Advertencia: El presente artículo contiene spoilers de las temporadas 1 a 3 de House of Cards

Os diré algo. Poco importa que los telediarios dediquen titulares benévolos a la industria del videojuego, sobre el alza del sector o su apertura a un público femenino y envejecido. La representación mediática sigue plagada de estereotipos y los propios informativos dejan buena cuenta por cada criminal adolescente. Mucho ha llovido desde el “asesino de la katana”, pero aún contamos referencias a la enésima entrega de Call of Duty o el MMORPG de turno. ¿Extraña pues que el “asesino de Oslo” intentase convertir sus devaneos por World of Warcraft en atenuante?

Nos lo hemos buscado nosotros, los medios de comunicación, sorprendidos cuando alguna serie aborda el ocio electrónico desde una óptica divergente. Aplaudí en su momento la aproximación de Looking, ficción  a la que HBO concedió dos temporadas pese a sus terribles índices de audiencia. Michael Lannan nos regaló la figura de un desarrollador homosexual, empeñado en disfrazarse de Gordon Freeman por Halloween y asiduo de convenciones como la GX3 (otrora GaymerX). Los videojuegos estuvieron más que presentes en la trama, pero siempre con plena naturalidad. Hubiese sido fácil presentar a Patrick Murray como un oso de mediana edad, carente de vida social más allá de sus interacciones en shooters online, pero surgió el atrevimiento. Del mismo modo que Naughty Dog dejó caer las preferencias sexuales de Bill en The Last of Us en lugar de dramatizarlas.

spacey-games-610

House of Cards supone otro hito en el tratamiento normalizado del videojuego, cual afición a la que el mismísimo Presidente de los Estados Unidos encuentra tiempo. Su declaración de intenciones queda manifiesta ya en el segundo capítulo, cuando Frank Underwood busca desprenderse de su diarrea mental combatiendo en Advanced Warfare (donde Spacey también  presta interpretación). Las sospechas de product placement aumentan si consideramos que Sony Pictures anda detrás del thriller político y que el congresista sostiene un Dual Shock.

Varios capítulos después, Underwood muestra curiosidad real por una malavenida PlayStation Vita, pero seguimos viéndole jugar en momentos de estrés severo y comprendemos que los guionistas no recurren a ‘las maquinitas’ por contrato publicitario, sino en beneficio del perfil protagonista. Una asimilación narrativa perfecta de la que volvemos a tomar nota en la segunda temporada, con Francis ya en el cargo de Vicepresidente. Su domicilio es convertido en prácticamente un búnker por el servicio secreto, con los consiguientes errores de conexión al tratar de aporrear botones en God of War Ascension. ¿Una crítica velada a la extinción del single player? No diríamos tanto.

c843ddfb1d1a245e0f65694360806af5

Beau Willimon y su equipo dieron el do de pecho en la tercera y hasta la presente última temporada, con Spacey ejerciendo finalmente como Presidente. Aunque cuenta con un despacho dedicado expresamente, la saturación de agenda le aparta de su afición. Recala entonces en los juegos casuales y ésta vez sin emplazamiento que valga, como ustwo (estudio tras Monument Valley) dejó a las claras a través de sus redes sociales. El título para dispositivos móviles sirve de inspiración a Frank, quien da un vuelco a su estrategia política al tiempo que cambian su postulados como jugador. Hasta ahora siempre había disparado mando en ristre, sin atreverse con otros géneros, pero una crítica le animó a embarcarse en el viaje de Ida. Tal así que el analista en cuestión, Thomas Yates, visita el despacho oval y termina por convertirse en su biógrafo. Le descubre incluso éxitos independientes como The Stanley Parable.

Más alla de que las ventas de Monument Valley se disparasen tras la emisión del episodio y de que ustwo considerase modificar la descripción del juego en el App Store por el entrecomillado ficticio de Yates, el cameo reabre el debate sobre los analistas de juegos como meros publicistas. La editora de turno nos envía un producto y nosotros lo alabamos o echamos por tierra, incrementándose sus ventas en el primer caso.

La idea de una review convertida en detonante de la campaña presidencial por la reelección enamora y hace que nos preguntemos de qué otras formas se contribuirá a la normalización del videojuego desde la Casa Blanca… aunque sea en la ficción.

house-of-cardsstanley

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.