No tiene sentido negarlo a estas alturas: lo mejor para jugar es un PC. Tienen, en general, el inconveniente del precio, bastante más elevado que el de las consolas. Por otra parte, a un ordenador se le pueden dar muchos más usos aparte de los videojuegos. Por eso nuestra recomendación es que, si os gustan los videojuegos y vais a cambiar de ordenador, os compréis uno que sirva para jugar. Para cuando salga la nueva generación de consolas sólo tendréis que cambiar un par de piezas y ya estaréis a la altura (o incluso por encima de ellas), con lo que a la larga os saldrá más barato.

Es importante tener en cuenta que la tecnología de los PC cambia a una velocidad bastante impresionante hoy en día, por lo tanto este artículo podría quedar desfasado pronto. Si estás leyendo esto en verano de 2014, perfecto, las builds que te vamos a presentar son magníficas. Sin embargo, si es más tarde, quizá deberías buscar un reportaje más actualizado sobre builds de PC (a ser posible aquí en Vadejuegos, que seguro que lo tenemos).

Por supuesto, todas estas configuraciones no son inamovibles, sino que deberían servir como guía. Eso sí, hay algunos puntos importantes a la hora de montar un PC para jugar, y eso sí que no cambia con el tiempo. Por ejemplo, la tarjeta gráfica (GPU) tiene que ser de calidad, con un buen procesador y una buena cantidad de memoria dedicada. Nada de tarjetas gráficas con memoria compartida. Tampoco hay que escatimar nunca en RAM (ni en cantidad ni en calidad), ni por supuesto en refrigeración.

Otra cosa que se ha vuelto completamente indispensable para los jugones son los SSD (discos duros sólidos). Con el sistema operativo guardado en estas pequeñas maravillas, aumentaremos el rendimiento de nuestro PC hasta cotas hasta hace poco inimaginables, y por un precio relativamente asequible. Si además compramos un SSD con capacidad suficiente como para tener en él nuestros juegos favoritos, seremos muy, muy felices.

También hay cosas que, a la hora de jugar, no son tan importantes. En un mundo en el que aproximadamente todos los juegos de PC se compran a través de Steam u otra plataforma de venta digital, no tiene mucho sentido tener un lector óptico.  Por muy bien que nos hayan vendido la tecnología Blu-Ray, es algo que podríamos llegar a necesitar para ver películas, pero muy probablemente no vamos a necesitarla para jugar.

Una vez aclarados estos puntos, veamos nuestras builds, organizadas en modelos de diferente precio: económico, medio y de máximo rendimiento:

 

Económico

Lo primero que llama la atención de esta build es que no tiene lector óptico. Por supuesto, si tenemos dinero de sobra no vendría mal ponerlo, pero si ese fuera el caso no querríamos montarnos un ordenador "barato". Aún así, esta pequeña joya es capaz de medirse y aventajar a una PS4 o una Xbox One, y su precio rondaría aproximadamente los 500 euros (dependiendo de la tienda en la que compremos las piezas).

Algunas de las piezas que podrían cambiarse de este modelo son la placa base Biostar ATX, que podría sustituírse por una micro-ATX. Es precio es un poco menor y el rendimiento el mismo, pero tendríamos menos ranuras de expansión. Otra opción sería cambiar la ATI Radeon R7 265 por una Nvidia GeForce GTX 750 Ti, ya que ambas tienen un precio y un rendimiento similares. La potencia de la ATI que hemos puesto es levemente mayor, pero mucha gente es fiel a la marca Nvidia, y nos parece respetable.

 

Potencia media

Aunque la fuente de alimentación del anterior modela era estupenda, si estamos dispuestos a gastarnos un poco más podemos invertirlo en una fuente de 750W. Esta combinación de piezas es, probablemente, la que mejor ratio calidad/precio ofrece de las tres que os presentamos. Buena prueba de ello son la CPU Intel Core i5-4670K, que tiene algún tiempo pero sigue dando un rendimiento estupendo.

En este modelo hemos añadido un lector/grabador óptico que el modelo económico no tenía, y hemos mejorado el SSD. Volvemos a hacer hincapié en la utilidad de los discos duros sólidos para los gamers: harán que los tiempos de carga sean cosa del pasado. ¿Y cuánto nos costaría esta pequeña maravilla? Pues, dependiendo de la tienda a la que encarguemos las piezas, algo menos de 1.000 euros.

 

Máximo Rendimiento

Y por último tenemos la bestia parda, la combinación más potente de piezas. Los entendidos se habrán dado cuenta de inmediato que estas, aunque están muy cerca de ser las piezas más potentes del mercado, de hecho no lo son. Hay una razón para ello: casi nunca es buena idea comprar una tecnología que acaba de salir al mercado. Siempre quedan errores por pulir. Sólo hay que ver cuántos modelos sufren cambios durante su primer mes de comercialización. Aún así, esta maravilla tiene mucha más potencia de la que vais a necesitar en años. Eso sí, os costará entre 1.500 y 2.000 euros.

Entre lo más vistoso de esta build está la refrigeración líquida, completamente necesaria para el overclocking (aunque con esta máquina, por el momento, no lo vais a necesitar). La fuente de alimentación también es más potente que los modelos anteriores, y por una razón: esta placa base soporta varias GPUs, con lo cual es posible que en el futuro queramos pinchar otra tarjeta gráfica en paralelo, lo que necesitará potencia extra. Estamos hablando de en un futuro, por supuesto: la GeForce que os hemos puesto moverá sin problemas los gráficos de cualquier juego actual y de los próximos años.

Si realmente nos sobra el dinero, podemos sustituir esta tarjeta gráfica por una Nvidia GTX 780, que es levemente más potente, pero también bastante más cara. De hecho, es ella sola más cara que la build económica del principio de este artículo, al completo. También hemos añadido un grabador de Blu-Ray porque… bueno, ¿por qué no?

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