nivel. Creo que es el cierre que necesitaba la serie, además de un repaso tierno y melacólico por todas las aventuras del bueno de Nate que no se ve empañado cuando llegan los créditos finales. Estas vacaciones de Navidad volveré a él. Seguro.

Firewatch: Otro de los ‘indies’ que me han tocado la patata. Acojonante puesta en escena y un prólogo que podría firmar Pete Docter. Lo mejor, afrontar el juego sin saber nada de él. Jugarlo de una sentada (unas tres horas) y dejarse llevar por todo lo que cuenta.

The Last Guardian: Fumito Ueda lo ha vuelto a hacer. Sí, llevamos casi 10 años esperando, sí, su cámara y controles son de hace una década; pero pocos cuentan tanto con tan poco y pocos exprimen este medio para hablar de cosas como la tristeza, la soledad, la amistad o el miedo. No será el GOTY, pero no lo necesita.

Antonio Santo

Director de contenidos

Hacía tiempo que no teníamos un año de lanzamientos tan interesantes y tan variados como éste. Basta echar un vistazo a la lista de nominados a mejor juego del Fun & Serious: cualquiera de ellos (y algunos más) es defendible como mejor juego del año. Lo más curioso es que tenemos ejemplos paradigmáticos de dos grandes tendencias en el juego triple A: por un lado el juego como gran espectáculo de fuegos artificiales que es Uncharted 4; la experiencia interactiva cinematográfica, muy dirigida, con un guión cuidado al milímetro, vibrantes escenas de acción, interpretaciones memorables y un apartado técnico que quita el aliento. Por otro, el juego como libertad y desafío que nos ofrece Dark Souls 3: un mundo abierto coherente, con reglas determinadas que debemos asimilar y aprender a manejar para superar sus retos; una narrativa emergente, única del videojuego medio, basada en las sensaciones que surgen de la experiencia y en nuestra propia lectura de hechos, símbolos e imágenes más o menos sueltos y abiertos a interpretación.

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Sid Meier’s Civilization VI, de Firaxis Games.

A medio camino, otras dos joyas como Watch Dogs 2 o Dishonored 2, con la libertad del jugador como bandera pero una narrativa más convencional (y una jugabilidad, por qué no decirlo, también más accesible). Además, como pecero irredento que soy, en mi Olimpo personal de 2016 no pueden faltar XCOM 2 y Civilization VI.

Sobrevolando todo ello está la escena indie, cada vez más variada e interesante: Oxenfree, Firewatch, Reigns, Hue, Downfall… Yo venía aquí a elegir un GOTY y nada, que no me decido. Qué gran momento para ser aficionado a los videojuegos.

José Carlos Castillo

Jefe de redacción

2016 puede haber sido el año en que más horas he pasado a los mandos. No sólo por cuestiones profesionales, sino también por el ratio de lanzamientos en consonancia a mis preferencias. Sin ser un gran apasionado del motor, y contra todo pronóstico, mi gran favorito ha sido Forza Horizon 3. En tiempos de remasterizaciones y secuelas porque sí, Playground Games ha demostrado qué puede hacerse con buenas ideas, apasionamiento y dedicación plena. No es sólo que los cielos australianos hipnoticen al compás de la tecnología HDR, tan cacareada estos meses, sino también las sensaciones de atravesar un mapa kilométrico, persistente y repleto de entretenimientos.

Y si hablamos de juegos redondos, El Desenlace del Ladrón es referencia obligada. Confieso que ciertos segmentos me parecieron poco inspirados, pues la fórmula de avanzar parapetándose ha terminado por cansarme. Aún así, un prodigio de la técnica, del que valoro especialmente su valentía narrativa: nunca antes se habían plasmado con acierto las interioridades de una relación de pareja… y eso que hablamos de una aventura fantasiosa como ella sola.

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Forza Horizon 3, de Playground Games.

Mi tercer elegido es un desarrollo independiente, el año en que el segmento ha sacado los colores a muchas producciones de alto presupuesto. INSIDE, de Playdead, ha resultado algo más la secuela espiritual de LIMBO. Sí, los puzles enrevesados entre sombras siguen presentes, pero el simbolismo que envuelve a la producción me ha cautivado e incluso hecho pensar. Todo ello sin una sola línea de diálogo y sujeto a múltiples interpretaciones, tal y como ocurrió en su momento con el magistral Journey.

Permitidme por último mentar la frescura de Watch Dogs 2, el frenetismo de DOOM, la reivindicación de un género que supone Ratchet & Clank y el grado de inmersión en Job Simulator. Porque si tuviera que quedarme con un momento del año que cierra, sería sin duda la primera vez que probé HTC Vive, convirtiéndose mi despacho en todo un escenario de juego. Mi sonrisa de asombro lo decía todo.

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