For Honor ha sorprendido a propios y extraños con una propuesta jugable a medio camino entre el juego de lucha y el hack’n’slash. Espectacular, frenético y salvaje, el nuevo juego de Ubisoft se ha convertido en uno de los títulos competitivos del momento, y tiene papeletas para establecerse en la siempre difícil escena multijugador. Esta semana te ofreceremos nuestra crítica del juego, pero ya que su concepto parte de algo tan simple como preguntarse quién ganaría en un duelo entre tres de los guerreros más temibles de la historia, queremos echar un vistazo a esos tres arquetipos: el caballero, el vikingo y el samurái. ¿Hasta qué punto For Honor es fiel a la historia? ¿Cómo eran los guerreros reales y qué nos encontramos en el juego de Ubisoft? Vamos a hacer un rápido repaso uno a uno para ver cómo eran y cómo peleaban los caballeros, vikingos y samurais, y cómo los ha reflejado Ubisoft en For Honor.

El caballero: el tanque medieval

El caballero es el arquetipo de For Honor que más cercano resulta para la cultura occidental; también es el que más se parece a su contrapartida real. Por un lado, las leyendas artúricas, el Cantar de Roldán y el del Mio Cid o los libros de caballerías como el Amadís de Gaula establecieron en el imaginario colectivo la figura del caballero: un soldado honorable y valiente, armado con espada y escudo y vestido de una pesada armadura completa. El caballero participaba en justas y duelos de honor, emprendía peligrosas misiones como la búsqueda del santo Grial o se enfrentaba a dragones y otras bestias míticas. Ese caballero andante de las leyendas sigue apareciendo de vez en cuando en la cultura popular: el Romanticismo lo volvió a poner de moda y desde entonces no ha desaparecido nunca del todo. Y eso sin contar que uno de los personajes más importantes de la historia de la cultura es un caballero… aunque sea uno tan peculiar como el entrañable Don Quijote.

El caballero de For Honor, infantería pesada de élite, se corresponde con la figura del caballero del siglo XIV

Pero eso es la ficción, y el caballero es mucho más que una figura literaria. Lo que entendemos en español por “caballero”, un guerrero vestido con armadura pesada, era una pieza clave en los ejércitos medievales. Para entender bien lo que significaban, su utilidad estratégica y su estilo de lucha, hay que ponerlos en contexto. Para empezar, ya desde la Antigüedad la caballería era una tropa de élite, habitualmente formada por aristócratas: el elevado coste de adquirir, mantener y domar un caballo no era algo que las tropas regulares pudieran permitirse; sus armas y armaduras eran también muy caras de fabricar. Así pues, los caballeros eran relativamente escasos y constituían una pieza clave de sus respectivos ejércitos, frente a la infantería básica, que apenas vestía protección (cuero, pieles gruesas y cota de mallas como mucho) y portaba armas básicas como lanzas y espadas cortas. Por esa misma razón, mientras que la infantería podía estar formada por levas de civiles reclutados a la fuerza con entrenamiento muy básico, el caballero era un soldado profesional que dedicaba su vida al entrenamiento para el combate.

Representación de técnicas de combate medievales de la escuela alemana Gladiatores

Su uso en la batalla cambió con el paso de los siglos. Los ejércitos se adaptaron y encontraron nuevas tácticas y armamento para frenar a la caballería pesada: muros de lanceros y alabarderos, trincheras, trampas con picas, arcos más efectivos, las ballestas y las primeras armas de fuego equilibraron el poder de la caballería y la pusieron al mismo nivel que el resto de tropas. Las cargas de caballería ya sólo podían usarse en momentos muy puntuales (ataques por sorpresa, tropas en retirada…), así que el caballero pasó a pelear a pie y sólo montaba a caballo en momentos muy puntuales. El caballero que nos encontramos en For Honor, infantería pesada de élite, es más el de esta época (a partir del siglo XIV) que el que hemos descrito antes. La evolución de las ballestas de torno y la popularización de las armas de fuego harían desaparecer esta figura. Estas armas a distancia tenían una enorme potencia para la época y eran comparativamente ligeras; ante ellas, un soldado pesado no tenía nada que hacer, por lo que el caballero como figura militar quedó obsoleto y desapareció gradualmente a lo largo del siglo XV. A principios del siglo XVII, cuando Cervantes publica el Quijote, los caballeros son ya cosa del pasado. Por eso la gente reacciona con tanta extrañeza al ver a Alonso Quijano vestido y armado como un caballero andante: viene a ser como si nos cruzáramos por la calle con un tipo vestido de Luis XIV. EL caballero había pasado del campo de batalla al de la leyenda.

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Sobre El Autor

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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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