Dragon’s Crown fue toda una sorpresa allá por 2013, un action RPG a la zaga de Dungeons & Dragons o Guardian Heroes, por mentar algunos de los beat’em up que nos encandilaron a mediados de los 90. Vanillaware, también responsable de Odin Sphere y Muramasa: The Demon Blade, se ganó el favor de la crítica gracias a su gameplay cooperativo y envoltorio gráfico. No por nada, se habló de las 2D “más bonitas” vistas en una consola. Imaginad nuestro gozo al saber que Atlus, ya bajo el paraguas de SEGA, preparaba una versión para la última sobremesa de Sony.

Sepan los recién llegados que Dragon’s Crown se ambienta en el reino de Hydeland, cuyas ruinosas mazmorras han sido interconectadas por un grupo de magos. Su propósito es encontrar la “Corona del Dragón”, reliquia que atesora un poder inimaginable. Ahí entran en juego los seis aventureros protagonistas, quienes deben hacerse con el artefacto antes de que caiga en malas manos. Junto a tres amigos (o apoyados por la CPU), encarnamos a un luchador, un enano, una amazona, un elfo, un mago y una hechicera. Los tres primeros especializados en el cuerpo a cuerpo y el resto en los envites a distancia, disparando flechas o conjuros.

Dragon’s Crown sigue resultando el mejor hack and slash de los últimos tiempos; un óleo en movimiento que reivindica las bondades del multijugador local

Aguardan una decena de niveles por vuelta, con implacables enfrentamientos finales y misiones secundarias entremedias. El esquema de control (dos botones de ataque, uno de salto y otro para esquivar) permite a cualquiera ponerse a los mandos, si bien el trabajo en equipo resulta fundamental para avanzar. Sobre todo en los últimos compases, cuando el cúmulo de efectos en pantalla llega a desorientar.

Suele decirse que sarna con gusto no pica y aquí se cumple a rajatabla. Dichos efectos consolidan un estilo visual delicioso, hasta el punto de creernos ante un óleo en movimiento. Recoger ítems y sumar puntos de experiencia se convirtió así en algo secundario, durante la sesión de prueba a que asistimos hace uso días. ¿Qué novedades detectamos en este “Dragon’s Crown Pro“? Las interioridades de PlayStation 4 (y su modelo Pro) aseguran un apartado gráfico aún más deslumbrante, con ilustraciones refinadas y soporte de resolución 4K. Como bien demostró la versión para PlayStation Vita, los colores refulgen como nunca en un panel OLED.

La banda sonora también ha pasado por chapa y pintura, reinterpretándose con orquesta en vivo y a las órdenes de Hitoshi Sakimoto, laureado por su trabajo en Vagrant Story y Final Fantasy XII. Por su parte, los textos de pantalla se han localizado al español, alemán, francés e italiano (el original llegó en inglés), permitiéndosenos elegir entre el doblaje anglosajón y el japonés.

Pero la mejor nueva, de cara a quienes disfrutaron de Dragon’s Crown, será la compatibilidad con las opciones de cross-save y cross-play. Esto es, la posibilidad de retomar nuestra partida guardada en cualquier plataforma: PlayStation 3, PlayStation Vita y PlayStation 4. No habrá incoherencias a este respecto, ya que Dragon’s Crown Pro albergará todos los parches, características y paquetes descargable ( Voz del Narrador inclusive) lanzados hasta la fecha.

Y sí, el juego cruzado permitirá cooperar con usuarios de antiguas versiones, opción a la que se suma el indispensable cooperativo local. Jugar cara a cara con compañeros de la prensa resultó la mar de divertido, derivando en un festival de risas, burlas y chascarrillos (sin posibilidad de lag).

A falta de probar la edición comercial, Dragon’s Crown Pro seguirá siendo uno de los mejores hack and slash de los últimos tiempos. Aunque no cuenta con fecha de lanzamiento (más allá de un escueto “2018“), sabemos que llegará bajo una edición coleccionista de lujo: “Battle-Hardened Edition” incluirá juego, siete cartas de habilidad y carátula metálica por 49,99 euros.


Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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