Soldado psiónico

Más allá de recomendarte que entrenes todos los que puedas, que los protejas más que a tu vida y que los equipes con lo mejor que tengas, no hay muchos más consejos que dar: el soldado psiónico es una fuerza de la naturaleza y es más difícil no sacarle partido que hacer estragos con él. Los psiónicos no sólo pueden causar el caos en el enemigo con sus habilidades, sino que desde su habilidad más básica ya resultan utilísimos: su ataque psiónico básico acierta siempre y además ignora cobertura y armadura.

El mayor problema que hay con un psiónico es perderlo: entrenarlos es un proceso muy lento y en XCOM 2 ya sabemos que el tiempo corre en contra nuestra. Precisamente por eso, lo mejor que puedes hacer es construir el laboratorio psiónico cuanto antes (en las primeras semanas de la campaña) y mejorarlo para que pueda entrenar dos soldados al mismo tiempo. Si en el juego avanzado contar con soldados psiónicos es muy útil, imagina en las primeras semanas, cuando el enemigo te supera con creces en número y equipamiento. Otra recomendación es dar prioridad a la investigación y fabricación del equipo que mejora sus habilidades, como el amplificador psiónico.

El sistema de evolución de un psiónico es muy peculiar: no ascienden por muertes en combate sino entrenando, y no hay que elegir una habilidad entre dos por cada rango, sino una entre tres al azar. Así, aunque hay algunas que es más probable que salgan al principio que otras, nos podemos encontrar a un novato psiónico con habilidades dignas de un Etéreo del primer XCOM. De hecho, es posible obtener las dos habilidades del mismo rango. Por eso no podemos, como en el resto de clases, ir rango por rango analizando las habilidades y dando una recomendación: cada ascenso de cada psiónico será único.

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Al menos diré que mis favoritas son Inspirar (otorga una acción extra a otro soldado), Locura + Cisma (el equivalente al típico ataque psiónico de los sectoides, que puede ser mejorado con una habilidad posterior), Activar (activa remotamente los explosivos que carga un enemigo) y por supuesto Dominación, que permite controlar mentalmente a un enemigo por misión. Evidentemente, ccualquiera de las dos devastadoras habilidades del rango más alto, Lanza de Vacío y Tormenta de Vacío, son una elección segura.

Un par de consejos para usar al psiónico en combate. El primero es que no hace falta que lleves más de uno a las misiones; con uno te bastas, así que mejor evitarlo para no acabar con todos tus soldados psi en la enfermería. En la misión, la posición ideal para el psi es intermedia: de este modo está protegido (ten en cuenta que será el objetivo prioritario de los aliens), puede ayudar con la habilidad pasiva Solace (que elimina estados mentales negativos) y acudir rápidamente a donde más se le necesite. Dominación es una habilidad clave para el psi. Sólo se puede usar con éxito una vez por misión; la recomendación evidente es intentar usarla con el objetivo más peligroso que siga en pie… y lanzarlo de cabeza contra el pelotón enemigo para causar el mayor caos posible. El control mental es más fuerte cuanto menor es la distancia entre el psiónico y el alien Dominado, pero no merece la pena arriesgarse a acercar más de la cuenta al psiónico a la boca del lobo.

…sí, ya sé que había dicho que ésta iba a ser la última entrega de la Guía de XCOM 2 e imagino, comandante, que ya está hasta las pistolas de escucharme hablar y hablar y verme escribir en la pizarra. Pero el caso es que aún no le he hablado de los distintos tipos de alienígenas con los que se va a encontrar ahí fuera. Hagamos una cosa: tómese un descanso, vaya a la cantina, suelte vapor en el gimnasio y volvemos a vernos mañana. De todas formas el Avenger no llegará a su siguiente destino hasta el amanecer, y si ocurre algo tan urgente como para tener que tomar tierra no importará que no le haya hablado de los aliens porque de todas formas estaremos jodidos, ¿eh? Hale, venga, a descansar. Quiero decir, si le parece bien, mi comandante. Nos vemos mañana, señor.

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Sobre El Autor

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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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