Hay cosas que se repiten tan cíclicamente: el paso de las estaciones, la caída de la hoja, la migración de la golondrina, los reportajes navideños sobre Los 10 Mejores Juegos Para Pasar La Nochebuena En Familia. No es una crítica a nadie en particular: yo mismo he escrito unos cuantos de esos textos en la difunta Vadejuegos. Es lo que toca, es fácil de hacer y a la gente le gusta, a pesar de que todos los medios apuntemos más o menos a los mismos juegos. No obstante, siguiendo el espíritu de FS GAMER de ofrecer un punto de vista diferente, este año vamos a pecar sólo a medias: en efecto, éste es un artículo con Los 5 Mejores Juegos Para Pasar La Nochebuena En Familia; pero en esta ocasión vamos a dar por sentado que todos conocéis Just Dance, Singstar y Mario Kart. Hemos confeccionado una selección de juegos independientes para que podáis pasar una velada jugona con familia, amigos o cuñados haciendo el ganso alrededor de una pantalla. El único requisito es que todos tengan multijugador local: aquí se trata de que estemos codo con codo poniéndonos verdes, no cada uno mirando su pantalla. Algunos de estos juegos son una auténtica marcianada, pero os garantizamos que todos son divertidísimos, y además, bastante más baratos que cualquier juego estándar de consola. ¡Descorchad el GrogTM y preparaos para la fiesta!

Sportsfriend en general (y Johann Sebastian Joust en particular)

Sportsfriend es una colección de minijuegos multijugador disponible para PC, Mac, Linux y consolas PlayStation; juegos sencillísimos, de partidas muy cortas y frenéticas, con un sentido del humor entre lo chorra y lo absurdo. Es decir: simplemente ideales para una fiesta entre amigos. BaraBariBall es un juego de lucha; Super Pole Riders nos ofrece duelos de salto de pértiga; Hokra es más o menos un juego de carreras. Pero en mi opinión el mejor de todos es uno que estira un poquitín la definición de videojuego: Johann Sebastian Joust, que parece el nombre de un sketch de Les Luthiers (joust es una justa, un torneo de combate medieval). De hecho, en realidad no es un videojuego; lo que pasa es que usa dispositivos de juego como plataforma. es un juego basado en los mandos de control de movimiento de PlayStation, PS Move. El objetivo de Johann Sebastian Joust es bien sencillo: tenemos que conseguir que nuestro oponente sacuda su mando más de la cuenta y evitar, a su vez, un excesivo movimiento del nuestro. La clave está en que la cantidad de movimiento que soporta el mando antes de darnos por eliminados depende de la velocidad a la que estén sonando los Conciertos de Brandenburgo de Johhann Sebastian Bach. Si la música va muy despacio, cualquier movimiento brusco en nuestro mando nos eliminará, por lo que tendremos muy poco margen para lograr que nuestro contrincante mueva su mando; sólo podremos movernos muy despacio esperando un error. Si la música se acelera podremos movernos algo más e intentar darle una sacudida al contrario. Un vistazo al vídeo que os ponemos más abajo os dará una idea bastante clara de cómo se juega a esto.

Speedrunners

Speedrunners está aún en Early Access, pero ya es perfectamente disfrutable. Se trata, en el fondo, de una especie de revisión en 2D lateral de la idea de Mario Kart: un juego de carreras con la posibilidad de tirarle a la cabeza toda clase de armas a nuestros contrincantes. En Speedrunners tendremos que correr a toda velocidad, esquivar obstáculos, balancearnos usando cuerdas, evitar trampas… y usar un armamento digno de los Autos Locos para echar de la carrera a los demás. Salirse de la pantalla es perder, y cada vez que alguien muere la pantalla se reduce, así que la cosa se va acelerando cada vez más. Con este tipo de juegos siempre se rompe algún que otro matrimonio, pero las risas merecen la pena. Está para PC, Xbox One y PS4.

Samurai Gunn

Si Speedrunners era un poco Mario Kart, Samurai Gunn es un poco Smash Bros. pero puesto de anfetas. Aquí los personajes son samurais armados con una katana y una pistola con sólo tres balas. Podemos desviar las balas si somos lo bastante rápidos con la espada (por qué no), y un golpe será suficiente para descabezar a un oponente. Aceleradísimo, con un control sencillo que da bastante de sí según le vamos cogiendo el truco a las mecánicas y mucho sentido del humor; un juego de estos que empiezas jijijajá recostado en el sofá y acabas sentado en el borde, con una rodilla en el suelo, apretando el mando hasta que cruje y maldiciendo en arameo al resto de jugadores. El lado negativo es que esto es todo lo que hay: no esperes power-ups que ofrezcan variedad ni distintos modos de juego.

Towerfall Ascension

Otro juego de combate en multijugador local para zurrarnos la badana con otros amigos, igualmente acelerado y con humor chorra. En este caso no somos samurais, sino arqueros, pero el objetivo es básicamente el mimso: cargarnos a todo lo que se mueva; los insultos personales y comentarios humillantes son opcionales. Towerfall sí ofrece la variedad que a Samurai Gunn le falta: hay modo para un jugador, cooperativo para dos, un total de 120 mapas y ocho personajes, power-ups que nos permiten desde coger flechas en el aire a atravesar muros, secretos en los niveles, posibilidades de personalización… Una joyita de multijugador local que me consta que es capaz de convertir un “va, la revancha y nos vamos” en “¿esa luz es del amanecer?”.

Gang Beasts

Otro juego de lucha, aunque radicalmente distinto de los anteriores. Los púgiles son unas masas gelatinosas y probablemente borrachas peleando en entornos demenciales, con unas físicas pensadas para que pasen cosas raras y un sistema de control que permite manejar de forma independiente cada extremidad. Los personajes son muñecotes de gelatina, y si no fuera porque el escenario es más peligroso que la pelea en sí nos dedicaríamos a rodear a los enemigos y darles alguna que otra colleja; pero el asunto es que peleamos al lado de picadoras de carne, en plataformas suspendidas en el vacío, sobre hornos de metal o en lo alto de camiones en marcha, y de repente el suelo se rompe y empieza todo el mundo a rodar de aquí para allá y llevamos más inercia de la cuenta y no podemos frenar y todo es muy loco. También puedes disfrazar a los personajes, y cada disfraz otorga poderes diferentes, además de añadir enemigos y objetos al escenario por si no están ocurriendo suficientes cosas al mismo tiempo. Es slapstick al más puro estilo Humor Amarill, pero jugando con amigos después de una copiosa cena acompañada de sus copiosas copas no hace falta mucho más para partirse de risa. Gang Beasts, un título aún en Early Access creado por el estudio Boneloaf (y distribuido por Double Fine) es casi tan divertido de mirar como de jugar.

Como puede verse, el espíritu de la pantalla partida, el sofá compartido y los panchitos devorados con agonía no ha muerto. La escena indie, ese delicioso maremágnum en el que lo mismo nos encontramos una obra de arte como Monument Valley que una fumada como OctoDad, también nos reserva estas joyitas para pasarlo en grande haciendo el ganso después de las pantagruélicas comilonas navideñas. ¡Felices (y muy jugonas) fiestas a todos!

Sobre El Autor

Director de contenidos
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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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