La exportación de Yakuza 5, tres años después de su lanzamiento japonés, colmó de gozo a quienes habían perdido la esperanza de proseguir con la franquicia. Pese a unas ventas discretas, como también ocurriese con la tercera y cuarta entrega a este lado del charco, SEGA consintió las conversiones de una precuela (Yakuza 0) y un remake (Yakuza Kiwami). La brecha se cerrará el próximo 17 de abril, con la traducción de Yakuza 6 a dieciséis meses vista.

Hace un par de semanas fuimos invitados por Koch Media para jugar las tres primeras horas de The Song of Life, presentado como el capítulo más ambicioso de la serie. Quedar con ganas de más fue un síntoma claro de que Kazuma Kiryu se encuentra en mejor forma que nunca, pese a las terribles circunstancias en que culminó su anterior aventura.

Nos encontramos ante una secuela directa, cuyos primeros sesenta minutos entremezclan flashbacks y flashforwards para meternos en situación. Sus responsables buscaban una iteración accesible para el mayor número de usuarios, lo que se deja notar en la reintroducción de los personajes clave. También en un estilo de combate unitario, no por ello falto de profundidad.

En Yakuza 6, Kiryu abandona la cárcel tres años después, descubriendo que su hija adoptiva (Haruka) ha sido atropellada. La joven se encuentra en coma y ha sido madre, por lo que debemos hacernos cargo de la criatura mientras buscamos respuestas: ¿Quién  provocó el accidente y con qué propósito? Entremedias discurrirá una espinosa trama con las tríadas chinas como protagonistas, quienes han tomado control de Kamurocho a expensas del Tojo Clan. Abundan así los cliffhangers de final de capítulo, los diálogos lapidarios y los planos de corte cinematográfico acostumbrados por Toshihiro Nagoshi.

Lo primero que llamará vuestra atención, una vez puestos a los mandos, será el empleo de un motor inédito. Dragon Engine se ha diseñado para explotar las interioridades de PlayStation 4, resultando unos modelados impecables, las expresiones faciales más realistas y los entornos más detallados, con escaparates interactivos y el mayor número de personajes no controlables. Intentamos ponerlo a prueba transitando las calles más concurridas (tráfico inclusive), pero no hubo rastro de ralentizaciones. Otro aspecto de agradecer es la ausencia de tiempos de carga al entrar o salir de los establecimientos, lo que arroja una exploración mucho más fluida. No hablemos de las engorrosas peleas callejeras, que acabábamos evitando a toda costa. Ahora acontecen con una transición ínfima, devolviéndonos a la misión en curso sin esperas que valgan. ¿La consecuencia? Uno se presta más a solventarlas, lo que quintuplicará nuestros puntos de experiencia.

A este último respecto, el sistema de progresión comprende estadísticas de salud, ataque, defensa, evasión y furia; un medidor de hambre que decrece a cada paso y puntos de habilidad repartidos en cinco categorías. Todo ello accesible desde el menú de pausa, donde concebir a un protagonista único en su especie. Por su parte, desaparecen los estilos de combate en pos del Extreme Heat Mode: encadenar golpes rellena un medidor sito bajo la barra de vitalidad, lo que origina los combos más espectaculares (y letales) de la serie.

Entre peleas y secuencias CGI (apenas distinguibles de aquellas in-game), Kamurocho alberga más entretenimiento que nunca. Si las misiones secundarias ya cobraron peso en anteriores entregas, esperad a jugar algunas de las incluidas aquí, con subtramas meritorias por su absurdez o componente emocional. Luego aguardan las partidas de dardos o mah-jong, el centro de bateo, las sesiones se karaoke, los gimnasios y los irremediables salones arcade, con versiones completas de Fantasy Zone, Super Hang-On, Space Harrier, Out-Run, Virtua Fighter V y Puyo-Puyo. Según nos comentaron, los dos últimos recibirán actualizaciones periódicas, lo que garantiza bastantes más de las 50 horas de juego prometidas por SEGA.

Sí, Yakuza 6 sigue a pies juntillas las dinámicas de sus predecesores, pero no escapa a ciertos visos de modernidad. El tutorial, articulado mediante mensajes instantáneos a nuestro smartphone, nos informa de que las cabinas de guardado han pasado a mejor vida (“¡Estamos en 2016!”). Se acabó aquello de seguir jugando entre actos para no perder el avance, que se guarda automáticamente o en cualquier momento, de forma manual. El mapa también nos facilita las cosas, abrazando una opción ya típica del género sandbox: los marcadores de destino. Por último, Yakuza Team ha implementado su propia red social (“Troublr”), cuya nomenclatura ya deja cuenta de los peligros asociados a estas plataformas. Suerte que podamos utilizarla para fines más circunstanciales, como la publicación de instantáneas en primera persona. La visión subjetiva está disponible sin excepciones y es la mejor forma de comprobar el tremendo gusto por el detalle que comentábamos más arriba.

No tuvimos oportunidad de visitar una nueva localización, la ciudad costera de Onomichi (Hiroshima), como tampoco de coquetear con el “Creador de clanes”, minijuego por antonomasia de esta entrega. Razones adicionales para esperarla con ganas… siempre y cuando dominéis la lengua de Shakespeare. “La canción de la vida” nos llegará traducido al inglés y con voces en japonés, siendo la primera vez que se dobla hasta la última línea de diálogo.

Recordad que Yakuza 6 llegará con una edición limitada de lanzamiento, Essence of Art Edition. Tendrá un precio de 89,99 euros e incluirá vasos y posavasos personalizados, carátula de coleccionista y libro de arte en tapa dura. Una demostración del juego se lanzará el 27 de febrero, pudiendo continuar la partida guardada en la versión comercial.


Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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