Mucho se criticó a Nintendo el que subiese al carro del contenido adicional descargable. Mario Kart 8 fue uno de sus primeros globos sonda, seguido por Breath of the Wild y su pase de temporada. Inevitable que los de Kioto diesen el salto a la modernidad que tantos pedían, por mucho que esto implique rentabilizar sus desarrollos a golpe de añadido. Lo importante a fin de cuentas es que no fragmenten la experiencia de juego principal, algo aplicable al lote que nos ocupa. Seguid leyendo si queréis saber qué incluye y si merece la pena el desembolso.

Las pruebas Legendarias, como se apoda el primer DLC de Breath of the Wild, dispone tres cofres con equipamiento exclusivo en la Meseta de los Albores. Un aperitivo en comparación a las funcionalidades y retos que nos aguardan. El más llamativo es el “Santuario de la Espada“: 45 fases a modo de hordas, que debemos superar partiendo de cero, desprovistos de armadura y armamento. La idea es recolectar útiles conforme derrotamos a los adversarios, buscando alimento hasta debajo de las piedras con tal de sobrevivir a los enfrentamientos finales. Acometer semejante desafío recompensa con el despertar de la Espada Maestra, que mantendrá su fulgor sin excepciones… aunque seguirá deshabilitándose cada cierto tiempo. Por tanto y como es lógico, el Santuario de la Espada tan sólo resulta accesible si habéis conseguido empuñarla, para lo que necesitáis un mínimo de 13 corazones.

El Santuario de marras garantiza unas 5 horas de juego a los más habilidosos. El resto tal vez queráis seguir explorando Hyrule antes de aventuraros, pues aguardan jefes tremendamente poderosos. De hecho, habrá quien tan siquiera lo intente por no interesarle este tipo de modalidades. Con la promesa de una nueva aventura propiamente dicha este invierno, ¿no hubiese sido más inteligente separar ambos paquetes de contenido adicional? Seguramente.

La máscara de Majora, uno de los objetos más codiciados de la expansión.

La máscara de Majora, uno de los objetos más codiciados de la expansión.

Una muestra más del tipo de usuario al que va dirigido este set es el “Modo Experto“, que invita a recomenzar la aventura con dificultades añadidas. Sube el nivel de los enemigos (predominan los Bokoblin azules) y aparecen nuevos, que recuperan salud más lentamente y nos detectan con mayor facilidad. Un extra son las tablillas flotantes (sostenidas por globos) dispersas por todo Hyrule, que propician nuevos enfrentamientos y la obtención de tesoros. El problema con este modo es que otros juegos lo han implementado mediante actualización gratuita, lo que podría haberse hecho igualmente con la “Senda del héroe“. Esta función dibuja en el mapa el trayecto que hemos seguido desde el primer minuto de juego y hasta las 200 horas, cuando nuestros pasos son reemplazados. También se indican las muertes, de forma que identifiquemos las áreas más peligrosas y nos preparemos en consecuencia al abordarlas nuevamente. Pero la mayor utilidad de la senda es avistar los territorios sin cubrir, evitando deambular sin oficio ni beneficio.

Ciertas funciones resultan tan esenciales que deberían haberse ofrecido gratuitamente a todos los usuarios

Porque sí, las pruebas Legendarias también facilitan el coleccionismo. La “Máscara Kolog” indica (mediante vibración) la proximidad de una de las 900 semillas Kolog repartidas por el mapa, aunque la recompensa por obtenerlas resulte irrisoria. Desviarse de la misión en curso para encontrar a estas traviesas criaturas ya no pesa tanto, especialmente con la llegada del “Teletransportador“, ítem con el que convertir cualquier lugar en punto de viaje rápido. Por aquello del “una y no más”, revisitar zonas de dificultad exasperante era impensable… hasta ahora. La pega es que tan sólo podemos fijar un punto de teletransporte por vez, lo que limita enormemente las oportunidades.

Hablaba al comienzo de nuevo equipamiento, sin referir a “La Fortuna de Nambod“. Se trata de misiones secundarias por las que encontrar ocho objetos inspirados en anteriores entregas de la serie. La máscara de Majora nos hace pasar desapercibidos frente a determinados enemigos y el casco de Midna (Twilight Princess) refuerza nuestra defensa al vérnoslas con Guardianes. Más laboriosas de encontrar son las armaduras de Tingle (Majora’s Mask) y Espectro (The Wind Waker), compuestas por tres piezas cada una. Guiños que en definitiva no varían demasiado el curso de la aventura.

Las pruebas Legendarias es un vasto set de contenidos, aunque discutible en cuanto a comercialización. El Santuario de la Espada arroja una buena cantidad de horas y tiene sentido como extra de pago, pero no así el resto de funciones e ítems. Ojo, merecen mucho la pena, pero la dificultad añadida, el indicador de ruta y el teletransportador deberían haberse incorporado con una actualización gratuita, fruto del feedback. Respecto a los objetos ocultos, ¿por qué no asociarlos a las pertinentes figuras Amiibo, dotándolas de mayor utilidad? Sea como fuere, algo nos dice que los 19,99 euros de este pase de temporada quedarán ampliamente rentabilizados con el lote invernal, gracias a “una nueva mazmorra e historia original”.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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