No te pierdas la segunda parte de nuestra Guía de Dark Souls 3

Dark Souls III está a punto de salir tras meses de espera y expectación; los juegos de From Software han pasado en poco tiempo de ser un producto para fans muy hardcore a abrirse a un público cada vez más grande. Si eres un aficionado a la saga desde hace años ya sabrás perfectamente lo que esperar del juego, y sobre todo cómo enfrentarte a él para no desesperarte en las primeras horas. Pero si te estás planteando adentrarte en el universo Souls y el miedo a no pasar ni del primer enemigo te está conteniendo, no te preocupes: vamos a ofrecerte algunos consejos en los próximos días para ayudarte a sobrevivir a Dark Souls III.

No pretendemos ofrecer una guía exhaustiva del juego detallando cómo vencer a cada enemigo y los secretos de cada zona: es una tarea que está lejos de nuestro alcance, y además buena parte del encanto del juego está precisamente en descubrir y explorar. Lo que sí queremos es ofrecerte las nociones básicas para que las primeras horas de juego no se te hagan tan duras hasta que le cojas el tranquillo y entiendes las reglas internas del mundo creado por From Software. Ya sabéis que un servidor se inició en los juegos de From con Bloodborne, así que tengo muy fresquitos mis errores y problemas de novato: lo que quiero es ayudaros a escarmentar en cabeza ajena. ¡Con un poco de suerte igual le ahorro a alguien la sangre, sudor y lágrimas que a mí nos ha costado aprender estas lecciones! Estate atento, toma buena nota, afila tus armas y prepárate para tu llegada a Lothric en busca de los Señores de la Ceniza.

1. Elige bien tu clase de personaje y su objeto inicial

La clase de personaje que elijas durante el proceso de creación no afecta especialmente a largo plazo: Dark Souls no sigue el esquema de niveles por clase heredado de Dungeons & Dragons; al emplear almas para subir de nivel lo que obtenemos es un punto para subir la estadística que queramos. Así, podemos crearnos un personaje Guerrero y acabar la aventura especializados en magia. En lo que sí afecta es en las primeras horas de juego: la clase determinará qué estilo de combate vas a utilizar hasta que puedas poco a poco usar almas para adaptar el personaje a lo que quieres que sea. Y claro, esas primeras horas son muy, pero que muy importantes para un jugador novato…

Así pues, ¿qué clase elegir? Para empezar, descarta el vagabundo: es una clase de personaje pensada para jugadores expertos que quieran personalizarlo al máximo, y además empieza prácticamente sin equipo, por lo que las primeras horas hasta que te armes serán una auténtica pesadilla. Salvo que te gusten las emociones fuertes, si es tu primer juego de From Software te recomendamos evitar también los lanzadores de conjuros (hechicero, clérigo y piromante). Como ocurre en casi cualquier juego de rol, aunque son perfiles de personaje muy poderosos en nivel alto, en niveles más bajos son más difíciles de llevar: tardarás en tener unos cuantos hechizos entre los que elegir y en poder equipar más de uno, tendrás poca Vitalidad (con lo cual caerás con aún más facilidad ante los golpes enemigos) y arrancarás con un equipo que te ofrecerá poca protección.

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Esto nos deja con seis clases de personaje: caballero, guerrero, mercenario, heraldo, ladrón y asesino. El heraldo y el asesino ofrecen un término medio entre el uso de milagros y conjuros respectivamente y la capacidad para pelear con armas; si te planteas usar magia más adelante puedes optar por una de estas. Si se te da bien esquivar y estar en constante movimiento, el ladrón es la clase de personaje con mayor Destreza. Finalmente, las clases de caballero, guerrero y mercenario son las mejor preparados para el combate cuerpo a cuerpo, y por ello suelen ser las que los veteranos recomiendan a los novatos: dado que aguantan algo más de daño y llevan mejor equipo de protección y armas más potentes, te facilitarán (es un decir) las primeras batallas; ya tendrás tiempo de subir las estadísticas que más te vayan interesando.

El guerrero tiene más Fuerza y Vigor, por lo que se le darán mejor desde el principio las armas pesadas. El Mercenario y el Caballero son muy parecidos; el primero tiene más Destreza mientras que el segundo tiene más Vitalidad y Fuerza. La potente armadura del caballero, en nuestra opinión, decanta la balanza: tardarás horas en encontrar una mejor, así que esta clase te garantiza mayores posibilidades de supervivencia durante tus primeros pasos en Lothric, y gracias a su alta Vitalidad podrás dejar de lado por un tiempo esa estadística para ir subiendo en las que veas que se adaptan más a tu forma de jugar; además, tiene un poco más de Inteligencia, así que si no te cierras en banda a acabar usando algo de magia será mejor opción que el guerrero.

Por cierto, ya que estamos hablando de la creación del personaje: verás que tienes que elegir un “regalo de entierro”, un objeto inicial con el que se supone que tu personaje fue enterrado cuando murió (recuerda que eres un no muerto que ha salido de la tumba…). Ninguno de ellos es tan poderoso como para suponer una gran diferencia a largo plazo: están pensados sólo como empujoncito inicial. Aún así, sí que hay algunos más útiles que otros: una gema de fuego (útil para modificar un arma, pero tardarás en cumplir los requisitos para poder usarla); un alma que te da +2000 almas (útil para subir un par de niveles muy rápido: ¡no lo uses hasta que no llegues al Santuario de Fuego, no sea que las pierdas!); las monedas de oro oxidadas (7 monedas de oro que aumentan tu posibilidad de encontrar objetos durante 1 minuto; te puede ser útil más adelante en el juego cuando necesites farmear)… y nuestro favorito: un anillo mágico que aumenta tus puntos de vida un +15 %. Tienes cuatro espacios de anillo, y te garantizamos que tardarás en encontrar cuatro más poderosos que éste, así que te será útil durante bastante tiempo.

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Sobre El Autor

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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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