The Legend of Zelda: Breath of the Wild está batiendo récords. Tal así que la nueva aventura de Link acompaña (prácticamente) a cada Nintendo Switch vendida. ¿Quién puede resistirse a jugarla en cualquier parte? Acumulamos más de 50 horas a los mandos, con tal de traeros nuestra crítica el próximo lunes, de ahí que podamos aconsejaros en vuestro tránsito por el vasto Hyrule.

En próximas entregas de esta guía ofreceremos estrategias de victoria para con los enemigos finales del juego y revelaremos algunas curiosidades prácticas.

Combate

Se comenta que Breath of the Wild es la entrega más dificultosa desde el original para NES. Cabe matizar. De primeras, cualquier Moblin puede vaciar de un plumazo nuestro indicador de corazones, pero la cosa cambia pertrechándonos adecuadamente. Se consigue de forma gradual y con inteligencia: sabiendo a qué enemigos hincarle el diente y ante cuáles es preferible salir por piernas.

Sea como fuere, existen dos movimientos cuyo dominio os sacará de muchos apuros. La guardia perfecta (alzamos el escudo con ZL y pulsamos A) funciona como acción defensiva y ofensiva, pues bloquea la mayoría de ataques e incluso los devuelve. Un caso práctico son los rayos láser de los guardianes.

Por su parte, la carrera frenética se activa al mantener pulsado ZL mientras saltamos a un lado o hacia atrás. Eso sí, siempre una fracción de segundo antes de ser alcanzados por el enemigo. Hallaréis el tempo con un poco de práctica, ralentizándose entonces la acción y siendo libres de acribillar al enemigo.

Si todo lo demás falla, hay un ítem efectivo incluso ante los jefes: las flechas bomba. No te cortes y compra varias decenas.

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Dominar “guardia perfecta” y “carrera frenética” es crucial para sobrevivir a los enfrentamientos más duros.

Rupias

El acopio de rupias es una de las muchas convenciones que dinamita Breath of the Wild. Aniquilar enemigos o destrozar jarrones deja de ser una opción, por lo que toca recurrir a la venta de materiales. En tu recorrido por Hyrule encontrarás pedruscos negros y relucientes a las faldas de montículos y cordilleras: tira de bombas (preferiblemente cúbicas) y hazlos volar. Obtendrás valiosos minerales que ofrecer al tendero de turno. La región de la Torre de Eldin resulta todo un filón.

Otra opción válida consiste en irnos de caza. Recolecta la mayor cantidad de carne (cuanto más grande la pieza, mejor) y cocínala. Luego vende la brocheta resultante. Repite el proceso varias veces para multiplicar tu contador en cuestión de minutos.

Tampoco descuides los santuarios. Cada uno de los 120 alberga cofres con suculentos tesoros. Escudriña cada sala (localizarlos supone a veces un rompecabezas en sí mismo) antes de alcanzar el altar. Encontraréis así rupias púrpuras, plateadas y doradas, zafiros, rubíes, ópalos e incluso diamantes.

Por último, podéis enriqueceros acometiendo misiones secundarias, participando en minijuegos o acudiendo a la casa de apuestas de Villa Lurelin. Influye aquí la suerte, pero podéis recargar partida tantas veces como queráis.

Hogueras

Seguro que la lluvia os ha fastidiado alguna escalada o estáis hartos de parar rayos en plena tormenta. Tenéis tres opciones: esperar a que amaine, quitaros cualquier objeto metálico y, la mejor, acudir a una hoguera para adelantar el tiempo.

Recuerdos

Doce son las secuencias cinemáticas ocultas en puntos dispersos del mapa, indispensables para empaparse del argumento. No revelaremos su posición exacta, pero sí la región a la que desplazaros. Igualmente, Dangis (lo encontraréis por primera vez en la Aldea Kakariko) siempre está dispuesto a ofreceros alguna pista.

Recuerdos 1, 2, 8 y 12: Región de la Torre de la Llanura

Recuerdo 3: Región de la Torre de Tabanta

Recuerdo 4: Región de la Torre de Gerudo

Recuerdo 5: Región de la Torre de Eldin

Recuerdo 6 y 10: Región de la Torre de las Colinas

Recuerdo 7: Región de la Torre de Picos Gemelos

Recuerdo 9: Región de la Torre de Akkala

Recuerdo 11: Región de la Torre de Necluda

Hablad con Impa cuando las reproduzcáis todas para saber de una décimo tercera. Y hasta aquí podemos leer…

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“Dangis” ofrece pistas esclarecedoras sobre la ubicación de cada recuerdo.

Vitalidad

Se acabó el volverse loco ubicando fragmentos de corazón. Aquí, los contenedores se obtienen canjeando cuatro símbolos de valía (recibimos uno por cada santuario completado).

Necesitaréis un mínimo de 13 corazones para haceros con la Espada Maestra (sita en el Bosque Kolog) y así enfrentar con garantías el combate final. Considerando que partimos con tres corazones y que derrotar a los cuatro jefes nos otorga idéntico número, bastará con que superéis 24 santuarios para alcanzar vuestro propósito. Éstos habilitan además útiles puntos de teletransporte, por lo que es buena idea activar todos los que os encontréis, aunque no tengáis intención de resolverlos.

Pero los símbolos de valía también pueden canjearse por incrementos en el medidor de resistencia. Podéis completar la historia con el indicador original, así que mejor dejarlo para después de los títulos de crédito, cuando os centraréis únicamente en la exploración.

Sabed también que una estatua de Aldea Hatelia nos permite convertir contenedores de corazón en homónimos de resistencia (y viceversa) por 20 rupias. Si os interesa, hablad con el pequeño Tibo y completad la misión secundaria “La Estatua Maligna“.

Laboratorios y fuentes

Al enfrentaros a guardianes o rebuscar en santuarios conseguiréis materiales ancestrales. Dirigíos con ellos a los laboratorios de Hatelia y Akkala. Hablad con Prunia en el primero para mejorar los módulos sensor Sheikah, bomba remota y paralizador.

En el segundo os espera Rotver, quien os ofrecerá armas y vestimenta ancestral. Son piezas caras pero tremendamente ventajosas, especialmente si las mejoramos en las fuentes del Gran Hada (Aldea Kakariko, Desierto de Gerudo, Torre de Tabanta y Aldea Arkadia). Allí encontraréis hadas pequeñas, que podéis guardar en la alforja sin necesidad de botellas y en cualquier número. Lo mejor es que salen a nuestro rescate automáticamente, si nos quedamos sin corazones durante el combate.

Amiibo

Éste ha sido de los pocos juegos en que hemos encontrado utilidad real a las figuras interactivas de Nintendo. Teniendo tanta importancia los recursos, hacer que nos lluevan del cielo en ingentes cantidades se antoja fabuloso. Especialmente si, como nosotros, tenéis todos los Amiibo basados en The Legend of Zelda.

Antes de un enfrentamiento importante, escanead el mayor número posible: obtendréis alimentos, gemas y armas de potencial considerable. Acercaos luego a una cacerola y cocinadlo todo para saldar la contienda satisfactoriamente.

Especial atención al Amiibo de Link (colección Smash Bros.), que desbloquea a Epona la primera vez que se escanea. Recomendable registrarla ipso facto en una posta para tenerla siempre a disposición.

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Wolf Link supone un aliado inmejorable, especialmente si completasteis la mazmorra adicional de Twilight Princess HD.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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