Como cada año, el equipo de FS Gamer se reúne para dirimir su juego por antonomasia del curso que cierra. 2017 nos deja la mayor cantidad de superproducciones en años, tanto por presupuesto como por acabado y sensaciones. Link, Mario, Aloy, Samus o Senua han sido algunos de los personajes que nos han hecho soñar a los mandos, por lo que la decisión es más complicada que nunca.

 

José Carlos Castillo

Nueves meses después y con 10 millones de máquinas salidas de los comercios, no cabe duda de que Nintendo Switch está teniendo un arranque espectacular. También en cuanto a catálogo, habiéndose cumplido la promesa de un imprescindible por mes. The Legend of Zelda: Breath of the Wild barrió de un plumazo el escepticismo por su dilatado desarrollo; Mario Kart 8 Deluxe evidenció el papel comercial anecdótico de Wii U y Splatoon 2 resultó una secuela con todas las de la ley. Así hasta Super Mario Odyssey, una de las mejores entregas protagonizadas por el fontanero.

Como bien dijo Manuel Curdi (Brand Manager de Nintendo Ibérica) durante los pasados Premios Titanium, escoger entre Mario y Link es como hacerlo entre papá y mamá. Cada cual presenta unos valores artísticos y diseño de juego excepcionales, así que mejor dejarse llevar por los sentimientos. Al haber crecido con el bigotudo, recolectar energilunas a golpe de transformación me ha recordado por qué adoro los videojuegos. Odyssey es una aventura mágica también por sus guiños y atrevimientos, de esos que inducen sonrisas.

Por encima de todo, un GOTY debe hacer que te resulte imposible soltar el mando; que las horas parezcan minutos y nada más importe. Koizumi y su equipo lo han conseguido con creces.

Raúl Romero

Coincido con el Titaniun a Mejor Juego del Año del pasado Fun & Serious Game Festival. Aunque existen juegos más largos o técnicamente superiores, The Legend of Zelda: Breath of the Wild es todo un ejemplo de riesgo.

Las novedades dentro de la saga no son pocas: mundo abierto, diálogos hablados, diversidad de monturas y toda la epicidad que el juego aporta, amén del sentimiento al que Aonuma se refirió en numerosas entrevistas. Abandonamos el Templo de la Vida en paños menores, sintiéndonos totalmente perdidos y ante una Hyrule inabarcable.

El de Breath of the Wild es el camino que han de seguir los juegos de la firma japonesa, como también demuestra un magistral Super Mario Odyssey. Dejando atrás los tiempos grises, retorna la gran Nintendo del logo rojo.

Aimar Alonso

En cuanto me pidieron unas lineas para elegir mi GOTY de 2017 lo tuve claro: para desmarcarme de los títulos más obvios, mi elección iba a ser el juego del año de mi género favorito (los shooters en primera persona). Es decir, Wolfestein II The New Colossus. Sin embargo, como ocurre con los buenos guisos, este tipo de elecciones hay que dejarlas reposar el tiempo adecuado para que cabeza y corazón se sincronicen. No sin cierto pesar, debo cambiar mi elección por el maravilloso Assassin´s Creed Origins.

Sé que elegir una saga tan longeva e intermitente (en cuanto a cotas de calidad) puede parecer controvertido, pero no lo es. Origins revoluciona la franquicia manteniendo la esencia que la catapultó a la fama mundial. No se trata sólo del radical cambio de ambientación, narrando los inicios del Credo en el Antiguo Egipto, sino de una concatenación de elementos (técnicas de combate, personajes, labor de documentación, calidad técnica…). Los que dotan al título de Ubisoft de las cualidades necesarias para convertirse en mi juego del año.

La historia de misterio, venganza, redención y liderazgo de Bayek cala en el jugador, no sin ayuda de un contexto histórico ideal (y muy esperado) que permite hacer volar la imaginación de quien se pone a los mandos.

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