En un primer vistazo, Induction recuerda poderosamente a Edge, un juego que tuvo sus 15 minutos de gloria hace unos años y que consistía, básicamente, en llevar un cubo rodante del punto A al punto B. ¿Sencillo? Pues no, en absoluto. Pues bien, Bryan Gale se ha inspirado en él y en los escenarios "escherianos" de Monument Valley para crear Induction, un juego sobre cubos, pero también sobre viajes en el tiempo y paradojas temporales. ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo?

En una entrevista concedida a Kill Screen, Gale afirma que no está muy a favor de la expresión "viaje en el tiempo" para referirse a su juego: "Para mí suena cursi y conjura imágenes de mala ciencia-ficción de los 70, así que definitivamente no quería usarla en el juego". De hecho, Induction no utiliza prácticamente ninguna palabra en todo el juego: todas las mecánicas se aprenden jugando y carece de cualquier tipo de tutorial que nos indique qué está pasando exactamente. Lo cual puede suponer un problema cuando descubramos que podemos plegar de alguna forma el universo y traer a nuestro cubo del pasado a un nivel para que nos ayude a completarlo.

Lo curioso es que el sistema parece funcionar. Básicamente en cualquier momento podemos conjurar a nuestro "cubo del pasado" para que nos ayude a completar el nivel, pero puesto que el pasado ya está escrito, por supuesto repetirá los mismos pasos que nosotros hayamos realizado. Sin embargo, puesto que podemos interactuar con él y con el entorno, el resultado será diferente en esta nueva iteración. Estas iteraciones temporales pueden concatenarse para dar lugar a complejas paradojas temporales que nos permitan solucionar los puzzles.

Todo esto, que tan complicado suena puesto en palabras, se muestra en el juego sin usar una sola de ellas. Esto es lo que dice su creador: "Me gustan las reacciones que visto en los jugadores, diciéndome que entendían lo que estaba pasando pero no podían verbalizarlo. Encuentro fascinante comunicarme con mis jugadores de esa manera. Y ha sido divertido escuchar el vocabulario que los jugadores han utilizado intentando explicar lo que estaba pasando. Efectivamente, puesto que en el juego no hay textos ni nombres, cada uno puede hacerse su propia idea de lo que ocurre. ¿Es el otro cubo un viajero del tiempo? ¿Un fantasma? ¿Un recuerdo? ¿O simplemente un maldito cubo verde que nos ayuda a resolver el puzzle?

Continuando con lo dicho por Gale: "Cogí prestada la idea de la mecánica cuántica, en la que hay infinitos mundos con todas las posibles combinaciones de eventos, y lo que vemos es de alguna forma la "media" de todos esos posibles mundos. En Induction hay una cantidad infinita de líneas temporales. Si en la línea temporal A salta atrás en el tiempo llegas a la línea temporal B, pero esa línea temporal contiene una versión de ti mismo que salta a la línea temporal C, que contiene una versión de ti mismo que salta a la línea temporal D, y así. Para resolver el puzzle, necesitas crear una solución que tengo éxito en todas las infinitas líneas temporales posibles, y así garantizas que ocurra realmente en la línea temporal "media".

Según su creador, la mejor descripción para su juego es "una coreografía con uno mismo". Esto es especialmente exacto si tenemos en cuenta que coordinar a nuestro yo del pasado y nuestro yo del presente es esencial para la resolución de la mayor parte de los puzzles, y un acertado manejo del tiempo es vital. Además el juego permite crear bucles temporales, jugar con la causalidad y, en general, enredar bastante con el tejido del espacio-tiempo partiendo de unas bases sumamente sencillas.

La mala noticia es que Induction aún está en desarrollo, y aunque en el video del principio podemos verlo en funcionamiento Bryan Gale aún no ha hecho pública ninguna beta, de forma que sólo podemos esperar. Su lanzamiento está previsto para 2016 en las plataformas PC, Mac y Linux. Aunque se trata de mera especulación por nuestra parte, nos parece más que probable que termine saliendo también para iOS y Android, aunque su creador no ha hecho aún declaraciones al respecto.

Si queremos matar el gusanillo mientras, podemos jugar por ejemplo a Edge, un juego bastante similar. Carece de saltos en el tiempo, pero necesitaremos unos magníficos reflejos y gran habilidad guiando a nuestro cubo por los diferentes niveles. De sus mismos creadores (Two Tribes) puede jugarse Rush, un juego de puzzles mucho más cerebral en el que no se trata de ser rápido, sino de planificar cuidadosamente. Por supuesto, sigue con la temática de cubos que ruedan.

Si la parte que más nos interesaba de Induction eran su forma de jugar con el flujo temporal, es posible que nos interese Braid, que tiene un acercamiento levemente distinto pero también muy interesante al tema. Y por último, si lo que nos gusta no son los cubos ni los viajes temporales, sino los bonitos escenarios cuadriculados que recuerdan a la obra de Escher, tal vez deberíamos jugar (o volver a jugar) a Monument Valley o a FEZ, que son dos juegos magníficos.

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