Ya ha pasado el tiempo suficiente para evitar que las hordas de fanboys enfurecidas me quemen en la pira y para no destrozar la experiencia a nadie. Por fin me atrevo a salir de mi cueva, ahora que he visto a los de las picas y antorchas marchar en otra dirección. Por fin puedo agarrar el teclado y decirlo: Metal Gear Solid 5 es un bluff.

Podría haber sido un gran juego, ojo. Podría haber sido un grande, un juego de los que hacen época. Pero no lo es. Y no solo porque esa “vocación de sandbox” disfrace pobremente que es apenas una beta a la que le han metido un par de escenarios sobredimensionados en los que hacer lo mismo una y otra vez. No porque pervierta la esencia de la saga. En manos mejores o con alguien al lado capaz de manejar el insufrible ego del director, Metal Gear podría haber sido enorme. Pero se ha quedado en un mal chiste.

El jugador medio no suele valorar las virtudes del guionista en un juego. Los guiones en Tetris o en Arkanoid no importan demasiado. El jugador medio suele hacer su crítica del juego después de hacer un par de misiones. Por eso hay por ahí señores —picas y antorchas mediante— que ponen cinco estrellas a MGS5 a los veinte minutos de haberlo instalado. Pero resulta que un juego es una experiencia global, y como tal debe valorarse. Cuando intentan venderte a alguien como un genio y a algo como obra maestra, es bueno pararse un rato y revisar cuales son las cualidades que sostienen semejante afirmación.

Los que hayáis jugado a Metal Gear Solid 5 probablemente hayáis visto el nombre de Kojima unas cuantas veces (yo me tomé la molestia de ver cuántas me aparecían en una hora de juego, y conté setenta y cuatro). Semejante insistencia en dejarnos claro que ÉL es el autor de aquello más de una vez por minuto —de media— solo puede responder a un trastorno severo o a la necesidad de compensar alguna desatención en la infancia. Hay gente que quiere abofetearle. A mi me produce ternura. Me recuerda a mi hijo cuando me traía el orinal y me decía “mira lo que he hecho, papá”. Atendiendo en exclusiva a la historia, no hay tanta diferencia en los resultados.

Vamos a ignorar que la historia de la saga en general no tiene sentido alguno. Centrémonos en lo básico. Los diálogos de los personajes son directamente lamentables. No hay una frase que no sea un lugar común o una especie de aforismo paulocoelhiano sin sentido alguno. En múltiples ocasiones durante el juego me dieron ganas de, en lugar de matar a los soldados soviéticos, sentarme a charlar con ellos, ya que la conversación que les intuía desde detrás de la roca más cercana era bastante más interesante que lo que a mi, como protagonista, me sucedía. Cuánto eché de menos a los orcos del Sombras de Mordor y a su sistema Némesis. Un juego que, con una décima parte del presupuesto, es mil veces mejor sandbox que el MGS5, habiendo nacido un año antes y contando con idéntica limitación de tener solo un par de mapas.

Metal Gear Solid 5 podría haber hecho época… pero es un bluff

Leí hace poco un artículo de IBTimes en el que decía que la industria, hambrienta de autores (entendidos como creadores capaz de impregnar de una personalidad distintiva y artística un producto) se ha vuelto hacia Kojima, elevándole a los altares para defenderse a sí misma. El problema es que han coronado rey al tonto del pueblo, consiguiendo el resultado contrario. El videojuego no puede ser un arte de autor, porque el videojuego es un arte colectivo. Shigeru Miyamoto es un genio, pero sin su equipo no es nadie. Kojima es un creador interesante que necesita una correa más apretada, no un pedestal. Una madre al lado que le suelte un zapatillazo cada vez que escriba una gilipollez o sienta la tentación de colocar una mujer semidesnuda en actitudes sexistas. Un amigo que le propine una colleja cada vez que recurra a soluciones facilonas para justificar el fascismo inherente del personaje. Un ejecutivo que le arranque el teclado de las manos cada vez que vaya a introducir OTRO GIRO MÁS en una historia que, de tan retorcida, ya ha dejado de tener el más mínimo viso de emoción. Un jugador sincero que se siente con él cinco minutos y le explique que SPOILER el final de Metal Gear Solid 5 tan pretendidamente genial y shyamalaniano, no solo es de una baratez insufrible, sino que además se ve venir desde la escena del espejo y la huida del hospital. FIN DEL SPOILER.

Es el momento de reconocer que esta industria no necesita nombres propios, sino gente comprometida con su arte.

Los genios son sutiles. Un juego como Bloodborne, donde no aparece ni un solo nombre de creador hasta el mismo instante en que lo terminas —ese es el premio para el jugador, ver los créditos, y así ha de ser— tiene un guión y un subtexto profundísimos con muy pocas líneas de diálogo. Porque los personajes no nos recuerdan todo el rato que esto ES MUY IMPORTANTE, ES TODA UNA EXPERIENCIA, NO TE OLVIDES. Y ESTA ÚLTIMA LÍNEA DE DIÁLOGO ES DE HIDEO KOJIMA.

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5 Respuestas

  1. Eliezer

    SPOILERS:

    Como fan de la saga, reconozco que me decepcionó un poco el final de MGSV. Pero el juego en si, hasta la misión que derrotas al sahelanthropus es un autentico Carrusel, de los que la valoración 10/10 se queda corto. Hay que recordar dos puntos positivos que resaltar sobre este final. 1) es un juego incompleto: los problemas entre Kojima y Konami nos dieron un juego inconcluso, lo que ocasiona carencias de sentido parte del final y el desenlace de Eli y Venom. 2) Ese no iba a ser el final. si te fijas en el cassete de the man who sold the world, la parte de atrás decía operation intrude n313 y es el año 1995, es decir que este Venom Snake estaba destinado a morir a manos de Snake en la batalla de Outer Heaven, para agrandar la leyenda de Big Boss, por eso golpea el cristal. ese iba a ser el final, Venom Snake vs. Solid Snake. Leí este articulo y me pareció excesivamente malo y pedante, con falta de respeto a un icono como Hideo Kojima que lleva 30 años regalándonos en sus videojuegos momentos epicos…

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  2. Ichijo

    Claro que se siente que le falto a MGSV pero las criticas en este articulo estan fuera de contexto.

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  3. Marcelino A. Mosquea S.

    Creo que aciertas en algunas cosas, pero también creo que no ves todo el panorama. He jugado cada Metal Gear, y juzgar a Kojima solo por la 5 no es justo. Es verdad, la MGS5 se quedó corta por mucho! la 4 era la oveja negra, pero comparada con la 5 es una obra maestra! (para mí lo es de todos modos)

    Si examinas la MGS5, en el juego se nota que su desarrollo fue interrumpido cuando se comenzaba a trabajar en el 2do capítulo. Se nota CLARÍSIMO que comenzaron a terminar el juego y solo reciclaron las misiones para darle más tiempo, pero que en realidad ya todo había terminado. Entonces, hablar de lo malo de la historia obviando sus trabajos anteriores, o el que se tengan pruebas de el corte en este juego, incluso la eliminación completa de un 3er capítulo… realmente no me lo encuentro justo.

    No digo que puntos como el que nos recuerden que Kojima es la mente maestra cada 5 minutos esté bien! pero tal vez esto fue una bofetada a Konami por remover el nombre de los empaques y publicidad!

    En fin… respeto tu punto de vista! incluso estoy de acuerdo en muchos puntos! como ya te dije! pero trato de ver el panorama completo, a veces atando cabos… sé que no es correcto hacer suposiciones! pero a veces hay tanta prueba que ni siquiera son suposiciones.

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  4. Camilo

    Este artículo está escrito con una pedantería increible. Nada mas el introducir ese comentario ignorante de “la historia de la saga no tiene sentido alguno” . MGSV no es ninguna obra maestra, pero el redactor nunca explica porque. Toma estas líneas como una excusa para criticar a Kojima por querer desquitarse de Konami. Luego tiene la osadía de decir que este medio no necesita autores, cuando precisamente la falta de estos son lo que condena a varios videojuegos no tener identidad. Mucha gente no le pareció igual de bueno el Dark Souls 2, y es porque Miyazaki no lo dirigió, pero casi nadie lo supo. Las obras de auteur son lo que hace falta en nuestro arte

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    • Antonio Santo

      Una aclaración: Juan Gómez-Jurado es escritor, no redactor del staff de la revista; escribe para FS GAMER como firma invitada en esta columna de opinión, “Una partida más y me acuesto”.

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